Con el deporte en la sangre

Ayelén Jalil es campeona nacional y comparte su felicidad con toda la familia.

SIEMPRE LISTA. Ayelén Jalil no para en todo el día y ama la gimnasia tanto como su mamá Carolina, que le inculcó el deporte en el que cual hoy su hija brilla. SIEMPRE LISTA. Ayelén Jalil no para en todo el día y ama la gimnasia tanto como su mamá Carolina, que le inculcó el deporte en el que cual hoy su hija brilla.
23 Diciembre 2013
Son apenas 15 años, pero ya lleva nueve vistiendo la malla con la que practica y compite en gimnasia artística. Ayelén Jalil está feliz porque hace lo que más le gusta y sobre todo porque en el último Nacional de Mendoza se consagró campeona de salto, se trajo el título a Tucumán y se adueñó del premio LA GACETA a la mejor gimnasta de 2013.

“Volví con el premio ja, ja. Es la primera vez que salgo campeona nacional, me sentí muy bien y me felicitaron todos. Esto me da ganas de seguir”, dijo la competidora del Gimnasio Zeus, alumna de la “profe” Marta Manfredo.

A “Aye” la acompañan su mamá Carolina, su papá José y su hermano menor, Said (ambos taekwondistas). “Ella desde los 10 años que participa de torneos nacionales, primero la acompañé y después ya viajó con su entrenadora. Lo que sigo haciendo es el seguimiento de los torneos con fotos y videos, para registrar el esfuerzo de tantos años”, dijo la mamá, tan amante de la gimnasia como su hija. “Son muchos años los que lleva haciendo esto y muchos los que faltan todavía. Estamos muy felices”, contó sonriente.

Ayelén sabe que la herencia jugó un papel fundamental en su elección. “Empecé con esto porque a mi mamá le encanta”, señaló. Y “Caro” aclaró: “es que de bebé yo la llevaba al gimnasio donde practicaba para que conozca. Aunque también la hice conocer otros deportes para que eligiera el que más le gustara. Al principio yo tiraba por la danza, pero a ella le gustó lo que hacía yo, y bueno aquí estamos. Por ahí esto no es lo más popular, pero ella lo lleva en el corazón y en la sangre”.

La unión de madre hija es muy fuerte entre “Caro” y “Aye”, que además de apasionadas por el deporte son mormonas. En épocas de clases, un día de ellas comienza a las 6.30 para ir al cole, (Instituto Nicolás Avellaneda), a las 17 a entrenar a Zeus y a las 20.15 al seminario, donde todos los días dedican una hora a alimentarse espiritualmente.

Con la idea de seguir la carrera de arquitectura una vez finalizado el colegio, Ayelén sabe que la gimnasia la seguirá acompañando. “También me gustaría enseñar, pero primero quiero seguir entrenando y entrenando más todavía, hasta cuando pueda y me de el tiempo, el físico y la cabeza”, explica su sueño la competidora con la madurez que le adelantó el hacer deporte.

Planes inmediatos

“Aye” sabe que lo que viene es igual de importante. “Para 2014 tendremos torneos amistosos que haremos para recaudar fondos. Pero cada año también hay torneos calificativos para el Nacional. De esos tres tenés que calificar en dos para llegar. Y para clasificar tenés que salir entre las seis primeras”, dice Ayelén, que este año se clasificó en todo lo que participó y espera repetir esos logros.

El parate de fin de año no le gusta a la campeona, aunque sean tiempos para recuperarse. “Me sirve hacer reposo pero en realidad a mí me pasa todo cuando voy a hacer gimnasia”, cuenta la joven sobre la “enfermedad” y la “cura”. “En las vacaciones se desespera si no va al gimnasio. Siempre quiere volver”, dice Carolina.

Este fin de año para ella llegó con el premio de LA GACETA en reconocimiento de sus logros y esfuerzos. “¿Cómo no ir por más?”, se plantea “Aye”.

Temas Tucumán
Tamaño texto
Comentarios
Comentarios