02 Octubre 2003 Seguir en 
LA PAZ.- La Central Obrera Boliviana (COB) cumplió ayer su tercer día del paro por tiempo indefinido con el anuncio de una profundización de la medida de fuerza, con más cortes de rutas y caminos. Las protestas se extendían a otras importantes ciudades. La Paz, sede del gobierno de Bolivia, volvió a quedar paralizada ayer por efecto de las marchas multitudinarias. La COB y los campesinos, con apoyo de otros sectores laborales bolivianos, presionan la salida del presidente del país, Gonzalo Sánchez de Lozada, y el abandono de un proyecto de exportación de gas por un puerto de Chile. El mandatario afirmó que no renunciará ni a un día de su mandato de cinco años y aclaró que no existe ningún plan concreto para exportar gas, el principal recurso natural boliviano.
El paro general, decretado el lunes por la dividida central obrera, obtuvo ayer la adhesión del combativo sindicato minero, que movilizó a centenares de trabajadores en los departamentos andinos de Oruro y Potosí. El desabastecimiento de productos básicos en la primera ciudad del país se agravó ayer con la suspensión indefinida de la actividad en los mataderos, ya que el gremio de los matarifes se plegó a la huelga. Sólo los mataderos de La Paz y El Alto suministran alrededor del 50% del producto a las plazas populares.
Escasean los alimentos
Mientras, campesinos del altiplano andino cumplieron el decimoctavo día de intermitentes bloqueos de caminos que buscan aislar a La Paz e impedir progresivamente el ingreso de alimentos, esencialmente agrícolas, a sus mercados de abasto popular. Los campesinos rechazan el proyecto de exportar gas crudo y también reclaman solución a una serie de problemas inherentes a la empobrecida comunidad campesina boliviana. Tras infructuosos acercamientos al diputado y líder indígena Felipe Quispe, líder de las protestas campesinas, el gobierno decidió buscar otro interlocutor para dialogar sobre los planteos de este sector. Fuerzas militares y policiales reprimieron ayer un bloqueo a unos 70 kilómetros de La Paz, en un operativo que dejó un herido.
El líder opositor Evo Morales, en tanto, viajó a Suiza para un encuentro interparlamentario, y dejó en suspenso una crucial decisión sobre la adhesión de sus belicosas bases cocaleras del Chapare, en el centro del país, al bloqueo de carreteras. La decisión será adoptada el próximo 10 por las seis federaciones de productores. (Reuter/DPA/Télam)
El paro general, decretado el lunes por la dividida central obrera, obtuvo ayer la adhesión del combativo sindicato minero, que movilizó a centenares de trabajadores en los departamentos andinos de Oruro y Potosí. El desabastecimiento de productos básicos en la primera ciudad del país se agravó ayer con la suspensión indefinida de la actividad en los mataderos, ya que el gremio de los matarifes se plegó a la huelga. Sólo los mataderos de La Paz y El Alto suministran alrededor del 50% del producto a las plazas populares.
Escasean los alimentos
Mientras, campesinos del altiplano andino cumplieron el decimoctavo día de intermitentes bloqueos de caminos que buscan aislar a La Paz e impedir progresivamente el ingreso de alimentos, esencialmente agrícolas, a sus mercados de abasto popular. Los campesinos rechazan el proyecto de exportar gas crudo y también reclaman solución a una serie de problemas inherentes a la empobrecida comunidad campesina boliviana. Tras infructuosos acercamientos al diputado y líder indígena Felipe Quispe, líder de las protestas campesinas, el gobierno decidió buscar otro interlocutor para dialogar sobre los planteos de este sector. Fuerzas militares y policiales reprimieron ayer un bloqueo a unos 70 kilómetros de La Paz, en un operativo que dejó un herido.
El líder opositor Evo Morales, en tanto, viajó a Suiza para un encuentro interparlamentario, y dejó en suspenso una crucial decisión sobre la adhesión de sus belicosas bases cocaleras del Chapare, en el centro del país, al bloqueo de carreteras. La decisión será adoptada el próximo 10 por las seis federaciones de productores. (Reuter/DPA/Télam)







