Pedido de merced en 1849

Propiedad a unas cinco cuadras de La Merced.

Un expediente trunco que guarda el Archivo Histórico de la Provincia muestra que, cuatro años antes de la Constitución Nacional, la “merced del Gobierno” seguía siendo una manera de adquirir una propiedad.

A fines de 1849, se presentó al gobernador de Tucumán, general Celedonio Gutiérrez, una larga nota firmada por Pedro Villafañe. Empezaba informando que de la iglesia de La Merced, “dos cuadras al Naciente, y desde este punto tres para el Norte”, se hallaba un sitio perteneciente a los hermanos Miguel e Ignacia Villafañe.

Narraba que Miguel, “sin sucesores conocidos en esta provincia, siendo joven emprendió su marcha para el Paraguay, hace más de 50 años, sin que hasta ahora se haya tenido noticia alguna de él”. En cuanto a su hermana Ignacia, partió a Buenos Aires a buscar a Miguel, hace 42 años y “sin dejar sucesor alguno”. Tampoco se volvió a saber de ella y consideraba que probablemente ya había fallecido, “agobiada con el peso de los años”.

El edificio y las tapias del terreno se habían derrumbado, y sólo quedaba el baldío. El presentante –dueño de una propiedad lindera, al Poniente- necesitaba ese espacio para depositar las maderas de su fábrica de carretas, afectada por la estrechez. Pedía al Gobierno, en suma, que “se me conceda en merced el mencionado sitio”. Invocaba su condición de “ciudadano útil”, y el invariable criterio oficial de animar al “hombre industrioso”.

Es muy probable que consiguiera el predio que pedía. Según el expediente, el escribano de Gobierno fijó carteles en la plaza dando plazo de 30 días para que se presentasen los que se creyeran con derecho al terreno, y el término transcurrió sin novedad alguna.

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