02 Diciembre 2003 Seguir en 
Los nombramientos en la Defensoría del Pueblo y la duplicación del presupuesto originario van minando la fuerza de esta institución que cada vez que asume un gobierno se pone en duda.
Cuando asumió Antonio Bussi como gobernador de la provincia soportó una pulseada dura en la que finalmente le torcieron el brazo. Así sobrevivió a esos embates y se mantuvo con el respaldo de quien entonces era el senador Julio Miranda. Cuando este llegó a la titularidad del Poder Ejecutivo se planificó achicar presupuestos (José Alperovich era el ministro dispuesto a hacer esa economía) y la Defensoría del Pueblo volvió a tambalear.
En el olvido
Este año, con la llegada del nuevo gobierno no se produjeron los mismos problemas. Por lo menos no trascendió que se quisiera eliminar esta institución nueva. Sin embargo, no fue un tema prioritario en la gestión de gobierno de Alperovich, por lo menos hasta ayer.
La Defensoría del Pueblo hasta ahora dependió demasiado de cada uno de sus conductores. Y, en los últimos meses la candidatura a legislador del ex ombudsman Juan Eduardo Rojas produjo cierta desatención. Eso crispó los nervios de algunos empleados históricos que pusieron el grito en el cielo cuando vieron esfuerzos hacia la candidatura del hoy legislador. Más aún, cuando a poco de asumir su esposa, Rosa Augier fue designada como secretaria de Relaciones Institucionales de la Defensoría.
También aparecieron otros nombramientos y recategorizaciones que afearon la reputación de la institución que tiene como objetivo escuchar y atender a los que no tienen voz. Esta vez parece que fueron selectivos a la hora de escuchar las necesidades del pueblo.
Alperovich, que no le prestó atención al rol del ombudsman, empezó a preocuparse por la Defensoría y ordenó una auditoría al Tribunal de Cuentas para determinar qué es lo que estaba pasando y hasta qué punto el nepotismo fue prioritario en una institución donde la tarea de control es prioritaria y cuya responsabilidad suele estar reservada a la oposición. Hasta ahora la conducción de la Defensoría no está definida. Está a cargo de Viviana Grossman, defensora adjunta, quien justificó livianamente los nombramientos.
Hay quienes proponen que la designación del futuro ombudsman se haga por concurso La intención es que aquellos más idóneos puedan cumplir esta tarea de defender las injusticias de la que son objetos los miembros de la comunidad. Obviamente, parece una ilusión este tipo de salidas, en una provincia donde el parentesco y el amiguismo suele tener más fuerza que la capacidad.
Maldito presupuesto
Por ahora, este tema no los desvela a los legisladores. Están preocupados por la sanción del presupuesto provincial. No hay acuerdos entre los poderes por eso se suceden las conversaciones y negociaciones para definir cuánta plata habrá para trabajar el próximo año. El Poder Ejecutivo adelantó que mantendría los niveles de gasto que hubo este año. En cambio, en el Legislativo ya se escuchó -en la comisión de Hacienda- que los 29 millones de pesos no serían suficientes. Hasta el momento el titular de la Cámara, Fernando Juri, no se pronunció al respecto. Sin embargo, viene adelantando la necesidad de realizar una serie de obras imprescindibles. No sería bueno que estos emprendimientos se conviertan en cortina de humo para tapar otras erogaciones que ya dañaron la imagen de la Legislatura.
Aún no hubo chisporroteos pero podrían producirse en los próximos días si es que tanto el Legislativo como el Judicial resuelven proponer un incremento presupuestario.
Cuando asumió Antonio Bussi como gobernador de la provincia soportó una pulseada dura en la que finalmente le torcieron el brazo. Así sobrevivió a esos embates y se mantuvo con el respaldo de quien entonces era el senador Julio Miranda. Cuando este llegó a la titularidad del Poder Ejecutivo se planificó achicar presupuestos (José Alperovich era el ministro dispuesto a hacer esa economía) y la Defensoría del Pueblo volvió a tambalear.
En el olvido
Este año, con la llegada del nuevo gobierno no se produjeron los mismos problemas. Por lo menos no trascendió que se quisiera eliminar esta institución nueva. Sin embargo, no fue un tema prioritario en la gestión de gobierno de Alperovich, por lo menos hasta ayer.
La Defensoría del Pueblo hasta ahora dependió demasiado de cada uno de sus conductores. Y, en los últimos meses la candidatura a legislador del ex ombudsman Juan Eduardo Rojas produjo cierta desatención. Eso crispó los nervios de algunos empleados históricos que pusieron el grito en el cielo cuando vieron esfuerzos hacia la candidatura del hoy legislador. Más aún, cuando a poco de asumir su esposa, Rosa Augier fue designada como secretaria de Relaciones Institucionales de la Defensoría.
También aparecieron otros nombramientos y recategorizaciones que afearon la reputación de la institución que tiene como objetivo escuchar y atender a los que no tienen voz. Esta vez parece que fueron selectivos a la hora de escuchar las necesidades del pueblo.
Alperovich, que no le prestó atención al rol del ombudsman, empezó a preocuparse por la Defensoría y ordenó una auditoría al Tribunal de Cuentas para determinar qué es lo que estaba pasando y hasta qué punto el nepotismo fue prioritario en una institución donde la tarea de control es prioritaria y cuya responsabilidad suele estar reservada a la oposición. Hasta ahora la conducción de la Defensoría no está definida. Está a cargo de Viviana Grossman, defensora adjunta, quien justificó livianamente los nombramientos.
Hay quienes proponen que la designación del futuro ombudsman se haga por concurso La intención es que aquellos más idóneos puedan cumplir esta tarea de defender las injusticias de la que son objetos los miembros de la comunidad. Obviamente, parece una ilusión este tipo de salidas, en una provincia donde el parentesco y el amiguismo suele tener más fuerza que la capacidad.
Maldito presupuesto
Por ahora, este tema no los desvela a los legisladores. Están preocupados por la sanción del presupuesto provincial. No hay acuerdos entre los poderes por eso se suceden las conversaciones y negociaciones para definir cuánta plata habrá para trabajar el próximo año. El Poder Ejecutivo adelantó que mantendría los niveles de gasto que hubo este año. En cambio, en el Legislativo ya se escuchó -en la comisión de Hacienda- que los 29 millones de pesos no serían suficientes. Hasta el momento el titular de la Cámara, Fernando Juri, no se pronunció al respecto. Sin embargo, viene adelantando la necesidad de realizar una serie de obras imprescindibles. No sería bueno que estos emprendimientos se conviertan en cortina de humo para tapar otras erogaciones que ya dañaron la imagen de la Legislatura.
Aún no hubo chisporroteos pero podrían producirse en los próximos días si es que tanto el Legislativo como el Judicial resuelven proponer un incremento presupuestario.







