A LA ESPERA DEL RECOLECTOR. Una mujer que empujaba un coche pasa por detrás del contenedor de Junín, casi Santa Fe; repleto de bolsas de la cuadra, aguarda el paso de los basureros.
16 Enero 2013 Seguir en 

El recipiente oscuro que se calentaba bajo el sol del mediodía contenía todo lo que María Alicia Sierra y sus vecinos habían considerado sucio, despreciable y descartable: la basura de cada una de las familias de la cuadra. Si bien la tapa se mantenía cerrada, los latigazos del olor a podrido castigaban a los que caminaban por la vereda. Inevitablemente, ese perfume indigno también se paseaba por las habitaciones de su casa. Porque el contenedor está justo frente a la puerta. Hoy suena curioso que un vecino esté dispuesto a sacrificarse por el resto. Pero María Alicia dijo que va a aguantar el hedor a cambio de no volver a ver la cuadra regada por bolsas de residuos y siempre que el recolector pase puntual. Su actitud es casi única: en muchas otras calles, los recipientes van de esquina a esquina, porque nadie los quiere cerca.
El 24 de diciembre, la Municipalidad comenzó a instalarlos en el área central. En total, colocó 360 (uno por cuadra) de 1.000 litros de capacidad cada uno, en el sector comprendido por las avenidas Sarmiento, Mitre-Alem, Roca y Sáenz Peña-Avellaneda (no se incluyó el casco fundacional, que está entre Santiago del Estero, Salta-Jujuy, General Paz y Sáenz Peña-Avellaneda, porque ya habían sido instalados otros similares en las peatonales, en la plaza Independencia y el Paseo de la Independencia).
El objetivo del plan de contenerización es que los vecinos y los comerciantes que generen un volumen de residuos similar al de un domicilio familiar dejen los desperdicios en los recipientes y no en las veredas. De esa manera se evita que los perros rompan las bolsas y que el agua de las tormentas las arrastre y terminen obstruyendo los imbornales.
Manos anónimas
Cada contenedor posee cuatro ruedas que permiten desplazarlo. Y hay quienes aprovechan esta característica: si no lo quieren cerca, lo empujan hacia el frente de las casas de sus vecinos. María Alicia llegó el domingo por la noche a su hogar de Rondeau al 600 y se encontró con el contenedor abierto a metros de su puerta. "Cuando me fui no estaba frente a mi casa. Pero se ve que durante mi ausencia, alguna mano lo empujó hasta acá. Igual, no importa. Desde que lo instalaron he notado un cambio: antes, la gente salía a trabajar temprano y dejaba las bolsas de basura en la vereda a merced de los perros. Ahora camina hasta el contenedor. Eso es bueno; la calle está más limpia", se alegró.
En la cuadra anterior, frente al hospital de Niños, los vecinos contaron que ocurre lo mismo: el contenedor va de un lado a otro a diario. Pero allí no parece haber nadie dispuesto tenerlo frente a su puerta.
Durante una recorrida que realizó LA GACETA el lunes fue posible comprobar que no había basura en las inmediaciones de la mayor parte de los contenedores de Barrio Sur. Lo confirmó Roberto Sánchez, un empleado de la empresa 9 de Julio que barre varias calles de esa zona. "Ahora, los perros tienen menos bolsas para romper y desparramar", contó en La Madrid al 500. Donde no ocurría eso era en Bolívar al 800. Las bolsas desbordaban el recipiente y se acumulaban a su alrededor. "Esto pasa porque a las porquerías de las casas se suma la de los dos edificios de la cuadra. Lo que se ve es feo, pero no molesta tanto siempre y cuando no dejen cosas muy podridas", explicó Sara Díaz, empleada de la vivienda que tiene el contenedor enfrente.
Otra realidad
En Barrio Norte, la situación es diferente. Paul Guevara, el canillita de Junín y Santa Fe, contó que el recipiente repleto de basura va y viene a lo largo la cuadra. "Un día apareció enfrente a mí puesto y yo también lo tuve que empujar. Va de un lado a otro porque nadie lo quiere cerca. Igual, acá sigue habiendo gente que deja las bolsas en la vereda", relató.
