JERUSALÉN. Un grupo de palestinos arman barricadas contra la policía israelí. reuters
Sara Lemel y Maher Abukhater - Columnistas de DPA
A primera hora de la mañana de ayer la policía encontró el cadáver de un joven palestino de 16 años en un bosque cerca de Jerusalén, un hallazgo que ha azuzado aún más la ya tensa situación en Cercano Oriente. La familia de la víctima de Jerusalén Este se ha apresurado a culpar a los colonos israelíes de su secuestro y asesinato, pero la policía, aunque habló de una conexión entre el caso de los tres israelíes asesinados y la del joven, no descarta otros motivos criminales. Durante la noche del martes, cientos de activistas israelíes de derecha salieron a las calles de Jerusalén a exigir venganza por la muerte de tres jóvenes judíos desaparecidos en Cisjordania. Gritaban lemas como “muerte a los árabes” y “Mahoma está muerto”.
El tío de uno de los jóvenes asesinados, Jishai Frankel, condenó el asesinato del palestino de su misma edad como un “hecho terrible”. “No hay diferencia entre sangre y sangre. Asesinato es asesinato, independientemente de la nacionalidad o de la edad. El asesinato siempre es imperdonable”.
Los nervios ya están a flor de piel en los territorios palestinos, ante las duras operaciones militares israelíes de los últimos días. Y el asesinato del joven puede colmar el vaso: decenas de habitantes del la zona árabe oriental de Jerusalén se enfrentaron luego en las calles a la policía.
Paradas del transporte público que conduce desde el centro de la ciudad hasta los barrios árabes fueron incendiados y un denso humo negro se elevaba sobre el barrio Shuafat, del que procedía el joven asesinado. Varias personas resultaron heridas durante los enfrentamientos. En Jerusalén, los árabes y judíos viven muy cerca, lo que desata roces frecuentes.
Ibtisam Mashni, de cerca de 60 años, profesora y madre de cuatro hijos adultos, vive en ese barrio escenario de los enfrentamientos. “La situación ya no es normal. Tenemos miedo. Si los colonos vienen a nuestro barrio y secuestran a nuestros hijos, entonces tenemos que preocuparnos de verdad”.
La mujer teme que los palestinos ya no estén seguros en sus propias casa. “Ya hace tiempo que no vamos a los barrios israelíes porque nos sentimos desprotegidos”, cuenta. “Estamos rodeados de colonos y eso nos hace vulnerables. Hemos perdido la sensación de seguridad”. El diputado israelí de izquierda Dov Janin advirtió de un nuevo derramamiento de sangre. “Una ola peligrosa de odio y violencia barre el país”, señala. “Hay gente que está utilizando la conmoción y la atmósfera gris creada tras el asesinato de jóvenes judíos para incitar contra todos los árabes”. El ministro de Exteriores israelí, Avigdor Lieberman, exigió una ofensiva militar más amplia en la Franja de Gaza, dominada por el grupo radical Hamas, en reacción al asesinato de los jóvenes judíos. De seguirle los otros ministros del gabinete de seguridad israelí, el país podría echar aún más leña al fuego en una región que ya es un auténtico polvorín.








