El kirchnerista

Conveniencia institucional y oportunidad política.

03 Diciembre 2003
Cuando José Alperovich se declaró kirchnerista, ¿lo hizo pensando en la conveniencia institucional de la jugada y en la gran oportunidad política que significa esa definición en la interna del peronismo? Se pueden hacer suposiciones (la verdadera respuesta la tiene el propio gobernador) pero la afirmación obliga al análisis. Desde el plano institucional, ser un gobernador kirchnerista, más allá de la poca o mucha convicción con que se alinee a la transversalidad que promueve el Presidente, implica estar en el bando que gobierna el país. De allí a creer que por ser de esa línea se conseguirán favores de la Nación media un milímetro.
Vale recordar que el peronismo necesita de líderes. No se concibe a sí mismo sin una conducción fuerte y considera antinatural carecer de un jefe carismático. Y si es presidente de todos los argentinos, mejor. Pasó con Carlos Menem. Hoy el peronismo se presenta bicéfalo. Néstor Kirchner se asoma como un probable futuro conductor del peronismo, mientras que Eduardo Duhalde es el hombre fuerte del PJ. Forman una sociedad que funciona sin choques visibles en la superficie, aunque no pierden ocasión de mostrar sus respectivos pesos específicos en lo institucional -en el caso del santacruceño- y en lo político-partidario -el bonaerense-. Esa relación no será eterna ya que hay una verdad que mata sociedades: el poder no se comparte, y menos entre "compañeros".
Si entre Kirchner y Duhalde terminará dirimiéndose la interna justicialista, ¿por qué Alperovich no se declaró duhaldista? Se entiende el porqué cuando se lo analiza desde lo institucional. Es que Kirchner, como presidente, puede responder a las necesidades que le plantee el PE. He allí la conveniencia.¿Y cuál es la gran oportunidad política? La respuesta tiene que ver con la lucha por conducir al peronismo. Es aquí donde aparece la cuota de riesgo que asume Alperovich al ponerse la camiseta del kirchnerismo. El, como Kirchner, también tiene un socio que maneja la estructura partidaria: Julio Miranda. La del Presidente y la del gobernador son historias similares. Ambos llegaron a sus cargos ejecutivos con el respaldo imprescindible de los otros dos. Son socios que se necesitan o que, por lo menos, se respetan. Por el momento.
Así, a la sombra de un probable enfrentamiento entre líderes nacionales del peronismo -como lo fue el de Menem contra Duhalde- se puede desarrollar la pelea interna en Tucumán. Si se estiman plazos, debería darse en 2006, cuando vence el mandato de las actuales autoridades del PJ. Y no puede darse mas que entre Alperovich y Miranda. La historia indica que ambos deberán estar alineados. El gobernador lo hizo el fin de semana y el senador viene jugando con el duhaldismo desde hace tiempo.
La interna sería entre kirchneristas-alperovichistas y duhaldistas-mirandistas. En el medio estarán los descolocados menemistas, que podrían alinearse al alperovichismo. Es que muchos de los que fogonearon la candidatura de Alperovich fueron confesos menemistas.
De esta manera es que Kirchner implica para Alperovich una conveniencia institucional y una gran oportunidad política. Así como el Presidente quiere construir una base de poder a partir del discurso de la transversalidad, el gobernador puede aspirar a hacer pie en el PJ desde el kirchnerismo. En los últimos días, el mandatario elogió públicamente a la diputada nacional Stella Maris Córdoba, líder de "La Corriente" y referente natural del kirchnerismo en Tucumán. Desde la Casa de Gobierno intentan acercarla a la gestión, pero su tarea se reduce al apoyo institucional al PE. En términos políticos, no juega con el gobernador ni con el senador. Sucede que Córdoba quedó dolida con Miranda y con Alperovich por el resultado del 26 de octubre. Desde ese día el mandatario es observado por el kirchnerismo, que sigue con atención sus gestos. Elogiar a Córdoba y declararse kirchnerista suma, pero para su proyecto, no para el del Presidente.

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