CABALLETE CON ARZONES. A Barrionuevo -atrás- le cuestan las rutinas en el aparato, en cambio Sosa se siente cómodo con él. Ambos comparten sueño por cumplir.
27 Junio 2014 Seguir en 

Puede sonar extraño que dos chicos, uno de 11 y otro de 12 años, piensen en una competencia deportiva de 2018. Porque a esa edad se piensa más que nada en alguna materia de la escuela, en algún amor primerizo o en qué cocinará de rico mamá. Ignacio Sosa y Enzo Barrionuevo tienen esos pensamientos en su mente, pero también el otro, el que los hace especiales. Pasa que ambos forman parte del plan de perfeccionamiento de los atletas que participarán en los Juegos Olímpicos de la Juventud, en Buenos Aires, del mencionado año.
¿Qué significa? Que deberán responder a cada llamado del cuerpo técnico de la Selección. Ellos evaluarán a varios gimnastas hasta conformar el equipo que se presentará. “Esto ya no es un juego. Estamos en un proceso más serio, por eso todo es más personalizado”, explicó Guido Zelaya, entrenador de los gimnastas.
Con ese criterio no llama la atención que en Asociación Mitre, donde funciona la academia Gimbenj, se los vea la mayor parte del tiempo a los tres juntos. “Todo este trabajo me pone muy ansioso. Para estar en los Juegos voy a buscar el ciento por ciento. Por eso tengo que hacer las series completas en cada aparato y ejercicios nuevos”, explicó Barrionuevo.
A la gimnasia artística, generalmente, se la vincula con las damas. Ni a Enzo, ni a Ignacio eso les importa. “Empecé porque vi un programa y un ‘tipo’ hacía cosas que yo las hice y me salieron”, relató con imprecisión Barrionuevo. Investigando en los recuerdos del joven, se puede establecer que el programa era “Lazy Town” y el “tipo”, Sportacus, que se destacaba por hacer acrobacias sin parar durante todos los episodios. A Barrionuevo le fascinó y sus papás, Alfredo y Mabel, canalizaron esa fascinación, primero, en la Sociedad Española y después en Gimbenj.
Por el lado de Sosa, la cuestión fue de potrero. El pequeño de 11 años mostraba algo de su talento, ahí, en la vereda, a la par de sus amigos que jugaban con una pelota. “Quería hacer algún deporte y en la escuela era bueno en gimnasia, pero no me enseñaban lo suficiente”, explicó sus sensaciones. Su tía Cleira, con su brisa brasileña que llegó desde la ciudad de Pelotas en el sudeste del país, movió el andamiaje familiar para darle más vigor al talento de Ignacio. “Lo trajeron a Gimbenj porque se lo recomendaron en la Facultad de Educación Física”, recordó Zelaya. La gimnasia artística le fue ganando a todo recreo deportivo que se tomaba Sosa. “Hacía fútbol, pero cuando empecé a entrenar ya lo dejé”, detalló.
Ambos gimnastas tienen el mismo cronograma de competencias en las próximas semanas. Primero, los tucumanos podrán verlos mañana, cuando compitan en el segundo Torneo Provincial que se hará en Asociación Mitre. Después, viajarán a San Jorge, Santa Fe, a competir del 17 al 19 de julio en el Nacional de Clubes, donde estarán varios gimnastas que también son evaluados.
Sosa y Barrionuevo, con la misma habilidad al ejecutar sus rutinas, dividen sus horas entre la gimnasia artística, los estudios y ese objetivo que quieren cumplir en 2018: ser jóvenes olímpicos.
¿Qué significa? Que deberán responder a cada llamado del cuerpo técnico de la Selección. Ellos evaluarán a varios gimnastas hasta conformar el equipo que se presentará. “Esto ya no es un juego. Estamos en un proceso más serio, por eso todo es más personalizado”, explicó Guido Zelaya, entrenador de los gimnastas.
Con ese criterio no llama la atención que en Asociación Mitre, donde funciona la academia Gimbenj, se los vea la mayor parte del tiempo a los tres juntos. “Todo este trabajo me pone muy ansioso. Para estar en los Juegos voy a buscar el ciento por ciento. Por eso tengo que hacer las series completas en cada aparato y ejercicios nuevos”, explicó Barrionuevo.
A la gimnasia artística, generalmente, se la vincula con las damas. Ni a Enzo, ni a Ignacio eso les importa. “Empecé porque vi un programa y un ‘tipo’ hacía cosas que yo las hice y me salieron”, relató con imprecisión Barrionuevo. Investigando en los recuerdos del joven, se puede establecer que el programa era “Lazy Town” y el “tipo”, Sportacus, que se destacaba por hacer acrobacias sin parar durante todos los episodios. A Barrionuevo le fascinó y sus papás, Alfredo y Mabel, canalizaron esa fascinación, primero, en la Sociedad Española y después en Gimbenj.
Por el lado de Sosa, la cuestión fue de potrero. El pequeño de 11 años mostraba algo de su talento, ahí, en la vereda, a la par de sus amigos que jugaban con una pelota. “Quería hacer algún deporte y en la escuela era bueno en gimnasia, pero no me enseñaban lo suficiente”, explicó sus sensaciones. Su tía Cleira, con su brisa brasileña que llegó desde la ciudad de Pelotas en el sudeste del país, movió el andamiaje familiar para darle más vigor al talento de Ignacio. “Lo trajeron a Gimbenj porque se lo recomendaron en la Facultad de Educación Física”, recordó Zelaya. La gimnasia artística le fue ganando a todo recreo deportivo que se tomaba Sosa. “Hacía fútbol, pero cuando empecé a entrenar ya lo dejé”, detalló.
Ambos gimnastas tienen el mismo cronograma de competencias en las próximas semanas. Primero, los tucumanos podrán verlos mañana, cuando compitan en el segundo Torneo Provincial que se hará en Asociación Mitre. Después, viajarán a San Jorge, Santa Fe, a competir del 17 al 19 de julio en el Nacional de Clubes, donde estarán varios gimnastas que también son evaluados.
Sosa y Barrionuevo, con la misma habilidad al ejecutar sus rutinas, dividen sus horas entre la gimnasia artística, los estudios y ese objetivo que quieren cumplir en 2018: ser jóvenes olímpicos.
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