Tucumán fue un gran desorden. No hubo gobierno en la provincia. La Casa de Gobierno estaba vacía. Hubo dos despachos con la luz encendida más tiempo. El resto del gabinete hizo lo mínimo imprescindible. ¿Quién gobernó Tucumán estos días? En las últimas horas el gobernador de Tucumán fue el legislador Manuel Fernández.
José Alperovich se fue a Playa del Carmen y la Casa de Gobierno fue cualquier cosa. "La culpa no es del chancho sino del que le da de comer", suele decir la sabiduría de las abuelas. El gobernador se fue con sus amigos o con sus ministros dilectos. Jorge Gassenbauer y Osvaldo Jaldo (el cuarto es el senador Sergio Mansilla) aterrizaron en México, y en Tucson quedaron los otros, el resto. En el equipo del gobernador son todos iguales pero unos son más iguales que otros. En los primeros años de gestión todo el gabinete aplaudía estos juegos de Alperovich que hoy desordenan, generan celos, incomodidades y también intrigas. Quienes más tiempo estuvieron en el Palacio fueron Pablo Yedlin, pero, claro, él tuvo la visita de su papá político: Juan Manzur. "El hombre que Alperovich inventó" vino a jurar pero también se quedó para presumir que será candidato a gobernador.
Oscar Bercovich fue el primer trabajador del gabinete durante la ausencia del gobernador. ¿Para qué? Bueno, aún no hay muchas respuestas. Tal vez el joven maravilla todavía confunde los apuntes y discusiones con sus compañeros en la señorial Inglaterra con la dura batalla callejera con los ambulantes. El voluntarismo no alcanza. Y, muchos peronistas y sijosesistas, disfrutan.
Casi se amotinan
En la Legislatura las cosas no están mejor. La aprobación de la ley en la que le otorgan el 82% móvil a los vocales del Tribunal de Cuentas no fue un trago fácil para los legisladores, menos aún para los que en 2015 tienen que hacer las valijas y dejar el lujoso edificio por cuatro años como mínimo. "Yo ya tengo más de 60 años y me voy a jubilar con una dieta de 12.000 pesos", llegó a decir un peronista en una de las reuniones. que se convirtió más en el muro de los lamentos que en un estudio concienzudo sobre el beneficio para el triunvirato que controla las cuentas del Estado. "Deberíamos blanquear los gastos sociales", llegó a decir otro legislador. No se animan a aumentarse las dietas porque el costo político es más duro que perder una banca de diputado en manos de José Cano. Los legisladores cobran la dieta de 12.000 pesos y luego varias decenas de miles que se abonan según la cara del cliente, o mejor dicho, de la buena letra que se haga con el Gobierno. Siempre con el apodo de gasto social, hay quienes reciben 30, 40, 60 o más de 100.000 pesos. La idea de muchos legisladores oficialistas fue no aprobemos nada hasta que vuelva Alperovich. No faltó el "sijosesista" que advirtió el riesgo de que la Cámara prácticamente se amotinara detrás de sus bolsillos. Por eso se aprobó la ley para el Tribunal de Cuentas y el Presupuesto esta semana. Sin embargo, el blanqueo de fondos para que engrosen la dieta y hasta su aumento, figura en la agenda. Ya no importa lo que diga el mandatario provincial, empezaron a preocuparse por ellos mismos.
Tan preocupados estaban que violaron la Constitución. Los legisladores levantaron la mano sin chistar y le dieron la re-reelección a Alejandra Cejas y a José Gutiérrez cuando ninguno de los dos legisladores podía integrar el Jury de Enjuiciamiento. Se dieron cuenta a tiempo del papelón que hicieron y ninguno de los dos pudo estar en la reunión de ese cuerpo que juzga el desempeño de los magistrados de la causa Verón. Se dieron cuenta a tiempo y les prohibieron la entrada a Cejas y Gutiérrez. Lo que no pueden evitar es el papelón de tener que desdecirse o "desvotarse". El artículo 128 de la Constitución dice que "Los miembros del Jurado elegirán de su seno a su presidente. Durarán en sus funciones dos años y podrán ser reelegidos por un solo período consecutivo. Si durante la sustanciación del procedimiento venciere el término del mandato de los miembros del Jurado, éstos continuarán en el ejercicio de sus funciones hasta la conclusión definitiva del mismo. El desempeño del cargo de miembro del Jurado constituye carga pública y tendrá carácter honorario". Cuando re-reeligieron a Gutiérrez y a Cejas actuaron con la típica imprudencia del que todo lo puede y poco respeta. Una mala costumbre del alperovichismo.
