16 Octubre 2003 Seguir en 
LOS ANGELES.- Fue la mujer más deseada de la década del 90 e incluso estuvo nominada a un Oscar por su papel de una prostituta en "Casino", de Martin Scorsese. Sin embargo, el brillo de Sharon Stone decayó cuando se casó con Phil Bronstein y luego fue madre, pasados los 40.
Hoy, ya separada y con su hijo Roan a cuestas, la actriz que hizo suspirar con las fuertes escenas de "Bajos instintos" está de vuelta. Tras su divorcio, Stone recogió todos sus bártulos y se mudó a Los Angeles llevándose con ella a su hijo. Casi de inmediato comenzaron a lloverle los papeles. No sólo acaba de estrenar su última película, "Cold creek minor", sino que además acaba de confirmar su presencia en la película "Gatúbela", que protagonizará Hale Berry. A la actriz se la ve espléndida, a pesar de haber padecido recientemente serios problemas de salud, debido a una hemorragia cerebral que la puso al borde de la muerte y le paralizó todo el cuerpo. "No me preocupa haber pasado los 40 años porque trabajo mucho. Eso es lo importante", dice.
Sin embargo, el hecho más trascendente de Stone, además de su profesión, es la aparente habilidad que tiene para curar enfermos. En efecto, hace tiempo ya que la prensa sensacionalista se hace eco de los poderes curativos de la actriz. Y, aunque ella prefiere humildemente no hablar del tema, se sabe que al poco tiempo de ver a un decorador que tenía cáncer, la enfermedad entró misteriosamente en remisión. Ahora, la rubia artista visita enfermos para tocarlos y "transmitirles" sus poderes. (Especial)
Hoy, ya separada y con su hijo Roan a cuestas, la actriz que hizo suspirar con las fuertes escenas de "Bajos instintos" está de vuelta. Tras su divorcio, Stone recogió todos sus bártulos y se mudó a Los Angeles llevándose con ella a su hijo. Casi de inmediato comenzaron a lloverle los papeles. No sólo acaba de estrenar su última película, "Cold creek minor", sino que además acaba de confirmar su presencia en la película "Gatúbela", que protagonizará Hale Berry. A la actriz se la ve espléndida, a pesar de haber padecido recientemente serios problemas de salud, debido a una hemorragia cerebral que la puso al borde de la muerte y le paralizó todo el cuerpo. "No me preocupa haber pasado los 40 años porque trabajo mucho. Eso es lo importante", dice.
Sin embargo, el hecho más trascendente de Stone, además de su profesión, es la aparente habilidad que tiene para curar enfermos. En efecto, hace tiempo ya que la prensa sensacionalista se hace eco de los poderes curativos de la actriz. Y, aunque ella prefiere humildemente no hablar del tema, se sabe que al poco tiempo de ver a un decorador que tenía cáncer, la enfermedad entró misteriosamente en remisión. Ahora, la rubia artista visita enfermos para tocarlos y "transmitirles" sus poderes. (Especial)







