Rayuela: el libro infinito cumple apenas medio siglo

Rayuela: el libro infinito cumple apenas medio siglo

Desconcertó, desató controversias, pros y contras entre lectores y críticos. Julio Cortázar comenzó a escribir "Rayuela" en 1958 y la publicó el 28 de junio de 1963. Hoy hace 50 años explotó la bomba literaria que despertó el boom latinoamericano. Generaciones de lectores la ungieron como una obra fundamental de la literatura argentina e iberoamericana, y es una de las cien novelas del siglo XX. Decidimos preguntar qué les pasó a los lectores.

Rayuela: el libro infinito cumple apenas medio siglo
28 Junio 2013

Nuestra humilde manera de rendirle homenaje a la imperecedera Rayuela es poner en palabras algunas experiencias de lectura.

En dos días
"¡Sí! Lo leí hace como 30 años. Lo comí en un par de días, en vacaciones en el campo (era la primavera alfonsinista). La leí de curioso. Me había atrapado esa posibilidad de leer en un orden distinto, pero terminé respetando la linealidad de cualquier libro. Fue la primera obra que me hizo preguntarme sobre la muerte y sus implicancias a niveles personalísimos (la muerte del bebé de La Maga me pegó duro). También me acuerdo que de alguna manera me parecía que Cortázar sentía que él mismo no tenía respuestas para muchas cosas, y en realidad escribía como preguntando, pero sin hacerlo. Recuerdo también que un amigo me dijo: 'es una vida de fantasía, es irreal, nadie puede vivir así'. Cuando terminé de leerla a mí me pareció todo lo contrario. Quizás mi amigo pensaba que la vida era color de rosas y yo empezaba a pensar que la vida a veces tiene momentos crueles. Me pareció (y me sigue pareciendo) una obra maravillosa".

Luis César Urtubey (52 años) periodista, director de FM Radio Universidad Nacional Jujuy.

El exilio
"A los 20 años todo el mundo leía Rayuela. Y obviamente lo compré. Ya había leído todos los cuentos de Cortázar, y llegaba a la página y media y no podía avanzar. Así durante 20 años, hasta que llegué a EE.UU a los 40, por un proyecto familiar y de trabajo. Lo compré, me senté y en siete días (soy muy lento para leer) leí la parte de ida. Cortázar había dicho que él no se explicaba por qué tenía tanto éxito entre los adolescentes y los veinteañeros cuando él la había escrito para gente de su generación. Trata sobre el exilio, y yo encajé en eso también; yo estaba de alguna manera exiliado. Cortázar me influye en lo que hago, no sólo a través de Rayuela".

Alejandro Gil (49) Diseñador, escritor, editor, docente.

La expectativa
"¡Justo ayer mi papá me regaló la nueva edición de Rayuela! Fue un regalo espontáneo. Bueno, él leyó la primera edición. La verdad, no sé mucho acerca de la novela pero siempre quise leerla porque me parece que es su obra más famosa, o una de las más leídas. Me asustó un poco el tamaño cuando vi el libro, pero todo es cuestión de empezar.

Vicky Hernández (22), estudiante de Psicología.

Más de una lectura
"Recuerdo haberla leído según el indicativo inicial. Luego dejé pasar un tiempo y la leí de la forma tradicional: no me gustó. Será porque esa cosa lúdica de la propuesta primera me había atrapado sobremanera. Además, en la otra forma la novela acababa antes. Creo que me gustó también por el momento en el que la leí, años de mi primera madurez, por decirlo de algún modo. Tenía 19 o 20 años creo. Me gustaba mucho Cortázar, recuerdo sus obras con mucho cariño y especialmente los cuentos de Octaedro, La vuelta al día en 80 mundos, Historia de cronopios y de famas y, por supuesto, Rayuela.

Javier Vázquez (40) diseñador, artista visual, gestor cultural.

Perdido en París
Cortázar es magia. Al menos eso pensó Carlos Nieto cuando puso pausa a sus clases en la Facultad de Bioquímica y play a un paseo a la deriva por las calles de París. "Yo viví en Francia cuatro años, porque estaba estudiando. Cuando me daban los tiempos, viajaba a París, a recorrer, a caminar. Y una de esas veces me llevé Rayuela en el bolso. Por nada en particular, es un libro que tengo siempre a mano, y lo cargué", cuenta Carlos, de nuevo en Europa, pero esta vez en Italia por una beca de investigación del Conicet.

