16 Octubre 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Nació prematuro, a los ocho meses, pero pesaba igual que uno de nueve. Pablo Tamagnini vivió desde muy pequeño la ilusión de cantar, moverse y ser "El rey". Y, en cierta forma, lo consiguió. A los 20 años, procedente de Río Segundo (Córdoba) se ha convertido en uno de los cantantes juveniles más exitosos del momento. Desde su consagración en "Operación triunfo", su vida como peón de albañil, su beba de un año y el llamativo carisma lo catapultaron, en un abrir y cerrar de ojos, a la cima de la popularidad.
Hace dos meses fue lanzado su primer CD, que en apenas diez días se convirtió en disco de oro al venderse nada menos que 20.000 copias, en una industria diezmada como la discográfica. "No puedo creerlo. Tengo miedo que todo esto sea un sueño. De despertar y ser otra vez un peón de albañil", dice. Pablo, que trabajaba con su padre, largó el oficio en mayo y se vino a la gran ciudad con 20 pesos en el bolsillo para jugarse por una chance en el reality-pop "Operación triunfo". "Todo me salió redondo. Sé que soy un elegido. Pero me voy a matar para que el disco no se caiga. No quiero ser una moda-exprés", agrega.
Tamagnini, niño mimado y galán perseguido en su pueblo, también se convirtió en un modelo disputado por las fábricas de ropa para adolescentes. Acaba de realizar una campaña fotográfica para Hang Ten y próximamente será la cara de Ufo en la Argentina.
Sin embargo, el trata de mantener los pies en la tierra. "No voy a dejar que me dejen volar alto, porque si las cosas no andan, la caída es dolorosa. Mi salud mental correría peligro. Yo tengo eso en claro y estoy tratando de hacer buenos cimientos", reflexiona como buen ex albañil.
Pablo recuerda que todas las decisiones fueron propias. Que tuvo a su madre -enfermera- de su lado, pero al padre en contra. "No es que no me apoyó, pero si fuera por él, hubiera preferido que siguiera a su lado. Y lo entiendo a mi viejo, a quien admiro. Siempre se deslomó por la familia", agrega. (Especial)
Hace dos meses fue lanzado su primer CD, que en apenas diez días se convirtió en disco de oro al venderse nada menos que 20.000 copias, en una industria diezmada como la discográfica. "No puedo creerlo. Tengo miedo que todo esto sea un sueño. De despertar y ser otra vez un peón de albañil", dice. Pablo, que trabajaba con su padre, largó el oficio en mayo y se vino a la gran ciudad con 20 pesos en el bolsillo para jugarse por una chance en el reality-pop "Operación triunfo". "Todo me salió redondo. Sé que soy un elegido. Pero me voy a matar para que el disco no se caiga. No quiero ser una moda-exprés", agrega.
Tamagnini, niño mimado y galán perseguido en su pueblo, también se convirtió en un modelo disputado por las fábricas de ropa para adolescentes. Acaba de realizar una campaña fotográfica para Hang Ten y próximamente será la cara de Ufo en la Argentina.
Sin embargo, el trata de mantener los pies en la tierra. "No voy a dejar que me dejen volar alto, porque si las cosas no andan, la caída es dolorosa. Mi salud mental correría peligro. Yo tengo eso en claro y estoy tratando de hacer buenos cimientos", reflexiona como buen ex albañil.
Pablo recuerda que todas las decisiones fueron propias. Que tuvo a su madre -enfermera- de su lado, pero al padre en contra. "No es que no me apoyó, pero si fuera por él, hubiera preferido que siguiera a su lado. Y lo entiendo a mi viejo, a quien admiro. Siempre se deslomó por la familia", agrega. (Especial)







