Tenis de mesa: una sana adicción

Los tenimesistas tucumanos sostienen que deberían sumarse más jóvenes.

PUERTAS ABIERTAS. Personas de todas las edades concurren diariamente al salón del Complejo Avellaneda para divertirse peloteando en las mesas. PUERTAS ABIERTAS. Personas de todas las edades concurren diariamente al salón del Complejo Avellaneda para divertirse peloteando en las mesas.
Federico Espósito
Por Federico Espósito 27 Enero 2013
El tenis de mesa es una buena opción para sentirse importante: con solo comprarse una paleta ya se estará casi a nivel de seleccionado provincial. No precisamente porque los tucumanos nazcan con habilidad natural para esta disciplina, sino porque no hay demasiada gente que la practique. Y si la mirada se circunscribe a los jóvenes, la tendencia es aún más marcada: entre los menores de 21 años, hay más categorías que jugadores competitivos.

"Hay dos problemas. El primero es que no somos muchos los que practicamos este deporte. Y el segundo es que la mayoría de los que lo hacemos somos veteranos", reveló Luis Ousset, experimentado jugador de la categoría maxi 60 y ganador de varios títulos a nivel regional y nacional.

"Hay muy pocos jóvenes, y eso es algo que debe cambiar, porque está comprometido el futuro del tenis de mesa en la provincia", advirtió por su parte César Guzmán, jugador y entrenador de nivel 1.

De acuerdo a los datos proporcionados por ambos, de los aproximadamente 40 jugadores que concurren asiduamente a la sede de Suipacha 30, en eñ Complejo Avellaneda. Casi tres cuartas partes son de las categorías mayores (más de 35 años). Y de esa fracción, la gran mayoría ya cumplió los 50. Faltan caras nuevas para renovar el plantel.

Un deporte para todos
El tenis de mesa es una buena opción para invertir el tiempo libre: no necesita mucho equipamiento, se puede jugar bajo techo y, a diferencia de muchos otros deportes, acepta jugadores de todas las edades. De ello puede dar fe Mirta Cuéllar, que con 64 años se mueve como pez en el agua.

"Yo antes jugaba al hockey, pero ahora ya no puedo. En cambio el tenis de mesa no exige grandes desplazamientos y es divertidísimo. Deberían sumarse más mujeres. Que seamos abuelas no significa que lo único que podemos hacer es cuidar nietos", invitó.

Que lo diga Carlota Helguera, que está lejos de aparentar los 70 años que dice tener. "Cuando uno viene acá, se olvida de todos los problemas que tiene. No tenés tiempo de pensar otra cosa que no sea adónde va la pelotita. Es una hermosa alternativa", recomendó.

"Es una adicción", definió Guzmán, retomando la palabra. "Termina un partido y querés seguir jugando. Ni hablar cuando se arma un 'clásico' con algún rival. ¡Hay gente que viene después de trabajar y se queda jugando hasta la 1 de la mañana!

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