Ella, la única que siempre te espera

Julio Marengo
Por Julio Marengo 25 Noviembre 2013
Una mezcla de culpa y de miedo al tiempo. Miedo a que definitivamente llegue un momento en el que todas las caras, alumbradas por las tinieblas, el humo y las luces de color, resulten por completo ajenas. A no encontrar lugar. Todo eso y seguro algo más es lo que encierran frases del tipo "me invitaron a salir a bailar, pero la verdad que no tengo ganas. Hoy salen las tres p: peli, pochoclos y tal vez un porrón, pero acá en casa. Me siento mal por no salir, pero me quedo". Lo escuché muchas veces. Lo dije muchas veces.

Pero también he comprobado algo: que la noche es esa chica que siempre te espera. Ella sigue ahí, aunque no tengás ganas de ir a encontrarla hoy ni el fin de semana que viene. Aunque la lista de las tres p siga creciendo, la noche va a seguir ahí, disfrazada con setenta vestidos nuevos, maquillada para confundir, perfumada para desorientar. Con anteojos oscuros para mirarte sin que te des cuenta. Ella es la que te espera siempre y la que tiene una paciencia infinita.

Porque siempre hay un perro con rabia cazando gatos pardos. Porque siempre aparece el cuarentón largo que les boxea a los almanaques y un sub-18 que les saca la lengua a los patovicas. Porque nunca una cajera de barra va a negarle un vaso al que porte billetera, ni un alma solitaria acodada junto a los tragos le va a esquivar la charla a un desconocido.

Ella sólo quiere que le des una vuelta, aunque sea de vez en cuando, aunque si le das la mano... Pero a la hora de los papeles no te pone régimen de visita, ni te fija horarios, y a las 4 AM suelta una carcajada que se escucha en todos lados, menos en la 25 y San Martín. En esta relación, sí, es cuando vos tengás ganas.

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