Con él coincidió Ana Contini, quien vive en Santa Fe al 200: el recipiente de la cuadra está a menos de cinco metros de su casa. "A la gente le falta información, por eso sigue dejando la basura en la calle. De hecho, yo lo empecé a utilizar hace poco, recién cuando me di cuenta de que era para nosotros, los vecinos", recordó. En cambio, Liliana Gramajo, quien atiende un local comercial en Marcos Paz al 300, dijo que le gustaría que instalen otro más en la cuadra. "Estaría bueno que también los lleven a los barrios que están fuera de las cuatro avenidas, porque hacen mucha falta", propuso.
El 24 de diciembre, la Municipalidad comenzó a instalarlos en el área central. En total, colocó 360 (uno por cuadra) de 1.000 litros de capacidad cada uno, en el sector comprendido por las avenidas Sarmiento, Mitre-Alem, Roca y Sáenz Peña-Avellaneda (no se incluyó el casco fundacional, que está entre Santiago del Estero, Salta-Jujuy, General Paz y Sáenz Peña-Avellaneda, porque ya habían sido instalados otros similares en las peatonales, en la plaza Independencia y el Paseo de la Independencia).
El objetivo del plan de contenerización es que los vecinos y los comerciantes que generen un volumen de residuos similar al de un domicilio familiar dejen los desperdicios en los recipientes y no en las veredas. De esa manera se evita que los perros rompan las bolsas y que el agua de las tormentas las arrastre y terminen obstruyendo los imbornales.
Manos anónimas
Cada contenedor posee cuatro ruedas que permiten desplazarlo. Y hay quienes aprovechan esta característica: si no lo quieren cerca, lo empujan hacia el frente de las casas de sus vecinos. María Alicia llegó el domingo por la noche a su hogar de Rondeau al 600 y se encontró con el contenedor abierto a metros de su puerta. "Cuando me fui no estaba frente a mi casa. Pero se ve que durante mi ausencia, alguna mano lo empujó hasta acá. Igual, no importa. Desde que lo instalaron he notado un cambio: antes, la gente salía a trabajar temprano y dejaba las bolsas de basura en la vereda a merced de los perros. Ahora camina hasta el contenedor. Eso es bueno; la calle está más limpia", se alegró.
En la cuadra anterior, frente al hospital de Niños, los vecinos contaron que ocurre lo mismo: el contenedor va de un lado a otro a diario. Pero allí no parece haber nadie dispuesto tenerlo frente a su puerta.
Durante una recorrida que realizó LA GACETA el lunes fue posible comprobar que no había basura en las inmediaciones de la mayor parte de los contenedores de Barrio Sur. Lo confirmó Roberto Sánchez, un empleado de la empresa 9 de Julio que barre varias calles de esa zona. "Ahora, los perros tienen menos bolsas para romper y desparramar", contó en La Madrid al 500. Donde no ocurría eso era en Bolívar al 800. Las bolsas desbordaban el recipiente y se acumulaban a su alrededor. "Esto pasa porque a las porquerías de las casas se suma la de los dos edificios de la cuadra. Lo que se ve es feo, pero no molesta tanto siempre y cuando no dejen cosas muy podridas", explicó Sara Díaz, empleada de la vivienda que tiene el contenedor enfrente.
Otra realidad
En Barrio Norte, la situación es diferente. Paul Guevara, el canillita de Junín y Santa Fe, contó que el recipiente repleto de basura va y viene a lo largo la cuadra. "Un día apareció enfrente a mí puesto y yo también lo tuve que empujar. Va de un lado a otro porque nadie lo quiere cerca. Igual, acá sigue habiendo gente que deja las bolsas en la vereda", relató.
Con él coincidió Ana Contini, quien vive en Santa Fe al 200: el recipiente de la cuadra está a menos de cinco metros de su casa. "A la gente le falta información, por eso sigue dejando la basura en la calle. De hecho, yo lo empecé a utilizar hace poco, recién cuando me di cuenta de que era para nosotros, los vecinos", recordó. En cambio, Liliana Gramajo, quien atiende un local comercial en Marcos Paz al 300, dijo que le gustaría que instalen otro más en la cuadra. "Estaría bueno que también los lleven a los barrios que están fuera de las cuatro avenidas, porque hacen mucha falta", propuso.
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San Miguel de Tucumán
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