Mató a puñaladas a su ex mujer, se quitó la vida y dejó una carta pidiendo que cuiden a sus hijos

Con la excusa de llevar ropa para uno de los chicos, el matador fue hasta la vivienda de su ex pareja, la abrazó y le dio ocho cuchilladas El crimen ocurrió en un paraje cercano a León Rougés, durante la noche del martes. La víctima había terminado la relación y se había ido a la casa de sus padres

A LA VERA DE LA RUTA 38. La víctima se había mudado a la humilde casa de su madre tras cortar la relación. la gaceta / foto de osvaldo ripoll A LA VERA DE LA RUTA 38. La víctima se había mudado a la humilde casa de su madre tras cortar la relación. la gaceta / foto de osvaldo ripoll
13 Marzo 2014

CONCEPCIÓN.- La oscuridad dominaba el paraje de Los Soria, tres kilómetros al norte de León Rougés, cuando Cinthia Noelia Mesón (29 años) salió desde la casa de sus padres a recibir a su ex pareja Daniel Valdez (34 años). Fue alrededor de las 21 del martes.

El hombre llegó con el pretexto de entregar una bolsa con ropas que pertenecían al hijo más pequeño de la mujer. La saludó, se abalanzó sobre ella y la tomó entre sus brazos. Cinthia no alcanzó a hacer nada. Tampoco imaginó la actitud demencial de Valdez.

Es que el hombre, del cual estaba separado desde hace tres meses, se mostró en actitud amistosa. Sin embargo escondía en su mano derecha un filoso cuchillo. Con la joven virtualmente reducida, desató su ira. Le asestó sin piedad, y por la espalda, ocho puntazos fulminantes.

“Desde la distancia mi hermano Darío vio el abrazo y tampoco pensó nada malo. Pero luego la vio tambalear, escuchó un grito y se dio cuenta de que la estaba apuñalando. Salió corriendo a defenderla. El tipo le lanzó una cuchillada sin alcanzarlo y escapó hacia la ruta”, contó María Mesón, hermana de la víctima. “La pobre alcanzó a llegar a la galería y se desplomó. Murió desangrada en pocos minutos”, agregó. Cuando llegaron la Policía y un médico, no había nada que hacer.

Valdez, según la versión de los testigos, avanzó 300 metros hacia el norte de la casa de la víctima y detrás de un refugio de pasajeros se colgó con una soga en una planta de mora. Había tenido todo planeado.

“La Policía lo encontró ahí ya sin vida. Dicen que dejó en su casa una carta explicando la decisión que tomó. Sabemos que quería seguir con mi sobrina y la perseguía”, expuso Carlos González, tío de la difunta.

Previsible

El hecho conmocionó a León Rougés. Para María, el drama pasional era previsible. “Ella tenía un alto de denuncias contra Valdez en la Policía y en tribunales. La vivía golpeando. Pero nunca le prohibieron acercarse a ella. Al contrario: cuando lo abandonó, a él le dieron la tutela de los tres hijos de cuatro, 11 y 13 años”, describió.

El martes, Valdez primero fue a dejar al niño menor y luego le llevó las ropas. Entonces perpetró la locura. El hombre vivió con Cinthia en el barrio San Carlos de Monteros. Ella, tras dejarlo, se fue a la humilde vivienda de su madre Norma González, que está a la orilla de la ruta 38.

“Él estaba desocupado y era golpeador. Sobrevivían con el salario que ella cobraba por los chicos, y él no era el padre biológico”, aseguró María.

“Lo triste es que nunca le mandaron custodia. A pesar de que hace un mes el tipo ya intentó empujarla a la ruta. Los vecinos la salvaron entonces,” contó, por su parte, Carlos.

Apenas tuvieron noticias del femicidio, policías de la Brigada de Investigaciones Oeste, a cargo del oficial José Díaz y del comisario Guido Salas, fueron hasta la casa de la madre de Valdez, quien les dijo que el hombre había salido.

El contenido de la carta

La hermana del homicida le contó a los policías que le había dejado una carta en la que pedía disculpas por la decisión que había tomado, que “ya no aguantaba más la situación” y que cuidaran a sus hijos, manifestaron fuentes de la investigación. En ningún momento Valdez había sido explícito en cuando a lo que iba a hacer.

Un tío del homicida, que se había enterado del contenido de la carta, había salido a buscarlo, pero no lo encontró. Más tarde supieron que había decidido quitarse la vida.

La fiscala de Instrucción de la I° Nominación del Centro Judicial Monteros, Mónica García, dispuso que las actuaciones principales sean realizadas por la división Homicidios. (C)


PUNTO DE VISTA

Un sistema que falla

Silvina Cohen Imach - Psicóloga

Organismos internacionales y nacionales, como Unicef o Amnistía Internacional, coinciden en señalar que la violencia, principalmente aquella que se descarga dentro lo doméstico y hacia la mujer, ha aumentado notablemente en los últimos años, llegando en muchos casos a la muerte. El 85% de estos asesinatos tiene lugar en procesos de separación o divorcio, y en general las mujeres son asesinadas en un espacio de indefensión. Es acertado y no exagerado conceptuar estos hechos como femicidio, entendido como el genocidio contra mujeres, que sucede cuando las condiciones históricas generan prácticas sociales apoyadas en un ambiente ideológico y social de machismo y misoginia.

Si bien no se trata de crímenes que sólo ocurren en escenarios locales, parejas como las de Cynthia y Daniel abundan en nuestra provincia. Mujeres que no encuentran paz ni tranquilidad aún después de separadas, quizás por fallas en los espacios judiciales, quizás por fallas en las instituciones que deberían protegerlas. Hombres que, cual Jano bifronte, consideran a la mujer como posesión suya, por lo que creen disponer tanto de su vida como de su muerte, pero a la vez dependen emocionalmente de ella, por lo que pueden llegar a quitarse la vida si la mujer ya no está.

La muerte de Cynthia en manos de su ex pareja una vez más deja al descubierto las fallas de un sistema de seguridad social que proteja a las víctimas de la violencia.

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