Otra estrategia sorpresa

Duhalde ha querido que el país sepa que no comparte la idea de la Casa Rosada para superar el conflicto con los piqueteros.

02 Diciembre 2003
BUENOS AIRES.- Durante casi dos semanas, Eduardo Duhalde estará lejos del país pero no ausente de su realidad política, después de la primera desavenencia con el presidente Kirchner y para la cual eligió a los medios periodísticos. Sería demasiado ingenuo suponer que esa elección fue inocente, sobre todo después de haber sido precedida de un anticipo de su esposa por la misma vía. Más allá de las palabras e interpretaciones que en algunos casos puedan haber extremado esos mensajes, lo cierto es que el ex presidente transitorio ha querido que el país sepa que no comparte la estrategia de la Casa Rosada para superar el conflicto más amenazador en lo inmediato que enfrenta otro gobierno justicialista. Un conflicto que no solo ensombrece nuevamente la paz pública, sino que en su trasfondo subyace otra de las estrategias más ambiciosas del kichnerismo: la reforma profunda del régimen sindical, un llamado de alerta que desde la CGT legal llegó hasta Duhalde. Ese proyecto presidencial tendría el apoyo del disidente Hugo Moyano que, sin embargo, no comparte el pluralismo gremial.

Pluralismo gremial
Con el 25 por ciento de la fuerza laboral desocupada o trabajando en negro con salarios inferiores a los legales, ¿cuánto tiempo llevaría bajar al 6 ó 7 por ciento?. La respuesta es que no menos de una década con una economía óptima. Este es el planteo con que se invalida el argumento gubernamental de que no habrá represión de piqueteros y se aguardará a disponer de trabajo. Demasiado tiempo, argumentan los jerarcas de la CGT legal, y por ello la intención del gobierno sería liberar el sistema sindical, legalizando por esa vía a las organizaciones irregulares de desocupados más representativas. No es nuevo, por cierto, el criterio de Kirchner de poner fin a la vieja estructura gremial tradicionalmente identificada con el peronismo y cuya gravitación partidaria no es hoy ni sombra de lo que fue en el pasado.

Corto plazo
Esa estrategia del kichnerismo no se condice, por cierto, con el propósito en análisis de bancarizar los subsidios para desocupados mediante cajeros y un registro personalizado de beneficiarios, como se está haciendo en Neuquen y por cuya causa se produjeron violentos choques. La estrategia se orientará en tal caso a negociar con las organizaciones de piqueteros dialoguistas y más afines con el pensamiento de Kichner, para combinar el sistema de tarjetas y la reforma que habilite la sindicalización abierta. Nada de eso será posible antes del nuevo año, pues el proceso negociador será bastante más prolongado. Por otra parte, el actual sistema de cajeros bancarios no soportaría un nivel de habilitaciones de tarjetas tan elevado. El tiempo, como puede advertirse, no corre a favor de las alternativas que el gobierno tiene para superar el conflicto piquetero que llevó a Duhalde a hacer públicas sus inquietudes. (De nuestra Sucursal)

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