En cinco años se triplicó la cantidad de canteras

A medida que crecen la construcción y la obra pública se necesitan más sitios para explotar. ¿Qué sucede con los restos arqueológicos de los cauces?

MATERIALES. Cada río aporta distintos tipos de áridos que son utilizados como materia prima en obras de infraestructura y de construcción.  LA GACETA / FOTO DE ANALIA JARAMILLO MATERIALES. Cada río aporta distintos tipos de áridos que son utilizados como materia prima en obras de infraestructura y de construcción. LA GACETA / FOTO DE ANALIA JARAMILLO
21 Diciembre 2012
Cada río aporta distintos tipos de materiales que las empresas o municipalidades aprovechan para sus obras. Al igual que creció la actividad inmobiliaria y se extienden las rutas, pavimentos e infraestructura de servicios, también crece la cantidad de canteras que extraen el árido de los lechos de los ríos.

"La actividad minera está demonizada, pero es una actividad primaria. En el caso de los ríos, la extracción es fundamental para que no se desvíen o se ensanchen los cauces", explicó Sara Ferullo, geóloga y subdirectora de la Dirección de Minería de la Provincia. La especialista señaló que en estos últimos años en Tucumán pasaron de 30 a más de 100 las canteras en funcionamiento. Cada una aporta material distinto. En algunas se da la particularidad -señaló- de que el material viene contaminado con desechos orgánicos que forman parte de los desperdicios que las industrias arrojan en los ríos. "El material orgánico se adhiere a las piedras y hacen que pierda su rugosidad, que es lo que impide que resbale, por lo que hay que lavarlas", agregó.

Este aumento de sitios de explotación implica un mayor control por parte de la Policía Minera y los geólogos de la dependencia. "A veces no damos abasto con la poca cantidad de gente o de vehículos para controlar todo, y debemos confiar en que los informes que acercan regularmente los responsables son trabajos serios", acotó Ferullo.

Huellas arqueológicas
Los cauces son áreas en las que es muy frecuente encontrar restos arqueológicos. Pese a esto, no existe un requerimiento formal de un informe de impacto arqueológico para otorgar un permiso de explotación, como sucede con el de impacto ambiental. Desde 2008 la Dirección de Patrimonio provincial comenzó a estudiar el tema y a solicitar que los proyectos de explotación vengan acompañados con un relevamiento del contexto arqueológico.

"En el caso específico de las Yungas, al ser un área con mucha vegetación, son difíciles los relevamientos con fotografías aéreas, las cuales nos sirven para determinar los sectores de posibles hallazgos. Es por eso que se considera toda esa zona como susceptible de contener restos arqueológicos", explicó Osvaldo Díaz, arqueólogo de la Dirección de Patrimonio. Una de las zonas en las que más estudios de impacto arqueológico se hacen es en Tafí del Valle. "Pero en general los informes iban integrados a los de impacto ambiental y firmados por un geólogo en lugar de un arqueólogo", agregó.

En el caso de los ríos -puntualizó Díaz- las terrazas aluvionales son las zonas en las que más restos se pueden encontrar, porque se desarrollaba la actividad agrícola. "El año pasado hallamos cuatro urnas, pero recién cuando unos guardaparques advirtieron el descubrimiento", reveló.

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