Ranas felinas
El panorama de la Casa de Gobierno y de la Legislatura después de que Alperovich se tomara el buque marca un clima de insurrección. Ya no es el redil en el que el arriero sabe qué pasa con su ganado. Lejos de eso está hoy Alperovich. Los peronistas, como ranas, andan saltando para cualquier lado, mirando cuál es el futuro que les conviene. Y no debe ser fácil arriar las ranas y mucho menos meterlas dentro del corral. Esta semana fue el mellizo José Orellana el que se sentó con Sergio Massa. El flamante diputado electo ya había preguntado por el pintoresquismo del dúo dinámico famaillense. No fue el único que llegó hasta allí. Dicen que al legislador José Teri también se lo vio por Tigre y que algunos empresarios tucumanos ya coquetean con el intendente. No se animan a poner la cara porque el empresariado le teme a Alperovich más que las ranas peronistas. Otro que tiene el teléfono de Massa es el intendente de Yerba Buena Daniel Toledo. A cada visitante, Massa le pregunta sobre Gerónimo Vargas Aignasse, quien todavía no fue por Tigre pero mantiene el afecto del lord mayor. El peronismo está en ebullición.
Más saltos
En el gabinete alperovichista todos piensan en 2015. Ya no hay presente, sólo futuro. Manzur se vende como el elegido de José. Beatriz Rojkés sabe que en cualquier momento puede ser víctima de las internas palaciegas en Buenos Aires, pero en Tucumán trabaja como si estuviera en campaña para ser gobernadora. Los legisladores e intendentes saben que después de los comicios del 27 no sobran los lugares en las listas y menos aún en las oficialistas. Cuando llegó el alperovichismo, si les daban un octavo lugar en la lista era seguro que obtenían una banca; ahora el quinto lugar ya es una utopía. En Tucumán el cupo femenino se ha convertido en cupo conyugal, pero también hay muchos que ya no tendrán posibilidades ni en las intendencias ni en la Legislatura. Esos son los que esperan ansiosos el regreso del gobernador. Alperovich no puede regresar y dejar que el desorden actual continúe. Su pérdida de poder hará la situación incontrolable y las ranas seguirán saltando.
No faltan otros que tantean su futuro y sólo esperan la bendición del gobernador. Hace poco Mario Koltan, ex escudero de Manzur en el ministerio de Salud de la Nación, le anunció al mandatario que iba a largarse para obtener un cargo político a nivel provincial. El gobernador le dio el visto bueno: "largate, si hasta el cargo de gobernador está vacante". Otro que otea el horizonte es Bernardo Racedo Aragón. Anda tentado con postularse como intendente de Yerba Buena cuando deje el Ente de Turismo. El futuro está más cerca de lo que los mismos funcionarios y legisladores creen y Alperovich hasta ahora no se da cuenta.
Testimonios para testimoniales
Los legisladores ya pusieron fecha para subsanar sus errores. El 12 de diciembre volverán al recinto. Pero eligieron esa fecha no porque tengan premura por subsanar fallas sino porque para entonces habrán pasado 48 horas de la asunción de los nuevos diputados y pocos creen que José Cano y que Silvia Elías de Pérez cumplan con su promesa de no ser candidatos testimoniales. Ya están ensayando los discursos para criticarlos. En el Ejecutivo dan como un hecho que Jaldo asuma como diputado; lo que no pueden asegurar es que en marzo ya esté de vuelta sentado en el ministerio del Interior.
