Sube la harina porque se produjo menos trigo

Los industriales sienten el impacto de la falta de materia prima y, frente a esa situación, se resiente toda la cadena de comercialización. Según los empresarios, la bolsa de 50 kilos pasó de costar $ 180 a $ 260. Sigue cupificada la venta de paquetes en los súper

13 Jun 2013
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PRODUCTOS PANIFICADOS. El aumento del valor de la harina lleva a los panaderos tucumanos a analizar otra suba del precio del kilo de pan. REUTERS

La caída de la producción de trigo en el norte del país, principalmente como consecuencia de la sequía, provocó una escalada del precio de la harina, tanto para el consumo minorista, como para la elaboración de productos alimenticios. Basta con recorrer las góndolas de las principales cadenas de supermercados de esta capital para comprobar que el kilo de harina común vale en promedio $ 6.50, y hasta más de $ 9 la leudante en algunos locales. Fuentes de la industria de la panificación informaron que la bolsa de 50 kilos, que compran los panaderos, trepó, en los últimos días, de $ 180 a $ 260.

Como todo fenómeno de la economía, este también tiene su explicación. A propósito, el titular de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), Sebastián Robles Terán, señaló que la harina que llega a las industrias molineras, y que luego reciben los consumidores en los distintos productos, se elabora con el trigo obtenido en las campañas de 2012 y de principios de este año. Además afirmó que en la campaña del año pasado se alcanzaron rindes bajos, similares a los de hace 100 años. "Hubo una fuerte caída, tanto del volumen de la producción, como del área de siembra. En el país había, en años anteriores, 5,6 millones de hectáreas sembradas con trigo. Ahora hay 3,8 millones de hectáreas", precisó el ruralista.

Además, aseguró que esta situación llevó a que, luego de que se cumplieran con los contratos de exportación, los productores del país contaran con un stock ajustado para cubrir la creciente demanda interna.

El escenario de los productores del norte, en particular de Tucumán, es especialmente complicado, ya que se suma el impacto negativo de la sequía. Según el titular de la SRT, la falta de lluvias y las elevadas temperaturas registradas en esta región también influyeron para que el stock sea insuficiente. "Las primeras cosechas de trigo en el país provienen del norte. Pero en esta área no hay trigo suficiente, entre otras razones, a causa de la sequía. Por lo tanto, los productores tendrán que subsistir con el stock del año pasado hasta que se inicie la nueva campaña, entre septiembre y octubre próximos", remarcó Robles Terán.

Entonces, vino la suba

Las dificultades del sector productivo repercuten en los industriales, que deben ajustar el precio de los productos que elaboran para cubrir sus costos. El empresario Emilio Luque, presidente del Complejo Alimenticio San Salvador (CASS), coincidió con que el incremento del valor de la harina, tanto para el consumo minorista como para la elaboración de productos panificados se debe a la caída de la producción del trigo.

"No hay especulación por parte de los industriales. Lo que ocurre es que falta la materia prima para producir. Por eso el precio aumenta", explicó. Agregó que, ante la crisis de los productores locales de trigo, para las molineras del norte es más difícil la elaboración de la harina, porque deben traer la materia prima de otros destinos productivos, localizados en el centro del país. "Esto influye en el valor final del producto, porque se debe pagar el traslado. A causa de esta situación, hay molineras que no están produciendo, porque no cuentan con los recursos para traer el trigo de otros lados", subrayó.

Luque también señaló que la falta de lluvia incidió de manera negativa en el éxito de las recientes campañas. "El año pasado se registró la peor campaña de trigo de los últimos años. Es probable que en septiembre y octubre, cuando se coseche el trigo de la campaña actual, la harina cueste más", insistió.

Impacto en las góndolas

Al final de la cadena, los consumidores son los últimos afectados. En un relevamiento de LA GACETA se comprobó que el kilo de harina común pasó de costar $ 3,50 a $ 6,50 en tres meses, mientras que el valor de la leudante se disparó de $ 5 a más de $ 9. A propósito, el titular de la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Tucumán, Guillermo Saccomani, explicó que lo que sucede es una dispersión de precios en los comercios. "No hay valores de referencia, porque los supermercados se abastecen de distintas formas: de manera directa (con los molinos) o con los mayoristas", indicó.

Además, en los salones de venta relevados se observa el faltante de la mayoría de los marcas de harina, incluso aquellas cuyo precio fue congelado por el Gobierno nacional, mientras que sigue vigente la venta en cupos de dos paquetes por familia. "La demanda se mantiene igual, pero la oferta no alcanza a cubrirla", concluyó Saccomani.

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