26 Diciembre 2012 Seguir en 

Es una vieja compañera de ruta. Muchas veces se ha intentado alejarla, desterrarla, pero hay una atracción, que si bien no llega a ser fatal, es tan vigorosa que ha resultado hasta ahora difícil de morigerar. Su presencia es tan notable que se ha convertido tácitamente en una de las marcas de Tucumán, pero por el lado negativo. La basura está en las calles, en las banquinas, en las plazas, en los cerros, a la orilla de los ríos y durante la zafra cae del cielo en forma de ceniza. En un intento por mejorar la calidad del medio ambiente, la Municipalidad capitalina comenzó este lunes a instalar contenedores en 360 cuadras del área central de la ciudad, menos en el casco fundacional. Cada uno tendrá una capacidad de 1.000 litros y serán similares a los que ya se hallan en algunos sectores de Barrio Sur.
Se instalará uno cada 100 metros para ser usados por vecinos y comerciantes; los consorcios de los edificios deben poseer sus propios contenedores para sacar la basura. Una de las ideas que se persigue es que paulatinamente la gente cambie el hábito de dejar las bolsas con desperdicios en la vereda. El subsecretario municipal de Planificación Urbana dijo que uno de los objetivos del plan era mejorar la limpieza de las calles de la ciudad y hacer más eficiente el servicio de recolección. En 2013 comenzará a ponerse en marcha la Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos y la contenedorización será una parte importante de ese programa. Ya en 2008, la Municipalidad había hecho una experiencia piloto en General Paz al 1.200, en Lavalle al 200 y en dos cuadras de la peatonal Congreso. Según los funcionarios, los vecinos se adaptaron a su uso.
El año pasado, el municipio había firmado un convenio con la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación para que esta financiara la instalación de contenedores de residuos en barrios densamente poblados, en escuelas, colegios, plazas y parques, y para que se desarrollaran campañas de concientización ambiental.
El sistema de contenedores se aplica desde hace tiempo, por ejemplo, en Rosario de Santa Fe. En septiembre de 2009, comenzaron a sustituirse los de plásticos por los metálicos. Se incrementó el número de contenedores a 7.000, que beneficiaron a 650.000 vecinos de la ciudad santafesina. La recolección de estos contenedores se efectúa con una flota de camiones de carga lateral, con GPS y completamente informatizados y equipados con tecnología de última generación. Según la intendencia de esa ciudad santafesina, disponen de vehículos específicos de gran porte que se ocupan del lavado "in situ" de los recipientes. El método parece efectivo porque es difícil ver basura desparramada en las calles.
Lo curioso es que este plan se ha lanzado en medio de un conflicto que sostienen desde hace casi tres semanas la empresa Transporte 9 de Julio, recolectora de residuos, con el sindicato de camioneros.
El éxito de un programa depende no sólo de que esté bien diseñado, sino de sus ejecutores (funcionarios); de los operarios que se ocupan de retirar los desechos y del equipamiento adecuado de la empresa; pero principalmente de los vecinos. Es importante educar al ciudadano. Si mantenemos la ciudad limpia, ganamos todos, porque será más grato vivir en ella y quienes la visiten se llevarán una buena impresión de los tucumanos. Sin educación, no se puede generar un hábito. Deberíamos lograr que cada uno fuese un defensor de la higiene urbana.
Se instalará uno cada 100 metros para ser usados por vecinos y comerciantes; los consorcios de los edificios deben poseer sus propios contenedores para sacar la basura. Una de las ideas que se persigue es que paulatinamente la gente cambie el hábito de dejar las bolsas con desperdicios en la vereda. El subsecretario municipal de Planificación Urbana dijo que uno de los objetivos del plan era mejorar la limpieza de las calles de la ciudad y hacer más eficiente el servicio de recolección. En 2013 comenzará a ponerse en marcha la Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos y la contenedorización será una parte importante de ese programa. Ya en 2008, la Municipalidad había hecho una experiencia piloto en General Paz al 1.200, en Lavalle al 200 y en dos cuadras de la peatonal Congreso. Según los funcionarios, los vecinos se adaptaron a su uso.
El año pasado, el municipio había firmado un convenio con la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación para que esta financiara la instalación de contenedores de residuos en barrios densamente poblados, en escuelas, colegios, plazas y parques, y para que se desarrollaran campañas de concientización ambiental.
El sistema de contenedores se aplica desde hace tiempo, por ejemplo, en Rosario de Santa Fe. En septiembre de 2009, comenzaron a sustituirse los de plásticos por los metálicos. Se incrementó el número de contenedores a 7.000, que beneficiaron a 650.000 vecinos de la ciudad santafesina. La recolección de estos contenedores se efectúa con una flota de camiones de carga lateral, con GPS y completamente informatizados y equipados con tecnología de última generación. Según la intendencia de esa ciudad santafesina, disponen de vehículos específicos de gran porte que se ocupan del lavado "in situ" de los recipientes. El método parece efectivo porque es difícil ver basura desparramada en las calles.
Lo curioso es que este plan se ha lanzado en medio de un conflicto que sostienen desde hace casi tres semanas la empresa Transporte 9 de Julio, recolectora de residuos, con el sindicato de camioneros.
El éxito de un programa depende no sólo de que esté bien diseñado, sino de sus ejecutores (funcionarios); de los operarios que se ocupan de retirar los desechos y del equipamiento adecuado de la empresa; pero principalmente de los vecinos. Es importante educar al ciudadano. Si mantenemos la ciudad limpia, ganamos todos, porque será más grato vivir en ella y quienes la visiten se llevarán una buena impresión de los tucumanos. Sin educación, no se puede generar un hábito. Deberíamos lograr que cada uno fuese un defensor de la higiene urbana.
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