El día de los enamorados es una de esas fechas que nos dan muchos motivos para quejarnos. Empecemos con el obvio y el primero que solemos esgrimir: es un invento yanqui, que nada tiene que ver con nuestra cultura y que fue adoptado por los comerciantes para que gastemos en bombones, en flores y un sinfín de cursilerías más.
Como si esto no fuera suficiente para rechazarla, tiene "eso" que engloban las fechas conmemorativas. "Eso" que potencia nuestra sensibilidad, para bien o para mal. Si estamos solos nos sentimos más solos, y si tenemos pareja -hay que admitirlo-, posiblemente nos dejamos arrastrar a un juego de expectativas en el que la realidad suele ser cruel.
Sí. Soy de las que se quejan por estas fechas conmemorativas. Pero a veces- sólo a veces- me parecen la excusa perfecta para salir de la rutina y simplemente disfrutar el día.
Por eso, hablando de excusas, el 14 de febrero sirve para hablar del amor. Que el título aparezca entre signos de interrogación es simplemente para invitarlos a buscar una respuesta: ¡sí! ¡Viva el amor!
Desde este punto no necesitamos excusas porque el amor es la razón. La razón para ser felices y para ser mejores. Es verdad, nos ponemos idealistas, y ya no se habla de una pareja, sino del amor a quien sea, ese cariño que excede las palabras, que nos invita a arriesgarnos y que nos hace sentir completos.
Mañana tenemos la oportunidad de sacar a relucir nuestro amor y sembrarlo, aunque a veces se seque, no crezca o lo devoren. Es mejor esperar los frutos. Quizás entonces dejemos de necesitar al angelito regordete y nudista que a flechazos pretende imponernos un ramo de flores.
Como si esto no fuera suficiente para rechazarla, tiene "eso" que engloban las fechas conmemorativas. "Eso" que potencia nuestra sensibilidad, para bien o para mal. Si estamos solos nos sentimos más solos, y si tenemos pareja -hay que admitirlo-, posiblemente nos dejamos arrastrar a un juego de expectativas en el que la realidad suele ser cruel.
Sí. Soy de las que se quejan por estas fechas conmemorativas. Pero a veces- sólo a veces- me parecen la excusa perfecta para salir de la rutina y simplemente disfrutar el día.
Por eso, hablando de excusas, el 14 de febrero sirve para hablar del amor. Que el título aparezca entre signos de interrogación es simplemente para invitarlos a buscar una respuesta: ¡sí! ¡Viva el amor!
Desde este punto no necesitamos excusas porque el amor es la razón. La razón para ser felices y para ser mejores. Es verdad, nos ponemos idealistas, y ya no se habla de una pareja, sino del amor a quien sea, ese cariño que excede las palabras, que nos invita a arriesgarnos y que nos hace sentir completos.
Mañana tenemos la oportunidad de sacar a relucir nuestro amor y sembrarlo, aunque a veces se seque, no crezca o lo devoren. Es mejor esperar los frutos. Quizás entonces dejemos de necesitar al angelito regordete y nudista que a flechazos pretende imponernos un ramo de flores.
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