FOTO DE DIEGO ARÁOZ / PARA LA GACETA
13 Febrero 2013 Seguir en 

Me encanta hablar del Club de Veraneantes de Tafí del Valle, justo ahora que estamos por cumplir los 50 años de su fundación. Un amigo dice que hacer cosas es una suma de voluntades. Eso pasó con la creación del club: hubo gran voluntad, acción, entusiasmo... imagínense que hace 50 años teníamos pocos recursos, pero si había ganas...
Mi padre, Alfredo Terán, fue uno de los fundadores y parte de "El Triunvirato". Se trataba de la primera comisión directiva, que también integraban Jorge Padilla y Ángel Miguel "Bebe" Esteves. En un principio, cuando no existían las instalaciones que tenemos hoy, no había un lugar fijo para juntarnos. A veces íbamos a lo de "Goyo" o a alguna casa de veraneantes. Luego, mi padre y "Bebe" alquilaron un local al lado de La Rosada. La primera propiedad de ese club era un tocadiscos a batería. Como la luz se daba hasta la medianoche, pedíamos a los que estaban en Tafí que nos prestaran unas baterías. Si no, teníamos que convencer a Ramón, el encargado de manejar la usina, para que nos extendiera un poco más el suministro eléctrico y así alargar el baile. Otra de las primeras pertenencias era una caja con cubiertos, unos 200 vasos y platos. Cuando se acababa la temporada, se guardaban en alguna casa hasta las próximas vacaciones.
Un día mi papá, muy amigo de Guillermo Chenaut, le pidió que nos donara algo de terreno para formar el club. Eduardo Frías Silva quería que se erigiera en la loma de la cruz; era lindo el paisaje pero no era práctico, porque en ese entonces no existía ni un badén sobre el río. Entonces, Guillermo donó este lugar y se concretó la idea.
El día inaugural se hizo un almuerzo para recaudar fondos y se enterró una botella, sobre lo que hoy es la primera cancha de tenis. Lo primero que hicimos fue construir el lugar donde iban a bailar los más jóvenes. Era un galpón de piso de tierra, que se regaba antes de que llegaran los invitados para que el polvo no se levantara al bailar.
Las competencias deportivas iniciales de las Olimpíadas estaban relacionadas con el caballo. Uno de los desafíos era que cuatro jinetes se pasaran la posta a toda velocidad, recorriendo las infinitas tierras de Tafí y cruzando ríos impetuosos. También se jugaba a La Sortija, cuya organización estaba a cargo de Otto Paz. La cancha de tenis de cemento -única en todo el valle- se inauguró con bombos y platillos en la primera olimpíada, hace 41 años. Es así como comienza la etapa deportiva.
Durante la presidencia de Roberto Martínez Zavalía se le dio un impulso grande a la infraestructura: hoy se puede comer en el restaurante, hay diferentes espacios para chicos y grandes, entre otros múltiples espacios.
En la creación del club participó mucha gente valiosa, y estoy orgullosa de haber sido parte de ello. Mi gran pasión ha sido el club. Lo he visto de afuera, de adentro, en la comisión directiva, como socia, y mi familia -gracias a Dios- sigue mis pasos y los de mi marido.
Hoy observo a Dolores (una de mis hijas y actual secretaria de la comisión directiva) y me veo a mí hace 20 o 30 años. Creo que las pasiones y lo que uno quiere se transmite de generación en generación. Por ello deseo que otro grupo determinante, como el que ha construido este club, lo refunde para 50 años más.
Mi padre, Alfredo Terán, fue uno de los fundadores y parte de "El Triunvirato". Se trataba de la primera comisión directiva, que también integraban Jorge Padilla y Ángel Miguel "Bebe" Esteves. En un principio, cuando no existían las instalaciones que tenemos hoy, no había un lugar fijo para juntarnos. A veces íbamos a lo de "Goyo" o a alguna casa de veraneantes. Luego, mi padre y "Bebe" alquilaron un local al lado de La Rosada. La primera propiedad de ese club era un tocadiscos a batería. Como la luz se daba hasta la medianoche, pedíamos a los que estaban en Tafí que nos prestaran unas baterías. Si no, teníamos que convencer a Ramón, el encargado de manejar la usina, para que nos extendiera un poco más el suministro eléctrico y así alargar el baile. Otra de las primeras pertenencias era una caja con cubiertos, unos 200 vasos y platos. Cuando se acababa la temporada, se guardaban en alguna casa hasta las próximas vacaciones.
Un día mi papá, muy amigo de Guillermo Chenaut, le pidió que nos donara algo de terreno para formar el club. Eduardo Frías Silva quería que se erigiera en la loma de la cruz; era lindo el paisaje pero no era práctico, porque en ese entonces no existía ni un badén sobre el río. Entonces, Guillermo donó este lugar y se concretó la idea.
El día inaugural se hizo un almuerzo para recaudar fondos y se enterró una botella, sobre lo que hoy es la primera cancha de tenis. Lo primero que hicimos fue construir el lugar donde iban a bailar los más jóvenes. Era un galpón de piso de tierra, que se regaba antes de que llegaran los invitados para que el polvo no se levantara al bailar.
Las competencias deportivas iniciales de las Olimpíadas estaban relacionadas con el caballo. Uno de los desafíos era que cuatro jinetes se pasaran la posta a toda velocidad, recorriendo las infinitas tierras de Tafí y cruzando ríos impetuosos. También se jugaba a La Sortija, cuya organización estaba a cargo de Otto Paz. La cancha de tenis de cemento -única en todo el valle- se inauguró con bombos y platillos en la primera olimpíada, hace 41 años. Es así como comienza la etapa deportiva.
Durante la presidencia de Roberto Martínez Zavalía se le dio un impulso grande a la infraestructura: hoy se puede comer en el restaurante, hay diferentes espacios para chicos y grandes, entre otros múltiples espacios.
En la creación del club participó mucha gente valiosa, y estoy orgullosa de haber sido parte de ello. Mi gran pasión ha sido el club. Lo he visto de afuera, de adentro, en la comisión directiva, como socia, y mi familia -gracias a Dios- sigue mis pasos y los de mi marido.
Hoy observo a Dolores (una de mis hijas y actual secretaria de la comisión directiva) y me veo a mí hace 20 o 30 años. Creo que las pasiones y lo que uno quiere se transmite de generación en generación. Por ello deseo que otro grupo determinante, como el que ha construido este club, lo refunde para 50 años más.
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