El juez supremo Mansur lidera la transición en Egipto

La Fiscalía ordena la detención de los líderes de grupos pro Mursi

05 Julio 2013
EL CAIRO.- El expresidente del Tribunal Constitucional egipcio, Adli Mansur, llevaba apenas dos días en ese cargo cuando el Ejército le encargó una responsabilidad aún mayor: convertirse en el Presidente de transición del país, tras el derrocamiento de Mohamed Mursi. Ayer juró el cargo, oportunidad en la que prometió convocar nuevas elecciones, pero sin especificar cuándo se realizarán, y se comprometió a "defender el sistema republicano, respetar la Constitución y la ley, y atender al pueblo y proteger la independencia nacional y la integridad territorial".

El flamante mandatario encabezará un Gobierno interino sin adscripción partidista, cuya composición no se conoce aún. Una de sus misiones será reformar la Constitución, actualmente suspendida.

Mansur afirmó que Egipto había "corregido el sendero de su gloriosa revolución", en referencia a la Primavera Árabe de 2011, y agradeció a las Fuerzas Armadas, "que son la conciencia de la Nación y la fortaleza para protegerla".

"Lo más grande que ocurrió el 30 de junio es que se unió a todos los egipcios bajo una única bandera", agregó el mandatario acerca de las masivas movilizaciones populares contra el islamita Mursi (detenido en el Ministerio de Defensa), quien calificó lo ocurrido como un "claro golpe de Estado militar".

La Fiscalía General de Egipto ordenó ayer el arresto de los máximos líderes de los Hermanos Musulmanes y de su brazo político el Partido Libertad y Justicia, grupos de apoyo a Mursi, y pese a que Mansur había afirmado que ese sector "es parte de este pueblo y está invitado a participar en la construcción de la nación ya que nadie estará excluido. Entre los detenidos están Mohamed Badie, Khairat el Shater y Saad Katatni. También fue detenido su guía espiritual, Mohamed Rachad Bayumi.

La realidad es que hay una gran división entre los 84 millones de egipcios que viven en el país. Al menos 16 personas murieron y cientos resultaron heridas en enfrentamientos callejeros y las televisoras que simpatizaban con Mursi fueron sacadas del aire.

El dirigente de los Hermanos Musulmanes, Essam el Erian, utilizó las redes sociales para sumar "oleadas de simpatía" hacia su agrupación. "El final del golpe de Estado llegará más rápido de lo que imaginan", agregó, mientras que había muestras públicas de malestar por la caída de un Presidente electo democráticamente. De hecho, los Hermanos Musulmanes convocaron para hoy a una protesta. "Anunciamos nuestro categórico rechazo al golpe militar contra el presidente electo y la voluntad de la nación. Rechazamos participar en cualquier actividad con las autoridades usurpadoras", explicaron en un duro comunicado en su página web. (Télam-DPA-Reuters)

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