20 Octubre 2003 Seguir en 
Los textos clásicos son aquellos que permanecen en el tiempo, pero si pueden hacerlo es porque siguen produciendo sentido en diferentes épocas; no terminaron de decir lo que deseaban, y lo difieren.
"O" es una versión libre del "Otelo", de Shakespeare, del director Jorge Gutiérrez, del grupo "La Baulera". Y aunque siempre fue leída como una tragedia originada por los celos, también podría ser interpretada sobre la conspiración del poder que no escamotea traiciones.
La puesta de la obra en un viejo billar del Abasto -frente a las ruinas del ex mercado- no sólo propone un espacio distinto -un lugar no convencional, si los hay-sino un riesgo, porque exige una rutina hasta que la obra definitivamente se inicie (el ingreso al billar, que el público se distribuya en las mesas, que se haga el pedido al mozo). Y si bien es cierto que se suceden determinadas acciones en un contacto directo con los espectadores, el núcleo dramático demora en aparecer.
Como en otros trabajos de "La Baulera" (que dejó de ser ya un grupo de teatro únicamente), la puesta es lo más relevante, y es que son muy claros los puentes que se tienden entre el teatro y las artes visuales: los actores y el director (con la codirección de Ana Teitelbaum) realizan una verdadera instalación, es decir, una obra que se piensa en función de un espacio y un tiempo precisos.
La pasión sobre una mesa de billar, actores que ingresan y salen de la calle, baños usados como pasajes de violencia... Como en toda buena instalación, el espectador debe hacer su propio recorrido de la obra, porque algunos diálogos suceden a sus espaldas, y otras acciones hasta en la misma calle (de hecho, "Yago" planifica ahí su conspiración).
En la puesta sobresalen igualmente el vestuario, la música (boleros principalmente), que hacen que la versión de "Otelo" más se contacte con cierto melodrama que con la tragedia; porque hay escenas que se vinculan directamente al propio reino del Abasto. El Billar de Tedy, intervenido por los artistas, no deja de sorprender a los vecinos ni a los mismos teatristas.
"O" es una versión libre del "Otelo", de Shakespeare, del director Jorge Gutiérrez, del grupo "La Baulera". Y aunque siempre fue leída como una tragedia originada por los celos, también podría ser interpretada sobre la conspiración del poder que no escamotea traiciones.
La puesta de la obra en un viejo billar del Abasto -frente a las ruinas del ex mercado- no sólo propone un espacio distinto -un lugar no convencional, si los hay-sino un riesgo, porque exige una rutina hasta que la obra definitivamente se inicie (el ingreso al billar, que el público se distribuya en las mesas, que se haga el pedido al mozo). Y si bien es cierto que se suceden determinadas acciones en un contacto directo con los espectadores, el núcleo dramático demora en aparecer.
Como en otros trabajos de "La Baulera" (que dejó de ser ya un grupo de teatro únicamente), la puesta es lo más relevante, y es que son muy claros los puentes que se tienden entre el teatro y las artes visuales: los actores y el director (con la codirección de Ana Teitelbaum) realizan una verdadera instalación, es decir, una obra que se piensa en función de un espacio y un tiempo precisos.
La pasión sobre una mesa de billar, actores que ingresan y salen de la calle, baños usados como pasajes de violencia... Como en toda buena instalación, el espectador debe hacer su propio recorrido de la obra, porque algunos diálogos suceden a sus espaldas, y otras acciones hasta en la misma calle (de hecho, "Yago" planifica ahí su conspiración).
En la puesta sobresalen igualmente el vestuario, la música (boleros principalmente), que hacen que la versión de "Otelo" más se contacte con cierto melodrama que con la tragedia; porque hay escenas que se vinculan directamente al propio reino del Abasto. El Billar de Tedy, intervenido por los artistas, no deja de sorprender a los vecinos ni a los mismos teatristas.







