No hay rastros. Buscan infructuosamente la copa centenaria. Creen reconocer pedazos del tarco a la vera de un camino que se está abriendo en medio del parque Avellaneda. El camello Almanzor trastabilla en la huella. El anciano san Antonio de la plaza Gramajo Gutiérrez los cobija ahora, frente a la necrópolis. Los conmueve la mutilación de dedos de ese hombre que medita una parábola, esculpido por Villarrubia Norri. Desensillan. Liberan en los vasos los duendes de un bienbec yocavileño. Un susurro de grillos les atiza el deseo. Ella posa su cabeza en el pecho de Shahriyar.
"No te vayas a tus sueños sin mis manos, sin mi abrazo, que es un beso de vida y tiempo", le cuchichea él, antes de ingresar a las mil y ochenta y cinco noches.
El silbido de un barrendero los despierta. "Hola, morador, ¿por qué han herido este hermoso parque?", inquiere Scheherezade. "Dicen que para beneficiar a los automovilistas... voltearon 11 árboles, algunos de grandes dimensiones. No le consultaron a nadie. Dijeron que mejorará la conexión hacia los predios del ex Mercado de Abasto, donde curiosamente está un hotel internacional... - ¿Un parque tan hermoso puede ser mutilado porque un representante del pueblo lo decida? - (interviene un hombre que se dirige a la Maternidad) El parque está protegido por la ley N° 7535 de patrimonio cultural. La ordenanza municipal Nº 2.689/98 dice que en cualquier proyecto público debe presentarse un estudio de impacto ambiental. - Se violaron entonces dos leyes... - No les importa, tienen el poder... ¿intereses?"
La mañana se hace aún de rogar. Deciden recorrer el villorrio. La belleza de tres edificios, próximos a la torre inteligente, les llama la atención. Una pareja desayuna en la vereda de un bar. "- Decidme, buena mujer, ¿por qué estas antiguas casas son tan parecidas?, pregunta la doncella. - Tienen más de un siglo y fueron concebidas como una unidad arquitectónica. Esta, donde funciona en el casino, fue el hotel Savoy, el más importante que tuvo la ciudad durante muchos años. Allí se hospedaron Caruso y Saint-Säens... Ahora lo quieren reformar; van a construir atrás cocheras subterráneas y un centro de convenciones porque una empresa privada tiene la concesión del juego. - Seguro que los representantes del pueblo se opusieron con firmeza... - (interrumpe el hombre) No, precisamente. Entre gallitos y medianoche, aprobaron en menos 24 horas el pedido de la empresa, sin debate ni estudio previo. Uno de los acólitos de Al Rachid dijo que el Código de Planeamiento no era la Biblia, que no era sagrado ni intocable, y crearon otra excepción para cumplir con la empresa. - (Shahriyar, contrariado) ¿Son los mismos que se aumentaron los gastos sociales en un 36%? ¿Los del bloque El Jardín Crece? - Bueno, son los primos, pero la tela es la misma... - (una jubilada que espera un ómnibus) Lo único que crece es el patrimonio de muchos de ellos, mientras nosotros cobramos la mínima de $1.920 porque Al Rachid se niega a pagarnos el 82% móvil. Les acaba de pedir a sus acólitos compromiso y militancia, ¿con el pueblo o con él? Les ha dicho que no se duerman en los laureles... (se sonríe amargamente) ¿los laureles de quién, del Dante Alighieri? Seguro que duermen con la mano levantada... al patroncito no se lo contradice".
Las hojas del san Antonio parpadean con el canto de los zorzales. "Curioso este pueblo que hace leyes para violarlas, empezando por sus representantes", dice Scheherezade. "Alá no lo permita, pero por conveniencia, son capaces de modificar el Corán. Cuando el brillo del metal es demasiado intenso, no hay intereses del pueblo que valgan", reflexiona Shahriyar.
"No te vayas a tus sueños sin mis manos, sin mi abrazo, que es un beso de vida y tiempo", le cuchichea él, antes de ingresar a las mil y ochenta y cinco noches.
El silbido de un barrendero los despierta. "Hola, morador, ¿por qué han herido este hermoso parque?", inquiere Scheherezade. "Dicen que para beneficiar a los automovilistas... voltearon 11 árboles, algunos de grandes dimensiones. No le consultaron a nadie. Dijeron que mejorará la conexión hacia los predios del ex Mercado de Abasto, donde curiosamente está un hotel internacional... - ¿Un parque tan hermoso puede ser mutilado porque un representante del pueblo lo decida? - (interviene un hombre que se dirige a la Maternidad) El parque está protegido por la ley N° 7535 de patrimonio cultural. La ordenanza municipal Nº 2.689/98 dice que en cualquier proyecto público debe presentarse un estudio de impacto ambiental. - Se violaron entonces dos leyes... - No les importa, tienen el poder... ¿intereses?"
La mañana se hace aún de rogar. Deciden recorrer el villorrio. La belleza de tres edificios, próximos a la torre inteligente, les llama la atención. Una pareja desayuna en la vereda de un bar. "- Decidme, buena mujer, ¿por qué estas antiguas casas son tan parecidas?, pregunta la doncella. - Tienen más de un siglo y fueron concebidas como una unidad arquitectónica. Esta, donde funciona en el casino, fue el hotel Savoy, el más importante que tuvo la ciudad durante muchos años. Allí se hospedaron Caruso y Saint-Säens... Ahora lo quieren reformar; van a construir atrás cocheras subterráneas y un centro de convenciones porque una empresa privada tiene la concesión del juego. - Seguro que los representantes del pueblo se opusieron con firmeza... - (interrumpe el hombre) No, precisamente. Entre gallitos y medianoche, aprobaron en menos 24 horas el pedido de la empresa, sin debate ni estudio previo. Uno de los acólitos de Al Rachid dijo que el Código de Planeamiento no era la Biblia, que no era sagrado ni intocable, y crearon otra excepción para cumplir con la empresa. - (Shahriyar, contrariado) ¿Son los mismos que se aumentaron los gastos sociales en un 36%? ¿Los del bloque El Jardín Crece? - Bueno, son los primos, pero la tela es la misma... - (una jubilada que espera un ómnibus) Lo único que crece es el patrimonio de muchos de ellos, mientras nosotros cobramos la mínima de $1.920 porque Al Rachid se niega a pagarnos el 82% móvil. Les acaba de pedir a sus acólitos compromiso y militancia, ¿con el pueblo o con él? Les ha dicho que no se duerman en los laureles... (se sonríe amargamente) ¿los laureles de quién, del Dante Alighieri? Seguro que duermen con la mano levantada... al patroncito no se lo contradice".
Las hojas del san Antonio parpadean con el canto de los zorzales. "Curioso este pueblo que hace leyes para violarlas, empezando por sus representantes", dice Scheherezade. "Alá no lo permita, pero por conveniencia, son capaces de modificar el Corán. Cuando el brillo del metal es demasiado intenso, no hay intereses del pueblo que valgan", reflexiona Shahriyar.
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