04 Octubre 2003 Seguir en 
Aun con el rostro cansado y con el estómago vacío, Maximiliano Guerra conserva un aire tranquilo y misterioso. Recién llegado de Salta, el artista presentó anoche, en el teatro San Martín, su espectáculo "Clásico & moderno", a beneficio de las escuelas rurales de Tucumán. Luciendo un jean y una remera, el bailarín accedió en la siesta de ayer a conversar con LA GACETA antes de almorzar, tomar un baño y descansar para encarar la función de la noche. Casi de inmediato, comenzó a fumar. "Si vamos a distendernos, voy a encender un cigarrillo", agrega mientras busca una silla para comenzar la charla.
"Este espectáculo forma parte de una gira que estamos realizando por todo el país. Pretendemos entregar arte para conseguir algunos beneficios para sectores postergados", señaló el artista. En este sentido, Guerra comentó que las funciones a beneficio son una premisa que trata de cumplir todos los años. "Siempre hago una determinada cantidad de espectáculos a beneficio, tanto en el interior como en Buenos Aires. Me siento muy cómodo haciéndolo. Es una forma positiva de emanar cultura en un país donde no hay una política cultural determinada y, por lo tanto, esa tarea la tenemos que cumplir los artistas", manifestó el destacado bailarín.
Pobreza y dolor
Precisamente, esta situación de postergación cultural y económica le provoca a Guerra mucho dolor. "Me duele ver la incapacidad que tenemos los argentinos de revertir esta situación. Estamos en un país donde crece cualquier semilla que encuentre un espacio de tierra. Y, por eso mismo, no debería haber chicos hambrientos", dijo. También reconoció que le duele mucho la falta de memoria de los argentinos. "Nos olvidamos muy rápido de las cosas malas que nos pasan. En cuanto nos dan un sándwich y un poco de azúcar, nos quedamos contentos. Y no debería ser así", argumentó.
Arte salvador
El arte no da de comer, pero según Guerra, sirve para salvar el espíritu. "A través de la cultura se puede hacer mucho en forma solidaria. Porque, en esta Argentina, si no ponemos el hombro todos por igual, no vamos a salir adelante", agregó. A pesar de todo, se reconoce un hombre esperanzado en el futuro del país. "Si yo no creyera en el país no traería hijos al mundo", dijo Guerra, quien recientemente fue papá nuevamente.
"Este espectáculo forma parte de una gira que estamos realizando por todo el país. Pretendemos entregar arte para conseguir algunos beneficios para sectores postergados", señaló el artista. En este sentido, Guerra comentó que las funciones a beneficio son una premisa que trata de cumplir todos los años. "Siempre hago una determinada cantidad de espectáculos a beneficio, tanto en el interior como en Buenos Aires. Me siento muy cómodo haciéndolo. Es una forma positiva de emanar cultura en un país donde no hay una política cultural determinada y, por lo tanto, esa tarea la tenemos que cumplir los artistas", manifestó el destacado bailarín.
Pobreza y dolor
Precisamente, esta situación de postergación cultural y económica le provoca a Guerra mucho dolor. "Me duele ver la incapacidad que tenemos los argentinos de revertir esta situación. Estamos en un país donde crece cualquier semilla que encuentre un espacio de tierra. Y, por eso mismo, no debería haber chicos hambrientos", dijo. También reconoció que le duele mucho la falta de memoria de los argentinos. "Nos olvidamos muy rápido de las cosas malas que nos pasan. En cuanto nos dan un sándwich y un poco de azúcar, nos quedamos contentos. Y no debería ser así", argumentó.
Arte salvador
El arte no da de comer, pero según Guerra, sirve para salvar el espíritu. "A través de la cultura se puede hacer mucho en forma solidaria. Porque, en esta Argentina, si no ponemos el hombro todos por igual, no vamos a salir adelante", agregó. A pesar de todo, se reconoce un hombre esperanzado en el futuro del país. "Si yo no creyera en el país no traería hijos al mundo", dijo Guerra, quien recientemente fue papá nuevamente.







