CARTAS DE LECTORES

30 Noviembre 2003
AÑOSO ARBOL
Hace más de un mes, y a raíz de un fuerte viento que azotó nuestra capital, en calle Italia y Sargento Cabral, de Barrio Jardín, un añoso árbol y de gran peso inició su caída, por los efectos del meteoro. Pero por suerte no se desplomó totalmente; quedó apoyado en otro ejemplar similar. Como hasta el moment, ninguna dependencia municipal o competente tomó carta en el asunto, creo conveniente que se proceda a su corte y eliminación, teniendo en cuenta el peligro amenazante. Más aún en esta época propicia a los vendavales, ya que se trata de una arteria muy transitada como es Italia. Se suma a ello el posible daño o inconveniente que ocasionará a los vecinos del barrio, teniendo en cuenta que justamente en ese sector se centralizan todos los cableados de los distintos servicios públicos (luz-teléfono-TV-cable, etcétera).
Marcos Ocampo
Sargento Cabral 1.085
S.M. de Tucumán


CARCEL
Está bien que el gobernador visite a los presos de Villa Urquiza; ellos también son personas y no deben quedar ni marcados ni marginados definitivamente por lo que fueron o hicieron. Lo que no me parece acertado es lo que se dice respecto de que la cárcel será refaccionada. Para qué tener a 20 cuadras del centro un muro de cemento -que fue creado en 1927 durante el gobierno de Miguel Campero- con una construcción totalmente debilitada. Lo más indicado sería la construcción en esa superficie de grandes dimensiones de un hospital con más de 2.000 camas, porque prácticamente está saturada la infraestructura hospitalaria de la capital. Y se supone que el nuevo penal deberá tener una estructura para que los presos produzcan al menos tres veces más de lo que le cuesta a la sociedad mantenerlos y puedan aprender un oficio o una profesión para que una vez que hayan cumplido su condena puedan integrarse de acuerdo a las exigencias del mercado laboral.
Juan Luis Frías
Azcuénaga 1.071
S.M. de Tucumán


SUBCULTURA PIQUETERA
Esta subcultura piquetera, que tiene su correlato en los mal llamados planes Trabajar, está tornándose en extremo peligrosa. Días pasados estuve en Buenos Aires, y quedé estupefacto con el grado de impunidad con que estos individuos actúan. Por ejemplo, fui testigo del corte de la avenida de Mayo por parte de un reducido grupo, con el objeto de jugar un picadito de fútbol, mientras miles de trabajadores debían penar por su causa. Entonces se da la paradoja de que mientras los que con su trabajo diario y enorme sacrificio pagan sus impuestos y permiten la implementación de los referidos planes sociales, los beneficiarios de estos se convierten en su peor pesadilla. Deberían merituarse las pérdidas económicas que el obrar de estas organizaciones causan en la gente que produce en este país. Una cosa es el derecho universalmente reconocido para manifestarse pacíficamente; otra son los excesos que se cometen ante las barbas del Ejecutivo nacional, jaqueado por esta gente que utiliza métodos extorsivos para ir ganando espacios y poder. Cuando un gobernador quiere transparentar el pago de los planes y así evitar que los intermediarios políticos de siempre se queden con parte de la ayuda, pasa lo de Neuquén y allí la violencia revienta. Asimismo, cuando se intenta detener a un presunto delincuente disfrazado de piquetero, ocurre lo de Salta y vuelve a imperar la intolerancia. Estamos sentados sobre una bomba de tiempo; para desactivarla es menester ir gradualmente recuperando a esa enorme cantidad de desocupados, creando las condiciones económicas y políticas necesarias para generar empleo y educación integral. Debemos estimular la cultura del trabajo y desactivar a los cabecillas que se enriquecen con la necesidad del prójimo. Los D?Elía y los Castells, entre otros, tienen en sus manos las llaves del infierno que puede ser desatado apenas sientan que no son complacidos en sus exigencias cada vez más disparatadas. De no poner fin a estas prácticas, nuestros presidentes serán rehenes de los piquetes.
José María Posse
24 de Septiembre 582 (4º ?A?)
S.M. de Tucumán


