"No nos faltan talentos, pero sí los espacios para difundirlos"

Se fue de Tucumán durante la dictadura y hace 35 años vive en Suecia. Es agente de artistas y busca un artista local al que representar.

BÚSQUEDA DE TALENTOS. Di Pietro pasó por Tucumán hace más de un mes para evaluar artistas locales. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI BÚSQUEDA DE TALENTOS. Di Pietro pasó por Tucumán hace más de un mes para evaluar artistas locales. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI
30 Octubre 2013

Su salida del país fue caótica, apresurada, enmarcada en el más duro contexto social y político que haya vivido la Argentina. "Tuve que irme porque si no, me mataban. Soy un refugiado político", enfatiza Pascual di Pietro cuando su memoria se remonta a aquellos años finales de la década del 70. "Era la época de la dictadura, desaparecía mucha gente. Y yo, que trabajaba como guía turístico, le hablaba a los grupos, hacía trabajo social, y por eso te demandaban. Nunca estuve con las armas, pero mi arma era la lengua. Así que me fui, para salvarme".

Suecia fue el destino ("elegí ese país porque allí estaba estudiando mi hermano", explica). Un paisaje totalmente distinto del conocido, con largas noches oscuras e inviernos de 30° bajo cero. En ese nuevo marco, Di Pietro reconstruyó su vida: pasó por varios trabajos antes de volver a su primer amor, el turismo, y luego exploró el oficio del representante de artistas (es el agente de Susana Rinaldi y Ligia Piro, entre otros). En ese papel vino hace casi dos meses a Tucumán, donde buscó un cantante tucumano al cual representar en el país donde aún vive y alrededores. De esa búsqueda, de su proyecto de posicionar a Tucumán en el mundo y de los recuerdos que guarda de la provincia habló con LA GACETA:

- ¿A qué vino a Tucumán?

- Estoy buscando a ese artista tucumano para trabajar con él, para transportarlo a Escandinavia, pasando antes por Buenos Aires. Pero el artista que elija debe tener compromiso: artistería (sic) sin compromiso no existe. En este tiempo -Di Pietro se quedó sólo unos días en la provincia- he tenido contacto con varios: Diego Ferronato, Abraham Dip, Mariela Acotto, Francis Moreno, Cecilia Pérez Villada, Aldo del Río, Héctor Saleme, los chicos de Vientto Nortte, entre otros. En ese sentido hay que hacerle una crítica al Ente de Cultura: no he visto muchos artistas locales en el programa del Septiembre Musical. ¿Dónde está el espacio para que nuestra gente se muestre? Los artistas se lamentan porque no tienen muchas posibilidades de que se sepa que están peleándola. En esta provincia no faltan talentos, pero sí faltan lugares para difundirlos. Siempre digo que no basta con saber cantar, sino que esto siempre debe estar acompañado de la oportunidad de presentarse ante el público.

- ¿Qué características son indispensables en un agente?

- Debe tener contactos para vender el producto que el artista presenta. Y para poder venderlo, tiene que conocerlo y gustarle, porque de otra manera no lo podría ofrecer. También son importantes la capacidad de relaciones públicas y saber organizar eventos. Yo sigo buscando a esa persona que represente Tucumán, que tenga un compromiso, que utilice temas de autores argentinos para decir algo, pero no la canción de protesta. No le puedo dar el repertorio, porque no soy yo quien lo va a expresar.

- Además de representante de artistas, se define como tour manager, ¿qué significa esto?

- En Suecia trabajo como guía de turismo, como lo hacía en Tucumán antes de irme. De ahí viene mi relación con el Ente de Turismo y Bernardo Racedo Aragón, a quien le propuse presentar Tucumán en Estocolmo, donde vivo hace 35 años. Mi proyecto se llama "Argentina, no sólo tango" y lo que me interesa es mostrar lo que no se conoce del país. Siempre el tango está en primera plana cuando se habla de Argentina, pero hay mucho más. Estoy en tratativas con el Ente para organizarlo y a la espera de que me confirmen.

- Antes de ir a Suecia, ¿había pensado vivir en Europa?

- No. Mi sueño siempre fue ser maestro y bailarín. Sin embargo, mi madre me envió a la Escuela de Comercio N° 1 para que saliera con un título en contabilidad, que era lo que supuestamente te aseguraba poder trabajar. Pero yo tengo hermosos pies para el baile (risas) y también quería entrar a la Escuela Normal para ser maestro, pero en ese tiempo estaba mal visto que asistiera a una institución llena de mujeres. Luego, con mi trabajo de guía turístico, hice lo que me gustaba.

- ¿Cómo sobrevivió en los primeros años en Suecia?

- Empecé lavando platos en un restaurante. Fui asistente social, cocinero en una guardería infantil y vendí billetes en el subte. Después quise volver a lo mío, el turismo, y lo hice después de aprender inglés: al italiano ya lo sabía por mi padre... y también manejaba el tucumano (risas).

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