Recorrió entonces las calles, las trompetas, el jazz y bandoneón de la capital francesa. Un turista más, tal vez, pero con un mapa vivo y silencioso que desde el bolso de mano lo guiaba en su paseo por la ciudad de la luz. Llegó al cementerio de Montparnasse, donde la tumba de Cortázar es un atractivo. "No fue fácil encontrarla. A pesar de que en el cementerio daban un plano, hay que buscarla bastante para darse con ella", recuerda el bioquímico y docente. A esta odisea, el periodista Fernando Pittaro (Perfil) la describió como "una verdadera aventura, como una rayuela sin números". "Yo no creo que un lector -continúa Carlos- esté más cerca de su escritor favorito por visitar su tumba. Creo que la forma de acercarse a él es a través de sus libros. Pero me fui al cementerio".

Frente a la tumba del eterno cronopio, el tucumano comenzó a vivir la magia. "Alrededor de la lápida, un mármol que se ve bastante cuidado y visitado, hay una infinidad de papelitos con frases escritas en inglés, español y francés. Levanté una al azar, y todavía hoy se me ponen los pelos de punta cuando recuerdo lo que decía: 'yo sé que no estás aquí, que nunca nos abandonaste'".

Carlos tenía una historia particular desde el comienzo con Rayuela. Dos "milagros" literarios en la Escuela de Agricultura de la UNT le abrieron la puerta del mundo Cortázar, y él ya no pudo salir jamás del laberinto. "La primera que nos hizo leerlo fue la profesora Rossana Nofal, a la que consideré siempre mi maestra de literatura. Nos hizo leer Historias de Cronopios y de Famas y algunos cuentos cortos. Pero más adelante, habremos tenido 17 años, un compañero y amigo, Francisco, me regaló Rayuela". Veinte años después, a Carlos le sigue sorprendiendo ese gesto adolescente, y sigue eternamente agradecido.

Volvamos al fin de semana en París. "Con el libro en el bolso andaba caminando. Hice un recorrido aleatorio, sin pensarlo demasiado. Cansado, me senté en las escalinatas de la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús y comencé a leer libro. Me di cuenta de que, sin habérmelo propuesto, había estado haciendo el mismo camino que el del capítulo 1 de Rayuela, en el que Horacio busca a la Maga. Fue una emoción muy grande, aunque lamenté no haber sido consciente de eso para haber prestado atención", recuerda. ¿Una sensación mística? "No, mágica. Para mí Cortázar es magia antes que misticismo", concluye.

El consejo
Carlos Nieto admite que no es un libro fácil de leer. Para todos aquellos que han intentado hacerlo y se han perdido en el camino, él tiene un consejo: "que se dejen perder. Después, solos van a retomar el camino de Rayuela".

Publicidad


Rossana Nofal: Para los desordenados, para los obstinados...

"Leí el libro por primera vez un poco tarde. Lo conocí en la Facultad, cuando cursaba el último año de la carrera de Letras y, sin querer, me fui quedando a vivir en ese rincón de materia confusa. Rayuela abre la puerta para ir a jugar a la literatura sin demasiadas reglas, sin posiciones ganadas de antemano y con la herejía del bárbaro. Letras y tablón sobre el mundo para saltar donde marca la piedrita; escribir para dibujar el Mandala y encontrar el centro. Se puede leer hacia abajo y a la derecha, o chocar con una barrera y tomar el atajo.

Un libro contra las secuencias sucesivas de uno después de otro; derechito y con distancia no funciona para entrar en el mundo de la lluvia parisina. Certidumbres que se borran para leer del derecho y del revés. Para comenzar desde el principio o comenzar en el capítulo 73 y los cafés de la ciudad para los jinetes insomnes. Personajes llenos de maravilloso azar que viven en alguna pensión de la periferia parisina. Los Traveles dormían mucho, no tanto por el cansancio de trabajar en el circo sino por un principio de fiaca que Oliveira respetaba, el elogio de la locura o la sabiduría del disfrute.

