Fin de la Jornada Mundial de la Juventud y comienzo de una nueva era, que no es otra cosa que volver a las fuentes, al Evangelio. ¡Cuántas cosas han cambiado en una semana! Francisco no dio respiro (¿desde cuándo tenía todo eso guardado?). Bajó líneas a cada segmento de la Iglesia, a cada uno en su propio idioma, en su jerga: a los jóvenes los mandó a hacer "lío" en las diócesis, a los obispos les exigió que "no tengan una psicología de príncipes". Ocurre que él mismo se bajó del pedestal de monarca, que ocupaba históricamente la figura del Papa. Y lo hizo desde el primer día, cuando desdeñó los zapatos rojos de Prada para ponerse las viejas sandalias del Pescador. Así siguió cada día, demostrando con gestos lo que hoy, en la JMJ Río 2013 puso en palabras.
¿Un mensaje revolucionario? Y sí...
"Les pido que sean revolucionarios, que vayan contracorriente; sí, en esto les pido que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, que no son capaces de amar verdaderamente"
. ¡Cuánta confianza hay puesta en los jóvenes!
El mensaje de Francisco es universal, y por momentos, podría ser aplicado a cualquier religión o a ninguna. ¡Hasta los agnósticos y filósofos de la vida o de la new age están deslumbrados con él!
Pero no todos son amigos. El mensaje no cae bien ni en algunos sectores conservadores de la iglesia ni en ciertas iglesias cristianas no romanas. Mas todo está dicho. Ahora es la Iglesia -la que somos todos - la que tiene la palabra. El campo está sembrado. Depende de cada uno que haga germinar o no su semilla.
¿Un mensaje revolucionario? Y sí...
"Les pido que sean revolucionarios, que vayan contracorriente; sí, en esto les pido que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, que no son capaces de amar verdaderamente"
. ¡Cuánta confianza hay puesta en los jóvenes!
El mensaje de Francisco es universal, y por momentos, podría ser aplicado a cualquier religión o a ninguna. ¡Hasta los agnósticos y filósofos de la vida o de la new age están deslumbrados con él!
Pero no todos son amigos. El mensaje no cae bien ni en algunos sectores conservadores de la iglesia ni en ciertas iglesias cristianas no romanas. Mas todo está dicho. Ahora es la Iglesia -la que somos todos - la que tiene la palabra. El campo está sembrado. Depende de cada uno que haga germinar o no su semilla.