El que no estuvo sentado en su lugar fue el ministro de Seguridad, Jorge Gassenbauer. Mientras él tramaba el futuro o lo ayudaba a descansar al gobernador, la Justicia señalaba a Tucumán como un lugar donde la droga se enseñorea. Es que esta semana Tucumán nadie gobernó y a pocos les preocupó.
José Alperovich se fue a Playa del Carmen y la Casa de Gobierno fue cualquier cosa. "La culpa no es del chancho sino del que le da de comer", suele decir la sabiduría de las abuelas. El gobernador se fue con sus amigos o con sus ministros dilectos. Jorge Gassenbauer y Osvaldo Jaldo (el cuarto es el senador Sergio Mansilla) aterrizaron en México, y en Tucson quedaron los otros, el resto. En el equipo del gobernador son todos iguales pero unos son más iguales que otros. En los primeros años de gestión todo el gabinete aplaudía estos juegos de Alperovich que hoy desordenan, generan celos, incomodidades y también intrigas. Quienes más tiempo estuvieron en el Palacio fueron Pablo Yedlin, pero, claro, él tuvo la visita de su papá político: Juan Manzur. "El hombre que Alperovich inventó" vino a jurar pero también se quedó para presumir que será candidato a gobernador.
Oscar Bercovich fue el primer trabajador del gabinete durante la ausencia del gobernador. ¿Para qué? Bueno, aún no hay muchas respuestas. Tal vez el joven maravilla todavía confunde los apuntes y discusiones con sus compañeros en la señorial Inglaterra con la dura batalla callejera con los ambulantes. El voluntarismo no alcanza. Y, muchos peronistas y sijosesistas, disfrutan.
Casi se amotinan
En la Legislatura las cosas no están mejor. La aprobación de la ley en la que le otorgan el 82% móvil a los vocales del Tribunal de Cuentas no fue un trago fácil para los legisladores, menos aún para los que en 2015 tienen que hacer las valijas y dejar el lujoso edificio por cuatro años como mínimo. "Yo ya tengo más de 60 años y me voy a jubilar con una dieta de 12.000 pesos", llegó a decir un peronista en una de las reuniones. que se convirtió más en el muro de los lamentos que en un estudio concienzudo sobre el beneficio para el triunvirato que controla las cuentas del Estado. "Deberíamos blanquear los gastos sociales", llegó a decir otro legislador. No se animan a aumentarse las dietas porque el costo político es más duro que perder una banca de diputado en manos de José Cano. Los legisladores cobran la dieta de 12.000 pesos y luego varias decenas de miles que se abonan según la cara del cliente, o mejor dicho, de la buena letra que se haga con el Gobierno. Siempre con el apodo de gasto social, hay quienes reciben 30, 40, 60 o más de 100.000 pesos. La idea de muchos legisladores oficialistas fue no aprobemos nada hasta que vuelva Alperovich. No faltó el "sijosesista" que advirtió el riesgo de que la Cámara prácticamente se amotinara detrás de sus bolsillos. Por eso se aprobó la ley para el Tribunal de Cuentas y el Presupuesto esta semana. Sin embargo, el blanqueo de fondos para que engrosen la dieta y hasta su aumento, figura en la agenda. Ya no importa lo que diga el mandatario provincial, empezaron a preocuparse por ellos mismos.
Tan preocupados estaban que violaron la Constitución. Los legisladores levantaron la mano sin chistar y le dieron la re-reelección a Alejandra Cejas y a José Gutiérrez cuando ninguno de los dos legisladores podía integrar el Jury de Enjuiciamiento. Se dieron cuenta a tiempo del papelón que hicieron y ninguno de los dos pudo estar en la reunión de ese cuerpo que juzga el desempeño de los magistrados de la causa Verón. Se dieron cuenta a tiempo y les prohibieron la entrada a Cejas y Gutiérrez. Lo que no pueden evitar es el papelón de tener que desdecirse o "desvotarse". El artículo 128 de la Constitución dice que "Los miembros del Jurado elegirán de su seno a su presidente. Durarán en sus funciones dos años y podrán ser reelegidos por un solo período consecutivo. Si durante la sustanciación del procedimiento venciere el término del mandato de los miembros del Jurado, éstos continuarán en el ejercicio de sus funciones hasta la conclusión definitiva del mismo. El desempeño del cargo de miembro del Jurado constituye carga pública y tendrá carácter honorario". Cuando re-reeligieron a Gutiérrez y a Cejas actuaron con la típica imprudencia del que todo lo puede y poco respeta. Una mala costumbre del alperovichismo.