Me encontré con un Oliveira de clase media, porteño y de Colegio Nacional. Un Oliveira que en París todo le era Buenos Aires y viceversa: padecía el amor y acataba la pérdida. Los capítulos del lado de acá y los del lado de allá y los capítulos prescindibles de los otros lados. Pola París 'la ciudad desnuda con el sexo acordado a la palpitación de la cortina'. La Maga impuntual y desordenada, se citaban por ahí y casi siempre se encontraban. Rayuela es un libro mundo vivido con su propia lógica; sirve para armar lectores, atarse los zapatos y saber que se camina. Libro para los desordenados, para los obstinados y para los de la pereza del trabajo de todos los días. Empeñosos en buscar explicaciones: abstenerse de seguir las instrucciones del tablero de dirección que la rayuela se juega en el mero deseo de curiosear el cielo desde la tierra". (Rossana Nofal, doctora en Letras, fundadora del grupo creativo Mandrágora)

Un escueto resumen

Lo relevante no es lo intrincado de la trama sino el vasto universo psicológico de cada personaje y la relación que establecen con el amor, la muerte, los celos y el arte. Un escueto resumen del argumento puede dividirse en tres partes:

La primera, "Del lado de allá", cuenta la vida de Horacio Oliveira, un argentino durante su estancia en París y su relación con la Maga. Luego, "Del lado de acá", el regreso de Oliveira a Buenos Aires, donde vive con su antigua novia; allí pasa largas horas con sus amigos Traveller y Talita. En el primero se ve a sí mismo antes de partir, en la segunda ve a la Maga. Por último, "De otros lados", agrupa materiales heterogéneos: complementos de la historia anterior, recortes de periódico, citas de libros y textos autocríticos atribuidos a Morelli, un viejo escritor (álter ego de Cortázar).

Publicidad

ACTOS HOMENAJES Y MUESTRAS

Imperecedero

"Cortázar es un escritor que pasa de generación en generación. Entre los escritores argentinos los jóvenes lo piden antes que Borges, Bioy Casares o Sabato. Y 'Rayuela' es el libro que se compra para regalar o para atesorar en la biblioteca personal", afirma la librera Carolina Frangoulis.

Cortázar en la peatonal

Hoy, a partir de las 19, "El griego" (Muñecas 287) saca la librería a la calle. En homenaje a los 50 años de "Rayuela", los actores Fabio Velázquez y Manuel Garavat leerán fragmentos de la novela, y de algunos cuentos y cartas, que se irán mechando con la música que amaba Cortázar, el jazz. El saxofonista Lisandro García propondrá una zapada. Cuando oscurezca, en una gran pantalla se proyectará un documental de 30'.

Ya está hasta en Google Maps

A manera de homenaje, un admirador reconstruyó el París de Cortázar en Google Maps. Propone un viaje por los puntos descritos por el escritor y las frases pronunciadas en cada lugar dentro de la obra. Podés echarle un vistazo en http://goo.gl/X0vyD.

Cien años con Julio

Ayer fue lanzado el Año Cortázar 2014: cien años con Julio, bajo los auspicios de la Secretaría de Cultura de la Nación, Televición Pública, Museo Nacional de Bellas Artes, Museo del Libro y de la Lengua y Municipio de Chivilcoy. La primera actividad es la muestra "Rayuela. 50 años" en el hall central de la Televisión Pública (Av. Figueroa Alcorta 2977, Buenos Aires). Podrá visitarse hasta el 10 de julio, de lunes a viernes de 9 a 20. Reúne más de treinta primeras ediciones de libros de Julio Cortázar, el mítico retrato que le hizo la fotógrafa Sara Facio.

Las carátulas de un emblema literario

Desde la primera edición de Sudamericana -foto izquierda-, a la que este año publicó en edición aumentada Alfaguara -foto derecha-, en 50 años hay muchas otras tapas "Rayuela", tantas como los 30 idiomas a los que fue traducida la novela.

Condenado artefacto

"Casi he terminado 'Rayuela', la larga novela de la que te he hablado varias veces. Como es una especie de libro infinito (en el sentido de que uno puede seguir y seguir añadiendo partes nuevas hasta morir) pienso que es mejor separarme brutalmente de él. Lo leeré una vez más y enviaré el condenado artefacto a mi editor. Si te interesa saber lo que pienso de este libro, te diré con mi habitual modestia que será una especie de bomba atómica en el escenario de la literatura latinoamericana..." Julio Cortázar, carta a su amigo, el poeta Paul Blackburn.

Comentarios