03 Octubre 2003 Seguir en 
WASHINGTON.- David Kay, el asesor de la CIA que dirige la búsqueda de armas químicas y biológicas en Irak, informó ayer al Congreso, en una sesión a puertas cerradas, que no encontró ningún depósito de armas prohibidas y que la tarea continuará. Aunque ya se sabía -por una filtración a la prensa-, parte del contenido de este informe provisorio, legisladores republicanos y demócratas no ocultaron su impaciencia por los resultados de cuatro meses de intensa búsqueda. Unos 1.400 expertos de varios países conforman el equipo dirigido por Kay, quien dijo ayer que considera aumentar la cantidad de inspectores.
El equipo tampoco ha encontrado evidencias que confirmen informes que datan de antes de la guerra, según los cuales los militares iraquíes estaban preparados para atacar con armas químicas a las fuerzas invasoras encabezadas por Estados Unidos. El presidente de este país, George W. Bush, declaró la guerra a Irak en marzo y derrocó a Saddam Hussein en abril, basándose en que Bagdad poseía armas nucleares y químicas y representaba una amenaza para el país y el mundo entero. Washington pidió paciencia a los críticos. "Irak es un país grande y tales armas son fáciles de ocultar", dijo un vocero.
Piezas en un jardín
"A pesar de la evidencia de la continua ambición de Hussein de adquirir armas nucleares, hasta la fecha no hemos descubierto que Irak haya emprendido pasos significativos después de 1998 para desarrollar armas nucleares o producir material fisible", dijo Kay. "No obstante, Irak sí emprendió pasos para preservar instalaciones tecnológicas del programa de armas nucleares anterior a 1991", agregó. Kay admitió que lo único que encontraron hasta ahora fueron unas piezas de un centrifugador enterradas en un jardín de Bagdad desde antes de 1991. Los dos líderes del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes no ocultaron su disgusto por el informe y también recordaron que tampoco hay pruebas del presunto vínculo de Saddam con la red terrorista Al Qaeda, como afirmó Bush. Las críticas tienen una trascendencia especial, ya que el presidente del Comité, el republicano Porter Goss, es un ex agente de la CIA.
No está claro cuánto tiempo necesitará Kay para elaborar un informe final. Por lo pronto, la Casa Blanca pidió más de U$S 600 millones al Congreso para continuar la búsqueda, cifra que se añade a los U$S 300 millones gastados en esta tarea. Este programa se incluye en la sección secreta de los U$S 87.000 millones adicionales que Bush quiere gastar en Irak y Afganistán. (Reuter/Télam/Especial)
El equipo tampoco ha encontrado evidencias que confirmen informes que datan de antes de la guerra, según los cuales los militares iraquíes estaban preparados para atacar con armas químicas a las fuerzas invasoras encabezadas por Estados Unidos. El presidente de este país, George W. Bush, declaró la guerra a Irak en marzo y derrocó a Saddam Hussein en abril, basándose en que Bagdad poseía armas nucleares y químicas y representaba una amenaza para el país y el mundo entero. Washington pidió paciencia a los críticos. "Irak es un país grande y tales armas son fáciles de ocultar", dijo un vocero.
Piezas en un jardín
"A pesar de la evidencia de la continua ambición de Hussein de adquirir armas nucleares, hasta la fecha no hemos descubierto que Irak haya emprendido pasos significativos después de 1998 para desarrollar armas nucleares o producir material fisible", dijo Kay. "No obstante, Irak sí emprendió pasos para preservar instalaciones tecnológicas del programa de armas nucleares anterior a 1991", agregó. Kay admitió que lo único que encontraron hasta ahora fueron unas piezas de un centrifugador enterradas en un jardín de Bagdad desde antes de 1991. Los dos líderes del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes no ocultaron su disgusto por el informe y también recordaron que tampoco hay pruebas del presunto vínculo de Saddam con la red terrorista Al Qaeda, como afirmó Bush. Las críticas tienen una trascendencia especial, ya que el presidente del Comité, el republicano Porter Goss, es un ex agente de la CIA.
No está claro cuánto tiempo necesitará Kay para elaborar un informe final. Por lo pronto, la Casa Blanca pidió más de U$S 600 millones al Congreso para continuar la búsqueda, cifra que se añade a los U$S 300 millones gastados en esta tarea. Este programa se incluye en la sección secreta de los U$S 87.000 millones adicionales que Bush quiere gastar en Irak y Afganistán. (Reuter/Télam/Especial)







