03 Noviembre 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Hoy, copiar un CD de música es tan fácil como copiar un casete o sacar una fotocopia, sobre todo a partir de la aparición de las grabadoras digitales para uso hogareño, un invento que fue resistido por las grandes discográficas. Tras la primera explosión, llegó la segunda: Internet. Y con esta se sumaron más problemas. Al principio fueron los MP3 colgados en miles de sitios y después, el intercambio entre usuarios de esos mismos archivos. Así nacieron Napster, Kazaa o Morpheus, y con ellos, la ira de las grandes discográficas internacionales, que acusaron a esos servicios de permitir el intercambio de canciones protegidas por derechos de autor y -además- de disminuir las ventas de CD.Gabriel Salcedo, director ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF), dijo que, en ese marco, el problema más grave en el país es la copia ilegal de música en CD.
"Sobre un estudio de 700 casos, se detectó que en el 53% de los casos, los discos que circulan por la calle son pirata. Ese estudio nos indica que, por año, se intercambian aproximadamente 153 millones de temas, o sea, unos 10 millones de CD", añadió. (Especial)
"Sobre un estudio de 700 casos, se detectó que en el 53% de los casos, los discos que circulan por la calle son pirata. Ese estudio nos indica que, por año, se intercambian aproximadamente 153 millones de temas, o sea, unos 10 millones de CD", añadió. (Especial)







