01 Diciembre 2003 Seguir en 
Cada día de lluvia torna a poner de relieve la seria deficiencia de las veredas de nuestra ciudad capital. Es un tema tocado muchas veces por nuestro comentario crítico, con tan frecuencia como falta de eco. Sabemos que las baldosas flojas, que al ser pisadas lanzan un chorro de agua fangosa sobre las piernas y la vestimenta del transeúnte, o la falta de embaldosado, que siembra de charcos todo el trayecto, son características de las aceras de San Miguel de Tucumán.
Puesto que es obligación de cada propietario frentista tener tales espacios de la vía pública en las condiciones adecuadas, nos parece que existe, de parte de la Municipalidad, una actitud inexplicablemente remisa, ya que no conmina a cumplir las normas del caso.
Nos parece que es hora de que la indiferencia demostrada en este sentido, dé paso al criterio exactamente opuesto, y que quede claro que aquellas normas deben observarse.No podemos aceptar que caminar por las calles de nuestra capital, en los días de lluvia, constituya algo tan incómodo como lo es en la actualidad. Alguna vez los vecinos deben hacerse cargo de la reparación de sus veredas, como corresponde.
Puesto que es obligación de cada propietario frentista tener tales espacios de la vía pública en las condiciones adecuadas, nos parece que existe, de parte de la Municipalidad, una actitud inexplicablemente remisa, ya que no conmina a cumplir las normas del caso.
Nos parece que es hora de que la indiferencia demostrada en este sentido, dé paso al criterio exactamente opuesto, y que quede claro que aquellas normas deben observarse.No podemos aceptar que caminar por las calles de nuestra capital, en los días de lluvia, constituya algo tan incómodo como lo es en la actualidad. Alguna vez los vecinos deben hacerse cargo de la reparación de sus veredas, como corresponde.







