Se tardó menos tiempo ayer en definir la tapa del diario que en decidir si el plasma de la mesa de editores debía funcionar con subtítulos o no. Quizás porque en los asuntos importantes las digresiones son un lujo necesariamente escaso. Y así se armó la portada: nadie dudó que la foto central debía ser San Martín, que definía anoche su lucha por el ascenso. Y los títulos principales, la detención de un comisario por un robo y cada vez más policías vinculados al delito, y la provocación del gobernador a los opositores, a quienes enrostró que sólo buscan un cargo para cobrar un sueldo. La discusión sobre el subtitulado del plasma (ese sistema para hipoacúsicos que poseen algunos televisores) insumió más tiempo a los periodistas, divididos entre quienes preferían subtítulos para "saber qué dicen sin hacer ruido" y quienes optaban por una pantalla más limpia. Tras una democrática votación, se eliminaron las letritas.
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