16 Octubre 2003 Seguir en 
Su apellido es Chauque, pero se lo conoce como Rubén Patagonia, un hombre con pinta de cacique y voz profunda que utiliza para interpretar músicas del sur argentino. El domingo pasado actuó por primera vez en Tucumán, en el Festival del Limón de Tafí Viejo, "un lugar al que siempre soñé venir", según dijo.
En Comodoro Rivadavia aprendió los cantos patagónicos que hablan de los antiguos habitantes de esa zona que se extiende desde el Río Colorado hasta Tierra del Fuego. Ahora, Rubén tiene 41 años, vive en Cipolletti (Río Negro), es conocido con el apodo de "Patagonia" y acaba de registrar un disco de ritmos patagónicos producido por Ricardo Iorio, uno de los cultores del metal argentino. "El canto no es sólo un divertimento más, sino una herramienta para ayudar al pueblo. Es salvadora. Por eso, creo que hay que volver a esa gente simple de gran sabiduría, a esos que están en permanente contacto con la naturaleza", dice.
En este sentido, Rubén tiene las cosas en claro. "La humanidad está llegando a un techo. Poder económico por sobre todas las cosas, desastres ecológicos, tibieza moral. Hay mucha gente postergada, discriminada. Fijate que a muchos le causa gracia cuando escuchan un nombre indígena, o nativo, como quieras llamarlo", agrega.
El folclorista, que actuó junto a León Gieco y varios grupos de rock, tiene un público juvenil que lo sigue mucho. "Eso es justamente lo que me gustó del Festival del Limón. Vi en los organizadores una apertura muy grande hacia los nuevos intérpretes", declara.
En Comodoro Rivadavia aprendió los cantos patagónicos que hablan de los antiguos habitantes de esa zona que se extiende desde el Río Colorado hasta Tierra del Fuego. Ahora, Rubén tiene 41 años, vive en Cipolletti (Río Negro), es conocido con el apodo de "Patagonia" y acaba de registrar un disco de ritmos patagónicos producido por Ricardo Iorio, uno de los cultores del metal argentino. "El canto no es sólo un divertimento más, sino una herramienta para ayudar al pueblo. Es salvadora. Por eso, creo que hay que volver a esa gente simple de gran sabiduría, a esos que están en permanente contacto con la naturaleza", dice.
En este sentido, Rubén tiene las cosas en claro. "La humanidad está llegando a un techo. Poder económico por sobre todas las cosas, desastres ecológicos, tibieza moral. Hay mucha gente postergada, discriminada. Fijate que a muchos le causa gracia cuando escuchan un nombre indígena, o nativo, como quieras llamarlo", agrega.
El folclorista, que actuó junto a León Gieco y varios grupos de rock, tiene un público juvenil que lo sigue mucho. "Eso es justamente lo que me gustó del Festival del Limón. Vi en los organizadores una apertura muy grande hacia los nuevos intérpretes", declara.







