“El objetivo de Descole consistió en el engrandecimiento de la UNT a través de la creación de nuevos institutos”, explican las autoras presentado en el Primer Congreso de la Historia de la UNT. El texto aborda, en un primer momento, el marco histórico en el que estaba inmersa la joven UNT y el debate no cerrado sobre la reforma universitaria y la participación estudiantil en el gobierno de la casa de estudios.
Luego del triunfo del coronel Perón en las elecciones de febrero de 1946, Horacio Descole es designado interventor de la UNT en abril de ese mismo año. A poco de asumir, elaboró un crudo informe de la situación universitaria y apoyó la necesidad de una reforma sustancial de las casas de altos estudios; y promovió como premisa la identificación de la Universidad con los intereses del pueblo que mantenía con su trabajo la existencia de la institución.
"Descole concebía a la Universidad como centro creador de producción científica y humanística", definen las autoras.
El trabajo relata también, cómo fueron conformándose las facultades en pos de la investigación y destacan como hito de modernización la Ciudad Universitaria de San Javier: un proyecto que fue el resultado de estudios geológicos, geográficos y topográficos de gran envergadura. El proyecto de la Ciudad Universitaria daba solución, por un lado, a la dispersión edilicia y la falta de espacios existentes de la UNT. La envergadura del proyecto de Descole se evidenciaba en la superficie que se le destinaba: los terrenos de la Ciudad Universitaria abarcaban 18 000 hectáreas.
La escuela de periodismo y el diario El Trópico
En su extensa investigación, María Celia Bravo y Mirta Hillen recordaron que, a mediados de la década de 1940 la UNT carecía de medios técnicos para publicar las producciones de sus docentes e investigadores. Para suplir esta falencia, se recurrió a imprentas privadas tucumanas y también de Buenos Aires, como la casa Kraft.
Al ser designado, Descole presentó un crítico diagnóstico sobre el papel desempeñado por las empresas periodísticas en la Argentina. A juicio de Descole esta función se había desnaturalizado porque se trataba de empresas comerciales que subordinaban sus observaciones, comentarios y editoriales a “los imperativos de la caja”.
“En un escenario mercantilizado, a la Universidad le cabía el deber inexcusable de marcar el rumbo en el campo del periodismo —prescindiendo de los partidismos— y salir al encuentro del hombre de la calle ‘para hablar de cultura y de trabajo, de estudio y perseverancia’. Se debía presentar la información con juicio reflexivo, conformado un relato con soluciones iluminadoras, no con problemas que oscurecieran el rumbo a tomar”, explican las autoras.
En enero de 1947 se creó el Instituto de Periodismo con una escuela anexa y, el 13 de marzo de ese año, nació el matutino "Trópico", primer rotativo universitario del país. Tras una larga búsqueda de espacios, la UNT compró en remate el amplio edificio del quebrado diario “El Orden” en calle 25 de mayo 265, donde actualmente funciona el Centro Cultural Eugenio Flavio Virla.
“La aparición del ‘Trópico’ desató en 1948 un prolongado conflicto con La Gaceta, principal diario comercial, que resignificó su perfil para presentarse como un exponente de la prensa libre y tucumana”, añaden las autoras.
Como contrapunto, considera al medio universitario una "empresa descabellada", identificándola con el oficialismo y al servicio las aspiraciones del rector a la gobernación. En sucesivas notas La Gaceta se dedicó a demoler el proyecto periodístico de Descole centrando su crítica en el Instituto y en la Escuela. Incluso responsabilizó a la Universidad de promover una huelga de canillitas en contra de ese diario.
El “Trópico” sólo logró funcionar hasta el 17 de abril de 1950 cuando la decisión de la Comisión Bicameral de suspender la entrega de papel ya comprado impidió la impresión del diario.