EL TRABAJO. “Tenemos otras capacidades emocionales”, dice Caumont. foto gentileza de citi argentina
06 Julio 2014 Seguir en 

“La sociedad está comprendiendo que el rol de la mujer no es sólo el doméstico; bajo mi cargo trabajan muchos hombres, padres de familia, que me dicen: hoy llego más tarde porque tengo que llevarlo al acto de la escuela a mi hijo; o porque lo tengo que llevar al pediatra, porque está con fiebre, y mi esposa está de viaje”, cuenta Vivianne Caumont, para graficar cómo están cambiando las relaciones de género en el mundo laboral.
Sin embargo, advierte, aún cuando la mitad de la matrícula universitaria es femenina, eso todavía no se refleja en las escalas jerárquicas de las empresas. Cuando se le preguntan las causas de esa posición, reconoce que los cambios sociales en ese sentido recién se están haciendo visibles; sin embargo, apunta, a veces es la misma mujer la que decide priorizar otras cuestiones (familiares, entre ellas) por sobre la laboral.
Nacida en Uruguay hace 44 años, es directora financiera del Citibank Argentina desde los 33. Licenciada en Administración de Empresas y MBA en Finanzas, Caumont compartió la semana pasada en Tucumán su experiencia de crecimiento profesional en un mundo tradicionalmente masculino, como es el de las finanzas. Fue en la jornada de emprendedurismo de “Endeavor”, invitada por la ong “Mujeres en red”.
- ¿Cómo ve la relación entre varones y mujeres en el ámbito laboral?
-La competencia es grande. Creo que tenemos capacidades diferentes, sobre todo en lo emocional. Desde lo técnico podemos tener las mismas competencias, nos preparamos en las mismas universidades; pero creo que somos diferentes en cómo tomamos las decisiones, en cómo manejamos la dinámica de las reuniones, de la organización del trabajo; somos diferentes, ni mejores, ni peores; y lo más importante es que esta es una sociedad en la que hay mitad hombres y mitad mujeres. Y que, por lo tanto, esa representación debe estar también volcada en el ámbito laboral.
- En su caso, ¿tuvo que resignar cosas?
- Yo comencé en el Citi a los 24 años como analista; pasé al área comercial, luego a banca de inversión, y cuando tenía 33 años el presidente del banco me ofreció integrar el directorio. Era para mí una oportunidad única, pero era un gran desafio. Tenía dos hijos chicos y mi familia no vive en Buenos Aires; era todo un tema el equilibrio entre la carrera profesional y el cuidado de la familia. Y a la decisión de aceptar la tomamos en conjunto con mi marido. El gran desafío para las mujeres sigue siendo el equilibrio entre el ámbito laboral y el familiar.
Sin embargo, advierte, aún cuando la mitad de la matrícula universitaria es femenina, eso todavía no se refleja en las escalas jerárquicas de las empresas. Cuando se le preguntan las causas de esa posición, reconoce que los cambios sociales en ese sentido recién se están haciendo visibles; sin embargo, apunta, a veces es la misma mujer la que decide priorizar otras cuestiones (familiares, entre ellas) por sobre la laboral.
Nacida en Uruguay hace 44 años, es directora financiera del Citibank Argentina desde los 33. Licenciada en Administración de Empresas y MBA en Finanzas, Caumont compartió la semana pasada en Tucumán su experiencia de crecimiento profesional en un mundo tradicionalmente masculino, como es el de las finanzas. Fue en la jornada de emprendedurismo de “Endeavor”, invitada por la ong “Mujeres en red”.
- ¿Cómo ve la relación entre varones y mujeres en el ámbito laboral?
-La competencia es grande. Creo que tenemos capacidades diferentes, sobre todo en lo emocional. Desde lo técnico podemos tener las mismas competencias, nos preparamos en las mismas universidades; pero creo que somos diferentes en cómo tomamos las decisiones, en cómo manejamos la dinámica de las reuniones, de la organización del trabajo; somos diferentes, ni mejores, ni peores; y lo más importante es que esta es una sociedad en la que hay mitad hombres y mitad mujeres. Y que, por lo tanto, esa representación debe estar también volcada en el ámbito laboral.
- En su caso, ¿tuvo que resignar cosas?
- Yo comencé en el Citi a los 24 años como analista; pasé al área comercial, luego a banca de inversión, y cuando tenía 33 años el presidente del banco me ofreció integrar el directorio. Era para mí una oportunidad única, pero era un gran desafio. Tenía dos hijos chicos y mi familia no vive en Buenos Aires; era todo un tema el equilibrio entre la carrera profesional y el cuidado de la familia. Y a la decisión de aceptar la tomamos en conjunto con mi marido. El gran desafío para las mujeres sigue siendo el equilibrio entre el ámbito laboral y el familiar.
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