"Mami, callate, vas a cesárea"

Natalia Viola
Por Natalia Viola 22 Enero 2013
Las que pasamos por un parto sabemos que duele -y mucho-, que sentís miedo, que te sentís vulnerable, débil, que todo lo que te diga tu médico es incuestionable porque tiene en sus manos la vida tuya y la de tu bebé.

Durante esas 40 semanas que dura el embarazo cada mamá se imagina cómo será ese día, va a cursos para aprender a respirar, a controlar la ansiedad, a calcular las contracciones, a informarse sobre lo que viene. Llega preparada para todo, menos para el maltrato y los apuros médicos.

No es difícil escuchar a mujeres que soñaban con un parto natural y que terminaron con una cesárea de siete minutos. Algunas no saben por qué. Recitan lo que el obstetra o la partera le dijeron: "No se terminó de acomodar", "no terminaba de dilatar", "parece que tenía una vuelta de cordón", "las pulsaciones estaban disminuyendo". Conclusión: "mami, vas a cesárea". "Pero... pero yo quería natural", balbucea sobre la camilla mientras la ingresan en el quirófano.

Excusas que en muchos casos son ciertas, pero en otros esconden el poco ánimo del profesional de acompañar las horas que hagan falta. Quizás, un parto pueda llevarle un día entero. Un día que perdió de atender el consultorio o hacer la diferencia con varias cesáreas. Ahí se le acabó la vocación.

¿Vos sabías que existe una ley que protege a la mujer embarazada de cualquier atropello que pueda sufrir antes, durante y después del parto? Parece mentira, pero es necesario que exista una ley para que a una mujer en ese estado la traten como un ser humano.

La Ley 25.929 obliga a los ginecólogos, obstetras, parteras a que le informen a la mamá sobre las distintas alternativas para dar a luz. A que la traten con respeto, de forma personalizada y que tengan en cuenta sus pautas culturales. A ser considerada una persona sana y protagonista de su parto. Al parto natural, respetuoso de los tiempos biológicos y psicológicos.

La ley exige que se eviten prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificadas. A ser informada sobre la evolución de su parto y el estado de su bebé.

La ley también le da derecho a estar acompañada por una persona de su confianza durante el preparto, parto y posparto. Y para esos profesionales inhumanos prevén responsabilidades civiles y penales.

Acordate: el parto es tuyo y tenés derecho a vivirlo.

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