Planteos y chicanas dilataron el reinicio de la megacausa

Una de las víctimas reconoció y señaló al "tuerto" Albornoz en el TOF como uno de los responsables de las torturas

15 Febrero 2013
La primera jornada de la semana de la megacausa "Arsenales II- Jefatura II", se caracterizó por dos elementos: la discusión, primero; y los crudos testimonios, después.

Apenas iniciada la audiencia, alrededor de las 10, el Tribunal Oral Federal (TOF) informó que el imputado Luis Orlando Varela había sido trasladado al hospital penal de Ezeiza, en Buenos Aires. El imputado estuvo internado en Tucumán por problemas de salud. Fabiana Rousseax debía ser la primera en declarar. Sin embargo, la testigo y directora del Centro Ulloa, dependiente de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, no pudo brindar su testimonio por las demoras que evidenció el juicio durante la mañana, a partir de los incidentes planteados por letrados defensores ante el TOF.

Precisamente, el abogado defensor Mariano Galleta indicó que, por su cuenta, había tomado conocimiento de que el imputado Omar Marcelo Godoy se encontraba en una habitación del penal de Ezeiza, en delicado estado de salud. Las palabras del defensor subieron de tono, hasta denunciar que su cliente se encontraba postrado en una cama. Indicó que padece una enfermedad crónica, que sufre de dolencias, que "no puede movilizarse ni hacer sus necesidades y de que sufre de escaras en la piel".

El letrado argumentó que en Ezeiza no tienen los insumos para tratar a su defendido. Entonces, solicitó la suspensión de las audiencias hasta que se tenga información oficial sobre su estado de salud. "Deviene nulo el debate si Godoy no está presente", reclamó.

El fiscal Leopoldo Peralta Palma lo cruzó, y criticó que se hayan desperdiciado 25 minutos "con el objetivo de dilatar el proceso". Afirmó que es imposible hablar del estado de salud de un imputado en tanto no haya un parte médico actualizado. La querellante Laura Figueroa, en ese momento, cuestionó la tarea desempeñada por el Tribunal. "¿Cómo puede ser que se constate la presencia de los imputados y que luego un defensor indique que uno de los acusados no está presenciando la videoconferencia? Se trata de una desprolijidad", inquirió. "Quisiera que el juicio tenga la misma rigurosidad que los Juicios de Nüremberg (proceso que juzgó a los jerarcas del nazismo). Si no hay claridad, este juicio no puede continuar", indicó con rispidez. Y agregó que el proceso únicamente debía continuar "por la búsqueda de la verdad".

Figueroa se mostró indignada, debido a que la semana pasada el imputado Godoy tampoco estuvo presenciando la videoconferencia del juicio, y se mantuvo en su habitación, por deseo propio. "¿Cómo puede ser que hoy esté en terrible estado de salud? Es mala fe procesal, es gravísimo", continuó la querellante por Fadetuc. "La vehemencia puede molestar, pero estoy indignada, tiene que haber rigurosidad", finalizó, excusándose con el Tribunal. La abogada querellante Julia Vitar respaldó a Figueroa.

Tras el receso


Por la tarde, luego del cuarto intermedio, se destacó la declaración de Juan Carlos Ríos Santucho, que recordó sus tormentos en diversos Centros Clandestinos de Detención (CCD), entre ellos la ex Brigada y Jefatura de Policía. Explicó que es sobrino de Mario Roberto Santucho (fundador de la guerrilla marxista ERP), pero que nunca militó. Lo detuvieron por portación de apellido, según dijo.

"Me vine desde Jujuy para Tucumán el 15 de abril de 1976. El 16 me bajé del tren, me pidieron el documento y, por portación de apellido, me detuvieron", relató. Fue liberado el 24 de enero de 1977. Durante el tiempo que estuvo detenido, aseguró, le hicieron "millones de cosas". "Me llevaron dos o tres veces al Cementerio del Norte, y jugaron a la ruleta ruta con nosotros. Había cadáveres en el suelo cuando llegábamos", expresó compungido.

Reconoció entre el público al ex policía Roberto "Tuerto" Albornoz. Lo señaló como uno de los represores responsables de las torturas. Contó que varias veces lo interrogaron por sucesos en Monte Chingolo y por el ERP. El militar Arturo Alais (separado de la causa por su salud) fue uno de los que lo interrogó, según afirmó. En el '77, luego de ser liberado, Ríos Santucho inició un exilio por Bolivia y Brasil, entre otros países. "Que se haga justicia", finalizó, entre los aplausos de los familiares de las víctimas que escucharon su relato.

También brindaron su testimonio Felipe López, Lelia Gómez de Campos, Licia Eugenia Campos, Oscar Zenón Campos, Ramón Antonio Coman y Ricardo Aroldo Coman. El juicio continuará hoy, desde las 9.30, en el TOF.

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