Usted, que arruga la nariz cuando ve a dos hombres besarse y le encanta hacer chistes sobre homosexuales. Usted, que se cruza de vereda cuando ve una carita con los cachetes paspados y los pies descalzos. Usted, que se burla en Facebook de la morochita a la que no dejaron entrar al boliche. Usted, que usa palabras como "negro", "marica", "trola", que manda a lavar los platos a las mujeres que manejan o que dice que los judíos/ateos/budistas o cualquier culto que no sea el suyo están un escalón más abajo… sépalo: Usted no está ejerciendo su derecho a expresarse libremente. Usted está cometiendo un delito.
Usted está en su derecho de pensar como quiera; nadie puede meterse en su cerebro ni regular su manera de ver la vida. Lo que no puede hacer es decirlo, y mucho menos actuar en consecuencia. Eso, señor, señora, señorita, se llama cometer actos discriminatorios (aquellos que están determinados por motivos tales como raza, religión, nacionalidad, ideología, opinión política o gremial, sexo, posición económica, condición social o caracteres físicos) y está penado por la ley.
Si no me cree, lea lo que dice la ley 23.592: "Quien impida, obstruya, restrinja o menoscabe el pleno ejercicio sobre bases igualitarias de los derechos y garantías fundamentales" tendrá, no sólo que cesar el acto discriminatorio, sino reparar el daño moral y material ocasionados. Es decir, el chiste le puede salir costoso.
Es cierto, la discriminación, la injusticia y la violencia deberían abordarse principalmente desde una perspectiva cultural, enseñando conductas sociales que nos inclinen al respeto. Hasta que eso ocurra, dejemos de confundir libertad con ganas de decir barbaridades. En suma, si lo piensa, no lo diga.
Usted está en su derecho de pensar como quiera; nadie puede meterse en su cerebro ni regular su manera de ver la vida. Lo que no puede hacer es decirlo, y mucho menos actuar en consecuencia. Eso, señor, señora, señorita, se llama cometer actos discriminatorios (aquellos que están determinados por motivos tales como raza, religión, nacionalidad, ideología, opinión política o gremial, sexo, posición económica, condición social o caracteres físicos) y está penado por la ley.
Si no me cree, lea lo que dice la ley 23.592: "Quien impida, obstruya, restrinja o menoscabe el pleno ejercicio sobre bases igualitarias de los derechos y garantías fundamentales" tendrá, no sólo que cesar el acto discriminatorio, sino reparar el daño moral y material ocasionados. Es decir, el chiste le puede salir costoso.
Es cierto, la discriminación, la injusticia y la violencia deberían abordarse principalmente desde una perspectiva cultural, enseñando conductas sociales que nos inclinen al respeto. Hasta que eso ocurra, dejemos de confundir libertad con ganas de decir barbaridades. En suma, si lo piensa, no lo diga.
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