La acumulación de desequilibrios pone entre las cuerdas al peso

Vuelve a perderse competitividad y afloran los problemas que no se solucionaron antes o que se agravaron

25 Ago 2013
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Eduardo Robinson - Economista

Un precio clave en la economía es el del dólar. Y por varias razones: determina los incentivos del comercio exterior, lo que impacta en el nivel de empleo; en Argentina, además, es un claro indicador del nivel de confianza en la evolución de la economía y es una opción de ahorro y de resguardo del poder adquisitivo. 

La relación entre el tipo de cambio y el comercio exterior es la siguiente: si el tipo de cambio (la cantidad de pesos por dólar) es bajo, desestimula las exportaciones, pero alienta las compras en el extranjero, incluido el turismo internacional. Lo contrario ocurre cuando el tipo de cambio es elevado. De hecho, se habla de competitividad cambiaria al observar su evolución. Así tras la devaluación de 2002, la Argentina mejoró su competitividad cambiaria. En otras palabras, el tipo de cambio actuó como un fuerte estimulante para el sector exportador. Por cada dólar que se exportaba se recibían más pesos, que durante la convertibilidad. Esto hizo que la economía se disfrazara de competitiva porque, en rigor, las exportaciones no son más rentables debido a factores como una baja en los impuestos, incluidas las retenciones, porque se reducen los costos logísticos o porque se bajan los costos de producción, sino solamente porque se devalúa la moneda local. Pero, en general, este efecto tiene poca duración. Necesita ir acompañado de los factores genuinos de competitividad, que apuntan a mejorar la ecuación de rentabilidad bajando costos e impulsando la eficiencia. Un vez que se diluye el efecto de la devaluación, porque suben los costos de producción a mayor velocidad que lo que sube el tipo de cambio, vuelve a perderse competitividad y afloran los problemas que no se solucionaron antes o que se agravaron. Por ejemplo, si se subieron los impuestos. Esto es el que atraviesa el sector exportador argentino. Se incrementaron los costos más que la devaluación. Cae la rentabilidad y eso, más temprano que tarde, se traduce en incremento del desempleo. A su vez esta situación se agrava si los países con los que se mantiene mayor flujo comercial devalúan su moneda. Es precisamente lo que está pasando con Brasil, país con el que Argentina mantiene mayor flujo comercial. En los últimos días el real alcanzó su mínimo valor de 2,45 por dólar que acumula un 17% de devaluación en lo que va del año. 

¿Cuál es el problema que se plantea para Argentina? La devaluación del real desalienta las exportaciones argentinas lo que obliga a incrementar la tasa de devaluación. Sin embargo, incrementar la tasa de devaluación puede acelerar la suba de precios internos lo que licúa la devaluación y el efecto puede espiralizarse. Es decir, el problema que hoy tiene la Argentina es que la insinuación de modificaciones en el contexto internacional tiende a devaluar las monedas de los países emergentes porque los capitales desarman posiciones financieras en estos países ante la probable suba de las tasas de interés en Estados Unidos. Sumado a estos factores internacionales, en Argentina empezó a profundizarse el deterioro de la confianza en el esquema económico. La acumulación de desequilibrios y los sucesivos parches, incrementan las dudas y las especulaciones de los agentes económicos.

Las tres alternativas que le quedan al dólar oficial

La incertidumbre sobre el rumbo económico se aguzó cuando se estableció el cepo cambiario y se trató de forzar la pesificación sin combatir la inflación. El efecto inmediato fue el surgimiento del mercado paralelo en el que la cotización del dólar superó los $ 10 en mayo, la brecha con la cotización oficial alcanzó el 100% y obligó a pensar en mecanismos para incrementar la oferta de dólares. Así surgieron el Cedin y el Baade que, faltando sólo 30 días para que caduque el blanqueo, aún no cumplieron con el fin de reactivar el mercado inmobiliario y aplacar la demanda de dólares en el mercado paralelo. Por eso el dólar sigue y seguirá subiendo. Si no mejora la confianza, seguirá altamente demandado. 

Sin recomponer la confianza, no se aplacarán las expectativas devaluatorias. Para moderarlas, en lo que va de 2013, el Gobierno decidió no retrasar demasiado el tipo de cambio oficial con respecto a la evolución del resto de los precios. Se devalúa a una tasa anual del 20% mientras que la inflación de consenso está en el orden del 25% anual. 

El desorden en el mercado cambiario es creciente. De hecho hay múltiples valores en pesos para el dólar, brecha cambiaria elevada, alrededor del 60%, debilidad en las reservas del Banco Central y una visión que sólo pasa por incrementar el consumo. Esto no se sostiene por mucho tiempo. Desde el colapso de la convertibilidad, el peso se devaluó casi 10 veces según el valor del dólar paralelo. Por lo tanto, ¿cuáles son las alternativas que le quedan al dólar oficial? 

• Devaluación arriba del 40-50%: no es viable en el actual contexto. Sin un programa antiinflacionario de fondo, esa megadevaluación no es sustentable. 

• Desdoblamiento: dólar financiero y otro comercial. Podría ser un atenuante de las expectativas, pero no soluciona los problemas de fondo, brecha e inflación. Los sectores exportadores presionarán para que sus ventas se liquiden al dólar financiero. 

• No hacer nada, seguir como hasta ahora con devaluaciones diarias equivalentes al 20-22% anual, procurar que la brecha se mantenga lo más estable posible y continuar interviniendo en los mercados. El dólar oficial a $ 6 para fin de año y restringir más las importaciones. Pero esta situación tampoco es estable ni recompone la confianza. 

En la medida que no se recree la sustentabilidad fiscal para evitar que el Central financie el desequilibrio en las cuentas públicas y se emita moneda al 35% anual, las expectativas inflacionarias no se moderarán. En este contexto, es inevitable que los agentes económicos no recurran al dólar como refugio de sus ahorros. Es claro, que otra vez la moneda argentina pierde peso.

La carrera de las pizarras 

Luego de que la brecha alcanzara un techo en mayo, el gobierno cambió la estrategia: una aceleración de la tasa de devaluación del dólar oficial y una menor emisión monetaria, según Abeceb.com.

Reservas: una caída de casi U$S 5.300 millones 

Las reservas durante el primer semestre del año registraron una baja de casi U$S 5.300 millones, debido a la caída en el saldo comercial y al pago de servicios al exterior, según informó oficialmente el Banco Central (BCRA). La entidad monetaria destacó que la Cuenta Corriente Cambiaria mostró una baja de U$S 2.297 millones mientras que la Cuenta Capital y Financiera arrojó una caída de U$S 2.997 millones. 

Finsoport: el escenario proyectado para 2014 

"El actual proceso de devaluación, la puja distributiva, la expansión monetaria aún considerándola menor, y otros factores complementarios sostendrán una elevada tasa de inflación", vaticinó la consultora Finsoport respecto del escenario 2014. También pronosticó que "el empleo no crecerá", la inversión aumentaría solo 0,7%, y el tipo de cambio oficial se ubicaría en $ 7,70.

Divisas: más operaciones

 Las operaciones de compra y venta de moneda extranjera en el Mercado Único y Libre de Cambios  arrojaron un excedente de U$S 1.127 millones en el segundo trimestre de este año, lo que significó una mejoría de U$S 2.100 millones con relación al primer trimestre del año. Eso surge del informe del Banco Central, sobre la base de las operaciones realizadas por las entidades financieras.(Télam)


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