Diputados justifican el planteo salarial docente

En general, parlamentarios oficialistas y opositores admiten que el sueldo de los educadores de la UNT no está ajustado a la realidad Dato, Santillán, Cano y Sacca coinciden en que la solución a la situación que atraviesa la casa de Juan B. Terán debe provenir del diálogo entre los involucrados

18 Jul 2014
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PROTESTA. Ayer, docentes de Adiunt repartieron volantes con sus planteos frente a la Defensoría del Pueblo. la gaceta / FOTO DE JORGE OLMOS SGROSSO

Diputados nacionales admitieron que el salario de los docentes universitarios no se condice con la realidad económica del país. Se inclinan, sin embargo, porque prime el diálogo entre las partes involucradas: el gremio, el Rectorado de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y el Ministerio de Educación de la Nación.

Desde el viernes 23 de mayo, la Asociación de Docentes e Investigadores de la UNT (Adiunt) sostiene un paro por tiempo indeterminado, que al cierre del cuatrimestre había cumplido 30 días hábiles. El 13 del mes pasado Conadu Histórica (Conaduh) nacionalizó la medida. Entre otros, reclaman un aumento de un 40%, retroactivo a enero, en un pago y con revisión semestral. El 30 de junio, la Nación cerró las paritarias. Según funcionarios nacionales, el aumento que otorgaron promedia un 31% anual; desde Adiunt dicen que sólo llega a un 28,15%, más otro 2% que darían en octubre. LA GACETA les pidió una opinión a Alfredo Dato, Marcelo Santillán (oficialistas), José Cano y Luis Sacca (opositores).

“Mal inicio de la gestión”

“La realidad salarial de la Argentina está absolutamente complicada. No sólo en el sector de los docentes, sino en casi todos: gremios de privados están pidiendo reapertura de paritarias”, dijo Dato. Si bien reconoció la gravedad de la situación, admitió que la solución resulta compleja. “Toda huelga docente perjudica a terceros. Resultó mal inicio para la nueva gestión de la UNT: se encuentra en esta situación con un presupuesto elaborado en base a una pauta determinada y esa pauta, sobre todo la previsión inflacionaria, fue desbordada. Habrá que tramitar una ampliación; pero las cuestiones presupuestarias son muy rígidas, y eso no es bueno para generar una solución”, consideró. Incluso, estimó que hasta una mediación resultaría infructuosa: “cuando las rigideces provienen de números las intermediaciones suelen estar destinadas al fracaso. Las partes tienen una madurez y una responsabilidad que no puede ser sustituida por una mediación”.

Antes que referirse al salario, el camporista Santillán prefirió hablar de la política educativa del kirchnerismo. “Hoy el sistema educativo (cuenta con) un presupuesto nunca antes visto. Nunca existió un apoyo tan decidido y de jerarquización a la ciencia y a la tecnología como en esta época. Por primera vez a la educación y a la investigación no se las ve como gasto, sino como inversión, al futuro del país”, señaló. Trascartón, insistió en la necesidad del diálogo: “el conflicto universitario es una situación no deseada por ninguno. Es importante llegar a un consenso para que los docentes vuelvan a sus funciones y los estudiantes, a clases. Debemos seguir apostando al país, y en ello tenemos que estar todos; porque lo conseguido, que no es poco, se lo logró entre todos: Nación, Provincia, docentes, estudiantes y autoridades universitarias”.

Cano planteó una mirada de la realidad educativa que está en las antípodas de la descrita por Santillán. “El reclamo docente es legítimo; responde a una realidad que el Gobierno se empecina en negar: la situación salarial de los trabajadores de la educación no fue resuelta en la década kirchnerista y la inflación se devoró los pocos avances. Para el Gobierno la universidad pública no fue prioridad”, afirmó. Y también apostó por el diálogo: “lamentablemente estamos en un punto muerto. La prolongación del conflicto perjudica a los estudiantes, que ya perdieron la mitad del año; la situación es más crítica en las escuelas. Es indispensable recuperar el diálogo y buscar puntos de acuerdo. Hay planteos que no pasan por lo estrictamente salarial, que pueden ir siendo atendidos. La prioridad debe ser el retorno a las aulas”.

Pedido de interpelación

Cano señaló que presentó un proyecto para pedir la interpelación del ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni. Dijo, además, que solicitó una audiencia con la rectora de la UNT, Alicia Bardón, para ponerse a su disposición para hallar puntos de encuentro. “Hoy el problema de la universidad no está en la agenda política nacional y el Congreso está abocado a cuestiones superfluas mientras miles de alumnos corren el riesgo de perder el año. Sería interesante que el oficialismo tucumano, que tanta preocupación expresa, se sume al planteo”, invitó.

Al igual que Cano, el origen político de Sacca está en la UNT, donde ganó un concurso de auxiliar docente, con semidedicación: el cargo testigo, para el cual Adiunt pide un básico de $ 8.000 -hoy es de $ 3.200-. “Estoy totalmente a favor de la medida de fuerza; hay un atraso salarial insoportable con la docencia. Obvio no es la situación más feliz que los alumnos no tengan clases; pero es la única manera para hacerse oír. Adiunt está trabajando muy bien”, dijo Sacca. A su criterio, no es normal la actitud de la Nación: “la necedad y ceguera del Gobierno es cosa de locos; no podemos pretender formar futuros ciudadanos pagando sueldos de miseria. Ya deberían haber solucionado el conflicto, deberían haber abierto el diálogo”. Luego, enumeró algunas acciones que llevó adelante desde Diputados: “presenté un proyecto de declaración con firma de casi todo el arco opositor, para que el Congreso exprese su preocupación por la situación; acompañé con mi firma el proyecto de Cano, para que Sileoni comparezca, y otro proyecto, que declara la adhesión al paro”.

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