17 Octubre 2003 Seguir en 
CORDOBA (Por Jorge Figueroa, enviado especial).- Una película de cine mudo sobre la pantalla, la orquesta de Roberto Tricarri y la voz de Hanna Schygulla, en el escenario. Aunque era la protagonista, la actriz polaca se mantuvo en un segundo plano en la obra "Ella! Louise Brooks", que se ofreció en el Festival Internacional de Teatro del Mercosur.
El filme de G. Pabst, "Diario de una perdida" (1929), fue homenajeado por Schygulla, quien incorporó textos a las escenas. La actriz, que habla varios idiomas, no tuvo problemas en dialogar con las imágenes y el subtitulado (que por momentos fue defectuoso) en español, francés e inglés, limitando su acción a dicho diálogo. Para algunos críticos fue una decepción, pero debe tenerse en cuenta que la acción en el teatro no es una cuestión de movimiento o de "agitación escénica" (como bien aclara Patrice Pavis).
Con su tenue voz, y susurrando por instantes, sentada al costado del escenario, Schygulla prestó su voz para las imágenes y confirmó que el lenguaje es acción, aportando para la construcción del clima de un cabaret alemán de comienzos del siglo XX. "Ella! Louise Brooks" se plantó como una obra poética (poema de sonido) y conmovedora, que reforzó el mensaje de la película de que la falta de amor pierde al mundo. A Hanna Schygulla no le hizo falta grandilocuencia para demostrar su talento; apenas fueron suficientes su voz y su rostro, con lo que se ganó un cerrado aplauso.
El filme de G. Pabst, "Diario de una perdida" (1929), fue homenajeado por Schygulla, quien incorporó textos a las escenas. La actriz, que habla varios idiomas, no tuvo problemas en dialogar con las imágenes y el subtitulado (que por momentos fue defectuoso) en español, francés e inglés, limitando su acción a dicho diálogo. Para algunos críticos fue una decepción, pero debe tenerse en cuenta que la acción en el teatro no es una cuestión de movimiento o de "agitación escénica" (como bien aclara Patrice Pavis).
Con su tenue voz, y susurrando por instantes, sentada al costado del escenario, Schygulla prestó su voz para las imágenes y confirmó que el lenguaje es acción, aportando para la construcción del clima de un cabaret alemán de comienzos del siglo XX. "Ella! Louise Brooks" se plantó como una obra poética (poema de sonido) y conmovedora, que reforzó el mensaje de la película de que la falta de amor pierde al mundo. A Hanna Schygulla no le hizo falta grandilocuencia para demostrar su talento; apenas fueron suficientes su voz y su rostro, con lo que se ganó un cerrado aplauso.







