Miradas sobre el humor

07 Enero 2013
Qv4: humor, el arma poderosa que abre el corazón

El trío tucumano QV4, en sus inicios, era un musical. El éxito del grupo llegó cuando decidieron incorporarle el humor. Y esto ocurrió precisamente en vacaciones. Desde hace varios años, QV4 arrasa en las temporadas de verano en ciudades turísticas. Este año, presentan en Carlos Paz tres veces a la semana su show titulado "¿Son o se hacen?". El espectáculo también se presentará el mes que viene en Tafí del Valle y en Amaicha del Valle. "La tendencia es que en verano la gente busque distenderse y divertirse. Por eso tienen tanto éxito las obras humorísticas", comenta Agustín Pérez Albert (foto), uno de los integrantes del grupo. Según su opinión, el público disfruta mucho del doble sentido y del humor de las cosas de la vida cotidianas. "La gente quiere reírse al sentirse identificada. No es raro que hasta los actores más serios le pongan un poco de humor a sus obras en vacaciones", puntualiza.

Gustavo Parrado, otro de los integrantes del trío consideró que en la actualidad hay una necesidad social de la risa. "El humor te abre el corazón y

el cerebro; es un arma muy poderosa", resalta. Y destaca la gracia que tienen los habitantes en el norte argentino. "Lo que más arranca carcajadas a la gente es el hecho de sentirse identificada con el chiste. Y eso es algo que el norteño sabe expresar muy bien porque no tiene problemas de reírse de sí mismo", afirma. En el mismo sentido se expresó Daniel Saldaño, también de QV4. "La gente del norte tiende a contar muchas historias, a ponerle apodos a todos. Tiene que ver con la idiosincracia del lugar", describe. Él no cree que, en general, haya cambiado la forma de reírse de los argentinos. "Nos seguimos riendo de las mismas cosas", finaliza.

Diego Viruel: el furor del chiste cotidiano

El humorista Diego Viruel, integrante de República del Tucumán, admite que en vacaciones el chiste tiene un lugar protagónico. "Creo que todo se transforma en esta época. Hasta las informaciones cambian; hay menos malas noticias", explica el cómico.

"El humor cuando uno está descansando tiene una función terapéutica. La gente necesita de los chistes, encontrarle el lado gracioso a las cosas. Es que todo está tan complicado en su vida que es como que busca un escape en la risa", considera el humorista.

En su trabajo, Diego trata de explotar lo que él cree que más le gusta al público: el humor urbano, el de la espontaneidad: "reírse de uno mismo, del vecino, del familiar, de los personajes comunes que encuentra en la calle todos los días". La explicación de esto, según Viruel, se refleja mucho en la actualidad en las redes sociales y en internet en general: "hay un furor del chiste cotidiano; se nota en los mails que se envían en cadena con chistes, en los videos que se suben a You Tube con imágenes cotidianas, simples, pero muy graciosas, como la de un perro bailando, un bebé riendo a carcajadas o cualquier desconocido haciendo un monólogo". "El tucumano es muy especial, siempre tiene un chiste a mano, alguna frase con doble sentido o que encierra sarcasmo e ironía", opina. Y pone un ejemplo para explicar el fenómeno: "nunca olvido una vez que estaba en una sanguchería y vimos un perro sentado a la par de la heladera. Enseguida, alguien le preguntó al dueño: '¿Y ese animal ahí?' Otro contestó al toque: 'es que se está descongelando'. Todo el bar estalló en risas, fue muy gracioso", relata el cómico.

Miguel Martín: del chiste inocente al humor negro 

Miguel Martín, integrante de Manyines, nota que por estos meses de vacaciones hay mucho humor negro dando vueltas. "A veces hacen gracia y uno siente culpa de reírse; particularmente yo no lo uso para mis shows. Pero es como las brujas: que 'las hay, las hay'", comenta el humorista. Siempre que alguien le pide un chiste al paso, Miguel acude a los "chistontos". "Casi siempre digo: 'te cuento el chiste más corto del mundo: había una vez truz'. Es malísimo pero da resultado y siempre saca una sonrisa al 'manyín' que me pide una muestra gratis de mi humor", cuenta.

No obstante, cree que el humor cambió en los últimos años; que el chiste inocente está desapareciendo. Y lo dice con mucha pena. Luego, recuerda con nostalgia un chiste de su abuelo. Relata la historia del viejito que le decía a la esposa en medio de la noche:

- Feliz año nuevo.

- Pero Cosme, si estamos en Abril!

- El se pone los dientes y dice: "Felisa me muero".

"El humor es diferente y depende del lugar, de las clases sociales, de las edades. Cuando hay gente mayor, el humor debe ser blanco e inteligente o a lo sumo con doble sentido bien puesto. Cuando el evento es informal, hay gente más joven y la fiesta está bien 'regada' por un toque de alcohol, la cuestión cambia y viene un poco de humor verde, algunas malas palabras dan muy buen resultado. Nosotros tratamos de hacer e imponer personajes urbanos (algunos de los cuales solo hacen gracia aquí en Tucumán). Creo que la gente adora las historias", resume Martín.

Alberto Calliera: 

la venganza contra el trabajo, los jefes y la rutina

"La risa provoca una catarsis; es decir, una descarga de emociones y tensiones, que hemos acumulado durante el año y florece en las vacaciones.

Generalmente nos reímos de todo lo que nos atemoriza y oprime, de la solemnidad y del ridículo de algunos personajes. Es una especie de venganza (inconsciente) contra el trabajo, los jefes insoportables, los horarios y la rutina", destaca el humorista Alberto Calliera.

Según el cómico, lo más difícil es aprender a reírnos de nosotros mismos. "Para reír es imprescindible tomar distancia, observar de lejos. Pero si no desarrollamos esa capacidad, no tenemos derecho a reírnos del prójimo. El humor bien entendido comienza por casa", recuerda Calliera.

Opina que en verano desaparece bastante el humor político "simplemente porque los políticos también salen de vacaciones". "Bah, dejan de descansar como locales y siguen haciéndolo en otros lugares. Los que nos dedicamos a esa clase de humor los extrañamos bastante", aclara.

"Siempre nos reímos del ser humano, de sus contradicciones ridículas, grotescas. En el fondo todos tenemos algo de payaso... solamente que a algunos se les nota más que a otros", describe. Y luego tiende una comparación entre el pasado y el presente del chiste: "en la actualidad se nota una ausencia del humor ingenioso, inteligente y crítico (Les Luthiers, Tato Bores, Niní Marshal, Fontanarrosa, Maitena, Nik, Quino) que ha sido desplazado por otro grosero, directo y agresivo. Lo que han comenzado a proliferar también son los políticos "chistosos", como Aníbal Fernández, que hablan en broma. Lo que nos obliga a los humoristas a hablar en serio", concluye.

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