Números mágicos

Un pacto fiscal con diferencias de forma.

12 Diciembre 2003
Las cifras del proyecto de Presupuesto 2004 y las que presentó, en forma preliminar, a la Nación para ingresar al Programa de Financiamiento Ordenado, tienen marcadas diferencias, aunque estas sólo serían de forma. Unos números, los del Presupuesto, marcan el optimismo que hay en la gestión del gobernador José Alperovich acerca del resultado fiscal para el año próximo. Los otros, los del nuevo pacto fiscal, se depuraron y disminuyeron el superávit real de $ 71,2 millones a sólo $ 30 millones.
Es que los técnicos del Palacio de Hacienda consideran que tanto la emisión de cheques diferidos (se avecina otra con el pago del aguinaldo a los municipales capitalinos) como los aportes financieros a las intendencias deben ser descontados del resultado positivo final calculado por el Estado provincial. De una u otra manera, por primera vez en mucho tiempo, la Provincia prevé cerrar un ejercicio con superávit. Pero estos números mágicos, logrados gracias al default de la deuda pública y por el incremento de los ingresos federales y provinciales en el último año calendario, no constituyen la panacea. Aún faltan acciones estructurales que demuestren que la gestión alperovichista se encamina hacia el logro de una mayor eficiencia del gasto público.
El Gobierno no puede tirar manteca al techo; ni mucho menos, para cantar victoria. Lo que se acumula hoy, mañana servirá para cumplir las obligaciones financieras suspendidas en el pago o, en el mejor de los casos, generar un plan de obras públicas que reactive la economía y el mercado laboral en un Tucumán signado por los altos índices de desocupación y de habitantes con necesidades básicas insatisfechas.
Ahora, si el camino que se elige es aumentar las erogaciones corrientes (el Presupuesto prevé una suba del 6,7% respecto de este año), en 2005 volverá el déficit y no habrá margen de acción para superar una nueva crisis. Ese año se producirán los grandes vencimientos de capital de parte de la deuda pública (préstamo para el rescate de bonos, financiamientos federales del último bienio y pago de nuevos títulos, entre otros compromisos).

Frentes de tormenta
Los $ 110 millones que le prestará el año próximo la Nación a Tucumán no alcanzan para cubrir el pago anual de los intereses de la deuda. Sin embargo, el Poder Ejecutivo aspira a que con una mayor recaudación tributaria provincial cubra un "bache" de $ 30 millones para alcanzar la meta fiscal.
En este punto surge el primer frente de tormenta. El revalúo generalizado dispuesto por la Dirección General de Rentas, con un aumento del 57% en las valuaciones de los inmuebles, puede tener el efecto contrario al buscado por las autoridades del organismo; es decir, aumentar el piso de ingresos. Más allá de que estén desactualizados los valores de las propiedades, Rentas tendría que consensuar una medida de tal naturaleza con los afectados y no desalentar el pago impositivo.
Otro peligro de corto plazo para las finanzas que observan los funcionarios de la Casa de Gobierno tiene que ver con la cuestión salarial. Hasta ahora, se estima que el Poder Ejecutivo otorgará un aporte no remunerativo o suma fija en marzo, tal como lo hizo la anterior gestión. Pero sólo como ayuda social y no como un aumento salarial. El argumento usado por los actuales gobernantes es similar al que esgrimió el mirandismo ante los gremios que nuclean a los estatales: "la Nación no permite incrementos de sueldos". El Presupuesto no prevé esta posibilidad que, empleando el argumento oficial, sólo puede ser autorizado por la administración del presidente Néstor Kirchner.
El año se va sin problemas fiscales a la vista. El año que entra puede ser clave para la gestión de Alperovich. De sus decisiones políticas dependerá el futuro de las finanzas públicas.

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