DISCRECIONALIDAD
Sancionado el Presupuesto 2004, se conocen algunas disposiciones que exceden el marco normativo de la Ley de Administración Financiera, permitiendo al jefe de Gabinete reestructurar partidas presupuestarias, sin condicionantes ni limitación alguna. Los créditos presupuestarios asignados en las partidas, reflejan las previsiones en materia de gastos, para el cumplimiento de las metas propuestas para cada organismo, por lo cual admitir una normativa abierta al cambio, puede significar alterar ese propósito. La misma jefatura está facultada para enviar partidas a La Rioja, hasta que se sancione la Ley de Coparticipación. Se entiende que son los mal llamados Aportes del Tesoro Nacional, que ya en la década del 90 tuvieron igual destino por ser el terruño del Presidente, y hoy habrá que indagar cuál es el interés político para reincidir con este privilegio. Tampoco es justo mantener las pensiones graciables, que se acuerdan por los legisladores, al margen de los planes sociales, y mucho menos hacerlas compatibles con otras percepciones, aunque estas tengan límites. Fijar el 30/6/04, como fecha tope para litigar contra el Estado, implica limitar en el tiempo el ejercicio de un legítimo derecho, sin dar razón alguna que lo justifique.
Vicente Navarro
Catamarca 79
S.M. de Tucumán


"DEL NUNCA VERAS"
Tucumán es la tierra del "Nunca verás". No queremos ver la realidad y lo que dicen hacer no es veraz. Vivimos un hipócrita mundo virtual creado por el falso discurso de políticos tramposos y sus cómplices intelectuales y corporativos. Mientras tanto, relámpagos de la tormentosa realidad muestran: chiquitos muertos por el hambre, una deuda pública monstruosa de $ 3.000 millones, tremenda desocupación, ningún futuro para los jóvenes, y un gobierno cuestionado de ilegitimidad y fraude en las elecciones; la mayoría, cobardemente no asume la responsabilidad de sus omisiones. Elegimos evadirnos con el pan de la prebenda y el circo que con hábil plan, nos brindan en los medios para embrutecernos. La apariencia y el formalismo del sistema tapan las lacras del poder corrupto que nos domina. ¿Alguna vez despertaremos y nos uniremos para que nuestra provincia vuelva a ser el Jardín de la República y no el chiquero de abusos, saqueos y frustraciones que afrentan la dignidad humana? ¿Hay tucumanos nobles, valientes, sacrificados, dispuestos a brindarse generosamente para salvar a su comunidad? ¿Dónde estarán? De ellos depende nuestro destino.
Raúl S.J. Giménez Lascano
fococivico@hotmail.com


IMPUESTOS
Se está solicitando al Congreso de la Nación un aumento muy significativo en los impuestos de los cigarrillos. Se sabe que eso no hará disminuir el vicio, pero con lo que se recaude se lo reemplazará por el impuesto al cheque. Con la cerveza se puede hacer igual: aumentarle los impuestos internos, cosa que haga que su valor de venta llegue al consumidor triplicado. Como en el cigarrillo, los jóvenes borrachos viciosos no mermarán el consumismo. El Congreso tendrá la fuerte presión de lobbystas que responden a las poderosas industrias cerveceras. En Tucumán se podría hacer algo parecido. El Estado provincial no está autorizado a cobrar impuestos internos, pero sí puede aumentar significativamente el canon del IPLA en los locales que concurren a emborracharse. La Legislatura podría hacer una nueva ley regulatoria del IPLA, donde la venta clandestina sea severamente castigada en el fuero penal. También esa ley podría contemplar la incorporación de ciudadanos con ciertas facultades que trabajen ad honorem de informantes, para lo cual me ofrezco. Lo que se recaude se puede destinar a salud y a educación. En salud, para mejorar el perfil psicológico de los borrachos, y para atender a las posibles víctimas que ocasionan por la violencia reprimida que desatan bajo el efecto de la droga. En educación esa plata recaudada serviría para que en la escuela primaria y media, se trate de inculcar el daño que significa el alcohol. Y serviría también para llegar hasta los padres que ven para el costado cuando sus hijos se intoxican con alcohol.
Carlos Alberto del Pino
Laprida 642
S.M. de Tucumán


Tamaño texto
Comentarios