Pautas arbitrarias para un balance de fin de año

Mirta Isabel Lazzaroni
Por Mirta Isabel Lazzaroni 28 Diciembre 2012
El año está llegando a su fin, y en medio de la vorágine de la preparación de los festejos hay momentos -más o menos extensos- en los que efectuamos un balance de lo hecho y pensamos en los proyectos que nos gustaría concretar. Este recuento de acciones, logros o frustraciones no es indispensable, pero parece ineludible, y hasta necesario. El almanaque tiene sus utilidades y evaluar si nuestra vida va mejorando o no nos ayuda a corregir o a reforzar la dirección que le estamos dando. Se me ocurrió, por eso, compartir algunas pautas para ese examen. Son, eso sí, absolutamente arbitrarias, aunque tal vez reconfortantes. Por ejemplo, ¿cuántos amigos sumaste a lo largo del año que finaliza? ¿Cuántas personas pueden decir que contaron con vos cuando atravesaron situaciones difíciles? ¿Y cuántas cuando vivieron sus mejores momentos? ¿Con cuántos supuestos enemigos te reconciliaste? ¿Seguiste guardando rencores o los sepultaste definitivamente? ¿Cuántas cosas aprendiste ya sea para desempeñar mejor tu trabajo, para aumentar tus conocimientos o por simple y sana diversión? ¿Qué saberes transmitiste a quienes tenés cerca? ¿Qué actividades nuevas encaraste? ¿Cómo viviste tus fracasos, si es que, realmente, los hubo? ¿Cuántas personas te ayudaron a concretar tus logros? ¿Cuáles fueron los hábitos que modificaste para cuidar tu salud o para mejorar tus relaciones? ¿Cuántos días de buen humor y sonrisas podés contabilizar? ¿Son más o menos que aquellos de tristeza o mal humor? ¿A cuántos diste compañía y cuántos te acompañaron? ¿Cuántos abrazos intercambiaste? Y podrían seguir las preguntas... en el mismo estilo... Es que ya no sé medir la vida con otra vara que no sea la del afecto y la entrega.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios