17 Noviembre 2003 Seguir en 
"La música transmite mucha fuerza y da mensajes aliviadores, porque el que baila, además, hace ejercicios y le sirve como terapia". Víctor Manuel de la Cruz lleva ocho años residiendo en el país, y por primera vez vino a esta provincia, donde descubrió el gran movimiento de la ciudad y el interés por la música del Caribe.
Es dominicano pero, por sobre todo, bailarín y profesor. La salsa, el merengue y otros ritmos del Caribe son su especialidad, y desde esta noche a las 21, en el local de "Casablanca" brindará clases abiertas a los tucumanos. "Es evidente que cuando uno escucha estos ritmos no puede quedarse sentado ni quieto; hacen que la gente se mueva, y además saca la pena. Creo que la salsa y el merengue son alegres y divertidos", le dijo a LA GACETA.
De la Cruz tiene 40 años y empezó a bailar desde los 16. Desde que llegó al país enseñó y brindó shows en Mar del Plata, principalmente. "No hay límites de edad para estos bailes", aseguró. "Además he visto que los cuarentones son los que más se animan a danzar estos ritmos, cuando empiezan a sonar, pierden la timidez", afirmó.
Es dominicano pero, por sobre todo, bailarín y profesor. La salsa, el merengue y otros ritmos del Caribe son su especialidad, y desde esta noche a las 21, en el local de "Casablanca" brindará clases abiertas a los tucumanos. "Es evidente que cuando uno escucha estos ritmos no puede quedarse sentado ni quieto; hacen que la gente se mueva, y además saca la pena. Creo que la salsa y el merengue son alegres y divertidos", le dijo a LA GACETA.
De la Cruz tiene 40 años y empezó a bailar desde los 16. Desde que llegó al país enseñó y brindó shows en Mar del Plata, principalmente. "No hay límites de edad para estos bailes", aseguró. "Además he visto que los cuarentones son los que más se animan a danzar estos ritmos, cuando empiezan a sonar, pierden la timidez", afirmó.







