En Ibatín y La Florida se respira historia y naturaleza

En León Rougés, las ruinas de Ibatín retrotraen al Tucumán fundacional. Guías y un centro de interpretación

TRANQUILIDAD. El visitante puede disfrutar del verdor y conocer la historia del Tucumán de la evangelización. la gaceta / fotos de rodolfo casen TRANQUILIDAD. El visitante puede disfrutar del verdor y conocer la historia del Tucumán de la evangelización. la gaceta / fotos de rodolfo casen
20 Julio 2014
Ibatín se despliega en medio de una generosa selva subtropical por la que baja serpenteante, desde las Sierras del Aconquija, el río Pueblo Viejo.

El lugar, ubicado a 8 kilómetros al oeste de la ruta 38, en León Rougés (departamento Monteros), es una valiosa reserva arqueológica que guarda vestigios de lo que fue la primera fundación de San Miguel de Tucumán. Ahí mismo un 31 de mayo de 1565, Diego de Villarroel se encargó de establecer una ciudad que se integró a otros asentamientos estratégicos y que consolidaron una ruta comercial que se extendía desde el Alto Perú hasta el Río de la Plata. Ibatín (que es una voz tonocoté derivada del vocablo eatym, que significa chacra o sementera de maíz) perduró hasta el año 1685, cuando se decidió su traslado, por varias razones, hasta su actual emplazamiento.

Hoy el sitio es una de las atractivas propuestas que ofrece a los visitantes el circuito turístico sur. Se integra a otra oferta que, al estar muy cerca, no se puede dejar de disfrutar: la Reserva Forestal La Florida. Ibatín, junto con Cayastá, en Santa Fe, es una de las dos ruinas de ciudades fundacionales que perduran en la Argentina. Hasta este lugar no es complicado llegar. Desde León Rougés se aborda un camino vecinal de tierra que está en buen estado y señalizado. En el acceso a la primera fundación, se instaló un Centro de Información con un salón temático, de exhibición de videos, de piezas arqueológicas y sanitarios. Son dos los empleados del Ente de Turismo encargados de atender y guiar a las visitas por los cimientos originales que quedaron de la Iglesia Matriz, el Cabildo y de los edificios de tres órdenes religiosas, entre ellas la Compañía de Jesús.

Aunque en su origen la ciudad se distribuía en 49 manzanas, hoy aparecen los cimientos de unas cinco. Desde la entrada se aborda lo que fue el Camino Real y se recorren 300 metros hasta llegar hasta el sector mejor conservado. “Es tiempo de vacaciones, y llegan muchos turistas de distintos puntos del país y del exterior. Aquí, entre una vegetación abundante y colorida, se revive la historia de nuestra provincia con testimonios que quedaron de los tiempos de la colonización”, comentó Cristian Guaraz, uno de los guías. Pero ahí el visitante no sólo se encuentra con la historia, sino también con un ambiente tranquilo y en el que se respira aire puro. Es ideal para pasar un día de picnic (hay merenderos) y caminar por los senderos rodeados de árboles antiguos. Hasta el río Pueblo Viejo hay que caminar unos 500 metros.

Los que proyecten visitar Ibatín deben saber que los guías atienden de martes a domingo y feriados, de 10 a 15 horas. Ante la ausencia de estos se puede igualmente ingresar al predio. “Aquí no hay negocios de venta de ningún tipo de productos. Por lo que hay que venir prevenidos. Lo único que no se permite es hacer fogatas por razones de seguridad y preservación. Pero la gente puede traer comidas hechas para quedarse y disfrutar de un lindo día” aconsejó Cristian. El turista Juan Ortiz, de Mendoza, fue precisamente uno de los que observó sobre la necesidad de que en Ibatín funcione un comedor o un centro de ventas de alimentos y bebidas. “Uno que viene desprevenido aquí no encuentra nada. Y así no hay forma de quedarse. De todos modos es un grato lugar en el que conocemos nuestra historia” apuntó.

La Florida
Por el mismo camino que nos lleva hasta Ibatín, a 5 kilómetros, se encuentra la Reserva Forestal de La Florida, Es la primera provincial del país creada como “parque natural” en 1936. Se extiende en sentido Este Oeste por la falda oriental de los Nevados del Aconquija, entre los pueblos Capitán Cáceres y Sargento Moya. Tiene una superficie de 9.882 hectáreas. La ruta provincial 334 o interpueblo la atraviesa en diagonal. Tiene un recorrido altitudinal que va de los 550 a los 5.400 metros sobre el nivel del mar. La reserva, que alberga el ambiente original de las yungas, dispone de múltiples senderos interpretativos y guías capacitados. Al lugar también se puede acceder por la ruta 334. “Aquí hay árboles nativos como el horco molle, el timbó colorado, el nogal, el cedro, el lapacho y el jacarandá. Entre las aves aparecen loro alisero, monterita de Tucumán, el cóndor andino, buhos, lechuzas y carpintero andino, entre otras especies. Además, por estos lugares no es difícil encontrarse con una corzuela o un chancho del monte” comentó un guardabosque.

“En este lugar la gente disfruta de las caminatas. Es un ambiente lleno de sonidos de aves y que te otorga mucha energía” aseguró Isidro Díaz, un vecino conocedor de la zona.

Transporte
En taxi rural, desde la terminal de monteros

Los que no disponen de vehículos propios y anhelan visitar Ibatín, lo pueden hacer a través de taxis o transportes rurales que parten desde la terminal de ómnibus de Monteros o desde el mismo pueblo de León Rougés. El costo del transporte se pacta con el chofer de acuerdo a la cantidad de personas. También se puede requerir mayor información en la comuna local.

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