MEMORABLE.

POESÍA
TODOS LOS HOMBRES
JORGE CONCHA LOZANO
(El Taller del Poeta - Pontevedra)
No hace falta aclararlo. Jorge Concha Lozano es un poeta joven. Joven y eterno. Tal vez por eso, sus versos tienen un poder de encantamiento perdurable. Y si el encanto se puede razonar, una de las razones consistiría tal vez en que el autor tucumano integra ese grupo de poetas elegidos que realizaron su obra en plena juventud.
De hecho, su poesía nos convence por estar terminada y, al mismo tiempo, por permanecer inconclusa. No se puede evitar esta doble impresión. Sucede, por ejemplo, con Arthur Rimbaud. A su poesía relampagueante y plena, de gran madurez, no parece faltarle nada. Y, sin embargo, la sentimos inconclusa. Le faltan los años durante los que dejó de escribirla, por propia decisión, lo que la ha vuelto aún más misteriosa.
Concha Lozano también corrió -por propia voluntad- el mismo albur que Rimbaud: se convirtió para siempre en un poeta joven. Y lo dice, a su manera, en la presentación del volumen: "Mi libro es una sarta de palabras que no dicen nunca lo que declaran. No escribí para que celebren mis versos, sino para que festejen la posterior perplejidad del silencio que sólo autoriza la lectura del dolor".
El editor español Fernando Luis Pérez Poza, que trabajó estrechamente con el autor, cuenta que Concha Lozano había confeccionado otro prólogo y que, a último momento, lo cambió por esta misteriosa aclaración. Días después, cuando su muerte dejó a todos estupefactos, esas palabras se convirtieron de golpe en un pasmoso epitafio. Y sus versos quedaron como únicas huellas de su paso por este mundo. Claro que son huellas profundas, bien plantadas y tal vez imborrables. Huellas lacerantes que conmueven y motivan, sacuden y relajan, penetran y vuelan:
Sin una palabra / me despido de vos, / la voz abollada / por un tiro de dolor, dice el autor en un poema breve.
En otro pasaje, se vuelve aún más oscuro: Esa tarde quedé / al servicio / de la desolación. Una oscuridad que, sin embargo, tiene retazos de luz.
Mi soledad / buscada o no / es mía, / como el poema / que engendra. Y es en esa soledad que Concha Lozano nos deja su sombra en un único libro. No habrá otros. Y acaso no sean necesarios. Con Todos los hombres está todo dicho.
© LA GACETA

Gustavo Martinelli