Ranas felinas
El panorama de la Casa de Gobierno y de la Legislatura después de que Alperovich se tomara el buque marca un clima de insurrección. Ya no es el redil en el que el arriero sabe qué pasa con su ganado. Lejos de eso está hoy Alperovich. Los peronistas, como ranas, andan saltando para cualquier lado, mirando cuál es el futuro que les conviene. Y no debe ser fácil arriar las ranas y mucho menos meterlas dentro del corral. Esta semana fue el mellizo José Orellana el que se sentó con Sergio Massa. El flamante diputado electo ya había preguntado por el pintoresquismo del dúo dinámico famaillense. No fue el único que llegó hasta allí. Dicen que al legislador José Teri también se lo vio por Tigre y que algunos empresarios tucumanos ya coquetean con el intendente. No se animan a poner la cara porque el empresariado le teme a Alperovich más que las ranas peronistas. Otro que tiene el teléfono de Massa es el intendente de Yerba Buena Daniel Toledo. A cada visitante, Massa le pregunta sobre Gerónimo Vargas Aignasse, quien todavía no fue por Tigre pero mantiene el afecto del lord mayor. El peronismo está en ebullición.
Más saltos
En el gabinete alperovichista todos piensan en 2015. Ya no hay presente, sólo futuro. Manzur se vende como el elegido de José. Beatriz Rojkés sabe que en cualquier momento puede ser víctima de las internas palaciegas en Buenos Aires, pero en Tucumán trabaja como si estuviera en campaña para ser gobernadora. Los legisladores e intendentes saben que después de los comicios del 27 no sobran los lugares en las listas y menos aún en las oficialistas. Cuando llegó el alperovichismo, si les daban un octavo lugar en la lista era seguro que obtenían una banca; ahora el quinto lugar ya es una utopía. En Tucumán el cupo femenino se ha convertido en cupo conyugal, pero también hay muchos que ya no tendrán posibilidades ni en las intendencias ni en la Legislatura. Esos son los que esperan ansiosos el regreso del gobernador. Alperovich no puede regresar y dejar que el desorden actual continúe. Su pérdida de poder hará la situación incontrolable y las ranas seguirán saltando.
No faltan otros que tantean su futuro y sólo esperan la bendición del gobernador. Hace poco Mario Koltan, ex escudero de Manzur en el ministerio de Salud de la Nación, le anunció al mandatario que iba a largarse para obtener un cargo político a nivel provincial. El gobernador le dio el visto bueno: "largate, si hasta el cargo de gobernador está vacante". Otro que otea el horizonte es Bernardo Racedo Aragón. Anda tentado con postularse como intendente de Yerba Buena cuando deje el Ente de Turismo. El futuro está más cerca de lo que los mismos funcionarios y legisladores creen y Alperovich hasta ahora no se da cuenta.
Testimonios para testimoniales
Los legisladores ya pusieron fecha para subsanar sus errores. El 12 de diciembre volverán al recinto. Pero eligieron esa fecha no porque tengan premura por subsanar fallas sino porque para entonces habrán pasado 48 horas de la asunción de los nuevos diputados y pocos creen que José Cano y que Silvia Elías de Pérez cumplan con su promesa de no ser candidatos testimoniales. Ya están ensayando los discursos para criticarlos. En el Ejecutivo dan como un hecho que Jaldo asuma como diputado; lo que no pueden asegurar es que en marzo ya esté de vuelta sentado en el ministerio del Interior.
El que no estuvo sentado en su lugar fue el ministro de Seguridad, Jorge Gassenbauer. Mientras él tramaba el futuro o lo ayudaba a descansar al gobernador, la Justicia señalaba a Tucumán como un lugar donde la droga se enseñorea. Es que esta semana Tucumán nadie gobernó y a pocos les preocupó.
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