SEÑA OBSCENA. Después de tirar varias bolsas de basura en Campo Norte, este hombre insultó a la fotógrafa. LA GACETA / FOTOS DE ANALíA JARAMILLO
10 Enero 2013 Seguir en 

Un hombre de camisa azul caminaba sobre las bolsas hinchadas que se descomponían al sol. Cada tanto se agachaba, las movía, levantaba algún objeto indescifrable, lo observaba durante algunos segundos y lo abandonaba en el suelo. Más allá, un adolescente intentaba sosegar un caballo inquieto. Una moto se acercó despacio. El pequeño carro que llevaba enganchado en la parte de atrás estaba repleto de bolsas oscuras de residuos, como las de consorcio. Su conductor las tiró en el basural de Ecuador y Azcuénaga. Y cuando advirtió que el lente de la cámara lo apuntaba, levantó el brazo y le hizo fuck you a la fotógrafa. Ese gesto también pareció dirigido a los vecinos de esa zona que, por culpa de personas como él, están condenados a convivir con la basura.
Beatriz Patricia Montero vive a una cuadra del basural, uno de los tantos que contamina Campo Norte. Y le cuesta entender que la mugre prolifere cuando la Jefatura de Policía se encuentra justo del otro lado del predio. "¿Cómo puede ser que no manden por lo menos un agente a controlar que no tiren basura?", se preguntó. Mientras hablaba, los carreros desfilaban frente a ella.
Mecánica infame
En este sector de la ciudad no cuesta demasiado entender la mecánica de un vaciadero que crece y crece: los cestos de las veredas están repletos de bolsas. "Los recolectores pasan de manera muy irregular. Entonces, los residuos se acumulan en las veredas y la gente los termina llevando al basural", denunció Beatriz. A todo lo que tiran los vecinos se suma lo que traen los carreros desde otros barrios de la ciudad.
El peor momento del día para los habitantes de la zona es la siesta. "Acá no duerme nadie. Los días de calor se levanta un olor a podrido que te revuelve la panza. La pasamos muy mal por culpa de toda esta porquería", lamentó Beatriz.
Vence el plazo
Hoy concluye el plazo que se impuso la Municipalidad para limpiar 28 basurales clandestinos en el marco de un operativo intensivo que diagramó con la empresa 9 de Julio. Sin embargo, hay lugares por los que ya pasaron los camiones y las máquinas, pero a los que casi inmediatamente regresó la mugre.
Además de la batalla perdida que representa la cuadra del pasaje Castro Barros al 900, la basura ensució otra vez Don Bosco al 4.100. Los carreros comenzaron a arrojar residuos encima de las huellas de los vehículos que realizaron la limpieza. Este es uno de los basurales en los que, por pedido de la Municipalidad, la Policía apostará agentes para evitar que lo sigan ensuciando. Lo mismo ocurrirá en otros sectores de la ciudad.
Los que están sorprendidos son los vecinos de Lucio V. Mansilla y México, en el barrio Cooperget. Si bien aún quedan restos del inmenso basural que afeaba la zona y que los recolectores acumularon, pero no se llevaron, los carreros no volvieron a hacer de las suyas. Hasta ahora.
"Cuando abrieron la calle anunciaron que iban a hacer una plaza, pero no cumplieron. Entonces, todo ese espacio quedó como baldío lleno de yuyos y enseguida se transformó en basural. Estamos sorprendidos: desde la limpieza que hizo la Municipalidad, los carreros no aparecieron. Pero tampoco tenemos mucha esperanza. Seguro que en algunos días más vuelven a ensuciar todo. Este es un problema que, en mi opinión, ya no tiene solución", se entristeció el vecino Juan Saade mientras paseaba con su perro.
Mecánica infame
En este sector de la ciudad no cuesta demasiado entender la mecánica de un vaciadero que crece y crece: los cestos de las veredas están repletos de bolsas. "Los recolectores pasan de manera muy irregular. Entonces, los residuos se acumulan en las veredas y la gente los termina llevando al basural", denunció Beatriz. A todo lo que tiran los vecinos se suma lo que traen los carreros desde otros barrios de la ciudad.
El peor momento del día para los habitantes de la zona es la siesta. "Acá no duerme nadie. Los días de calor se levanta un olor a podrido que te revuelve la panza. La pasamos muy mal por culpa de toda esta porquería", lamentó Beatriz.
Vence el plazo
Hoy concluye el plazo que se impuso la Municipalidad para limpiar 28 basurales clandestinos en el marco de un operativo intensivo que diagramó con la empresa 9 de Julio. Sin embargo, hay lugares por los que ya pasaron los camiones y las máquinas, pero a los que casi inmediatamente regresó la mugre.
Además de la batalla perdida que representa la cuadra del pasaje Castro Barros al 900, la basura ensució otra vez Don Bosco al 4.100. Los carreros comenzaron a arrojar residuos encima de las huellas de los vehículos que realizaron la limpieza. Este es uno de los basurales en los que, por pedido de la Municipalidad, la Policía apostará agentes para evitar que lo sigan ensuciando. Lo mismo ocurrirá en otros sectores de la ciudad.
Los que están sorprendidos son los vecinos de Lucio V. Mansilla y México, en el barrio Cooperget. Si bien aún quedan restos del inmenso basural que afeaba la zona y que los recolectores acumularon, pero no se llevaron, los carreros no volvieron a hacer de las suyas. Hasta ahora.
"Cuando abrieron la calle anunciaron que iban a hacer una plaza, pero no cumplieron. Entonces, todo ese espacio quedó como baldío lleno de yuyos y enseguida se transformó en basural. Estamos sorprendidos: desde la limpieza que hizo la Municipalidad, los carreros no aparecieron. Pero tampoco tenemos mucha esperanza. Seguro que en algunos días más vuelven a ensuciar todo. Este es un problema que, en mi opinión, ya no tiene solución", se entristeció el vecino Juan Saade mientras paseaba con su perro.
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