Están en un período de tanteos. La nueva administración provincial y los actores políticos cruzan fintas en el ring. El dinamismo del gobernador José Alperovich llena el espacio público. Divide el territorio entre los que están con él y los que discrepan con sus movimientos. La existencia de una zona gris entre ambos polos es una idea que aún no alcanzó un desarrollo maduro.
La política se focaliza en lo comarcano, al pasar a segundo plano las peleas por la Casa Rosada y por el Congreso. De esto se infiere que Alperovich ocupa el centro del cuadrilátero, por el peso que tiene el gobernador en un sistema institucional como el de Tucumán. El peronismo tradicional le disputa ese sitio, por una parte. Y las instituciones se acomodan y chocan con los proyectos del oficialismo gobernante, por otra. Esos escenarios se superponen, pero confluyen en un punto: el protagonismo del sucesor de Julio Miranda.
Fuerza Republicana les ganó de mano a otras organizaciones políticas cuando el lunes pasado fue ofrecerle la cooperación de sus legisladores a Alperovich. Quería mostrarse como un partido razonable y respetuoso de la voluntad popular tras la conclusión de los ciclos electorales. Además, los bussistas intuyen que se abrió una brecha entre aquel y Miranda. Prefieren, entonces, estar cerca del que no está desgastado.
Ante esa escena, no faltan quienes imaginan el disgusto de la Casa Rosada por la peregrinación bussista por los despachos oficiales de Tucumán.
Desde las sombras
La herencia de Miranda gravita en el nuevo ciclo. El cumplimiento de la Ley Federal de Educación es una asignatura pendiente que debe resolver Alperovich, tras el revés judicial del gobierno anterior.
El principal sostén de Miranda, en el plano del sindicalismo docente, fue Atep. Por esta razón perdió las elecciones de representantes en la Junta de Clasificaciones. La Unión de Docentes Argentinos (UDA) y otras fracciones avanzaron a costa del gremio conducido por César Américo Zelarayán.
Todas ellas enfrentaron al mirandismo y se beneficiaron con su desprestigio. Al Gobierno le sorprendió el paro que hizo Atep por 48 horas, cuando el diálogo estaba abierto, con resultados satisfactorios para las partes. Entienden que Zelarayán, desde las sombras, empujó al gremio a la protesta para recuperar puntaje en el ranking.
A los gremios asociados a Zelarayán en el Frente de Gremios Estatales tampoco les cayó bien la iniciativa unilateral de Atep. Buscan arreglar con el Gobierno y no tirarle piedras, pese a algunos arrebatos verbales anteriores al 29 de octubre. Raúl Quinteros (secretario de la entente) es uno de los que más se enojó con Atep.
El ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, tejió pacientemente para acercar posiciones con el mundo laboral y neutralizar focos de conflicto en una provincia predispuesta a la agitación.
Polvaredas y sospechas
No obstante, se abren otros frentes de polémica en el ámbito institucional. "Cuando avanzamos, levantamos polvaredas", reflexiona el ministro político. Jiménez y el Colegio de Abogados discreparon abiertamente acerca del papel del Consejo Asesor de la Magistratura (CAM) en la selección de los postulantes para jueces.
Los letrados insisten en que la terna de candidatos propuesta por el CAM debe ser vinculante para el Gobierno, pero Jiménez reduce la opinión del organismo a la categoría de simple consejo.
El ministro no quiere que élites de abogados digiten la judicatura y arremeterá contra el decreto vigente. A ese argumento le responden los defensores del statu quo, que el poder político pretende avanzar sobre la Justicia, designando personal próximo a sus intereses.
En favor de esa tesis se cita el caso de la sala única de la Cámara de Apelaciones que se constituyó con Elva Jiménez -hermana del ministro político-, Liliana Vitar y Eudoro Albo. La discusión por la designación de los nuevos magistrados se caldeará esta semana, aunque pareciera que la Corte Suprema de Justicia acortó distancias con el oficialismo. Empero, está pendiente el llamado a elecciones de convencionales constituyentes y el cese de la estabilidad de los jueces, que sería consecuencia directa del desguace de la Constitución.
Decretos de la discordia
En la Legislatura se congeló el debate de los proyectos de los opositores Carlos Canevaro, Alejandro Sangenis, Rodolfo Danesi y José Manuel Cano, que buscan tumbar la ley que cambió el régimen de los decretos de necesidad y urgencia. Si pasan 20 días hábiles y la Cámara no los trata, quedarán firmes. De esa flexibilización, que la oposición objeta, buscará sacar provecho la Casa de Gobierno en el futuro. Jiménez cree, con todo, que el cambio impulsado por él le ahorra costos políticos a los representantes del pueblo de signo peronista.
Es cierto que el oficialismo volteó algunas de esas disposiciones, pero no profundizó la grieta. Sin embargo, Fernando Juri Debo rescató a Miranda, cuando justificó la ley que regla la Copa de Leche, previa caída del decreto de Alperovich. Detrás de las movidas de los legisladores peronistas, está la mano del ex gobernador. Alperovich busca respaldarse en la sociedad antes que en el PJ. La llegada de Germán Alfaro al gabinete municipal satisfizo al PJ, que busca espacios y darle racionalidad a la gestión.







