26 Noviembre 2003 Seguir en 
Una reciente carta de lector proporciona un buen ejemplo acerca de las contradicciones existentes entre el discurso oficial y la realidad en materia de algo tan fundamental como el agua potable. Un lector de Villa Carmela expresa que, para ingresar al barrio Islas Malvinas, donde reside, es necesario atravesar un verdadero río formado por pérdidas de cañerías. Inclusive, cita el número de un expediente de cuatro años atrás, donde formulaba un reclamo sobre el asunto, que no tuvo respuesta.
Evidentemente, lo expuesto no encaja con la recomendación perentoria que se hace en estos días a los usuarios respecto de economizar ese líquido que, a causa de la falta de arreglo de los conductos, por otro lado se desperdicia lamentablemente al escurrirse por la calle. Hace poco subrayábamos la situación similar que existe en la jurisdicción de Yerba Buena.
Todo esto marca como prioritaria la necesidad de una inversión significativa en este rubro. Es necesario empezar a renovar las cañerías que distribuyen el agua potable en Tucumán, aun a costa de fuertes sacrificios presupuestarios.
Evidentemente, lo expuesto no encaja con la recomendación perentoria que se hace en estos días a los usuarios respecto de economizar ese líquido que, a causa de la falta de arreglo de los conductos, por otro lado se desperdicia lamentablemente al escurrirse por la calle. Hace poco subrayábamos la situación similar que existe en la jurisdicción de Yerba Buena.
Todo esto marca como prioritaria la necesidad de una inversión significativa en este rubro. Es necesario empezar a renovar las cañerías que distribuyen el agua potable en Tucumán, aun a costa de fuertes sacrificios presupuestarios.







